Code: Fearless Capítulo 5 El olor del peligro. #2
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Capítulo 5 El olor del peligro. #2

Una vez que Akasha se aleja por el pasillo, toco a la puerta para comprobar si realmente está dentro.

En ese momento la puerta se abre lentamente y paso al interior; al cerrarse tras de mí, me encuentro frente a un anciano de edad muy avanzada y con sobrepeso que resulta ser el psicólogo del plantel.

Debo admitir que su aspecto me ha tomado por sorpresa: es una persona sumamente mayor.

-Psicólogo: ¿En qué puedo ayudarte, hijo?

Su voz frágil y pausada me recuerda un poco al viejo Agente Smith, quien se jubiló hace unos meses de la Interpol.

-Guty: Es solo que todo lo que está ocurriendo en la escuela me tiene muy agobiado.

-Psicólogo: Ya veo; toma asiento, por favor.

Con sus manos temblorosas me señala la silla frente a su escritorio y después camina a paso lento hasta su propio asiento para tomar lugar.

-Psicólogo: ¿Cómo te sientes? Cuéntame qué sientes respecto a todo lo que ocurre a tu alrededor.

Iniciamos una charla sobre mi supuesta angustia y desesperación, en la que le relato lo aterrado que me encuentro por la situación que se vive en mi salón de clases, a lo que él me responde con varios consejos psicológicos básicos para sobrellevar la adversidad por la que estoy pasando.

De momento no noto nada fuera de lo común en su terapia; es más, debido a su avanzada edad, en un par de ocasiones me repite exactamente las mismas preguntas…

-Guty: Muchas gracias por todo; ya me siento mucho mejor.

-Psicólogo: Es un placer, hijo. Vuelve cuando gustes y que tengas un buen día.

Vaya decepción. A decir verdad, esperaba mucho más de este encuentro, aunque en un caso tan complejo como este era iluso esperar que las cosas se resolvieran tan rápido. Sin perder más tiempo, me levanto de la silla y extiendo la mano para despedirme y agradecerle al psicólogo por su atención.

-Guty: Que tenga un excelente día, señor.

-Psicólogo: Lamento no poder darte la mano, pero padezco de artritis reumatoide.

-Guty: Vaya… lamento mucho escuchar eso.

-Psicólogo: No te preocupes, hijo. Hasta luego.

-Guty: Gracias por su tiempo.

Tras unas breves palabras de despedida, salgo del consultorio.

Es triste cómo algunas personas, con el paso de los años, desarrollan padecimientos como la artritis reumatoide; si la memoria no me falla, es una de las formas de artritis que se diagnostica con mayor frecuencia en los adultos mayores.

Puede comprometer todas las articulaciones, provocando la inflamación del cartílago y de la membrana sinovial alrededor de las uniones óseas.

Se le clasifica como una enfermedad autoinmune en la que el propio organismo produce autoanticuerpos contra sus tejidos.

Sus síntomas principales consisten en hinchazón y dolor —especialmente en las articulaciones de manos y pies—, así como deformación gradual de las zonas afectadas y pérdida de movilidad.

El tratamiento farmacológico se basa en la administración de antiinflamatorios, corticoides e inmunosupresores, según la gravedad del cuadro clínico.

La gran mayoría de las dolencias o enfermedades que se manifiestan en la vejez se deben al descuido con el que tratamos nuestro cuerpo durante la juventud.

-Guty: Todo con medida…

-¡Hey! ¿No eres tú el joven que estuvo en mi enfermería el otro día?

En ese instante, la enfermera de la escuela se cruza en mi camino mientras me dirigía con calma de vuelta a mi aula.

-Guty: Sí, soy yo.

-Enfermera: ¿Ya no te has vuelto a sentir mal?

-Guty: Afortunadamente me encuentro muy bien, gracias por preguntar…

-Enfermera: Me alegra saberlo. ¿No deberías estar en clase ahora mismo?

-Guty: Sí…, lo que pasa es que pasé un momento a ver al psicólogo; me sentía algo angustiado.

-Enfermera: Así que fuiste a ver al viejo James. Ese pobre hombre ya tiene suficientes problemas atendiéndose a sí mismo.

-Guty: Sí, se nota que ya es bastante mayor.

-Enfermera: Le recomendamos jubilarse el año pasado, pero insiste en quedarse 5 años más; de seguro no tiene nada interesante que hacer en casa.

-Guty: A su edad, seguramente solo busca algo con qué mantenerse ocupado.

-Enfermera: Sí; él apenas lleva 5 años trabajando en esta escuela. Ingresó 2 años después de que el psicólogo anterior renunció.

-Guty: ¿Había otro psicólogo antes que él?

-Enfermera: Así es; era el joven Brandon Miller, un hombre bastante interesante…

-Guty: ¿A qué se refiere con interesante?

-Enfermera: Verás… a sus escasos 27 años, había trabajado durante 3 años en una de las prisiones de máxima seguridad de los Estados Unidos, impartiendo terapia de rehabilitación a peligrosos criminales.

Siempre tenía temas fascinantes de conversación e incluso llegó a contarnos fuertes experiencias que vivió tratando con algunos asesinos.

-Guty: Vaya… qué interesante… ¿Y sabe por qué motivo renunció?

-Enfermera: Renunció justo cuando ocurrió el primer incidente en la clase 3D; se asustó muchísimo y prácticamente salió corriendo del plantel. Al parecer quedó bastante afectado por los asesinatos…

-Guty: Así que renunció cuando ocurrió el primer asesinato, ¿eh…? Muchas gracias por la información; volveré a clases. Que tenga un buen día.

-Enfermera: ¡Igualmente, cuídate!

Lleno de entusiasmo, me alejo por el pasillo simulando dirigirme hacia mi salón de clases.

¡Pero qué historia tan reveladora! Si existe un candidato ideal para ser el asesino, sin duda alguna podría ser ese tal Brandon; aunque, desafortunadamente, hay una enorme contradicción en medio de todo esto: ¿cómo podría estar matando alumnos si ya no trabaja aquí?

-Guty: Es imposible…, no hay forma de que haya cometido tantos asesinatos a lo largo de estos años si ni siquiera labora en el plantel…

Fue como un automóvil que acelera a fondo solo para estrellarse de lleno contra un poste… No hay manera de que opere así desde afuera… y, de haberla, tendría que seguir vinculado directamente con algún asunto interno de la escuela…

-Guty: Rayos…

Si hay alguien aquí que puede tener la respuesta a esa interrogante, es sin duda el director; aprovecharé para pasar a su oficina y preguntarle al respecto. Desvío ligeramente mi rumbo hacia la dirección—quizás él pueda despejar mis dudas.

Mientras tanto, el director se encontraba en su oficina, meditando fríamente sobre el encargo que acababa de recibir…

-Director: Maldición…, tengo que planear muy bien esto… No puedo quedar al descubierto, así que debo ejecutarlo de la manera más discreta posible…

Con sigilo, abre uno de los cajones de su escritorio y saca una pistola Heckler se queda observándola por un instante y enseguida revisa el cargador, confirmando que cuenta con 9 cartuchos útiles.

-Director: Con esto será suficiente…

Prepara el arma, la deposita nuevamente dentro del cajón de su escritorio cubriéndola con una fina tela de seda y finalmente lo cierra.

-Director: Si consigo atraerlo a mi oficina, todo será mucho más sencillo…

En ese preciso instante, la puerta de su oficina se abre de forma imprevista.

-Guty: Director, necesito preguntarle algo.

-Director: ¡Agente Guty!

Al parecer entré de manera tan repentina que tomé por sorpresa al director; creo que lo asusté.

-Guty: Disculpe por entrar sin tocar, no pretendía asustarlo.

-Director: Ah…, no pasa nada. ¿En qué puedo ayudarlo?

-Guty: Necesito información sobre el antiguo psicólogo, Brandon.

-Director: ¿Brandon? ¿Qué necesitas saber de él?

-Guty: ¿Sabe algo acerca de su paradero actual o si aún mantiene algún vínculo con la escuela?

-Director: Hmm… Brandon era una persona sumamente interesante y llevaba una buena relación laboral conmigo; sin embargo, cuando ocurrió el primer homicidio, entró en pánico y prácticamente huyó de la institución.

Lo último que supe de él fue que se encontraba trabajando en una casa de retiro, brindando terapia a ancianos que padecen mal de Alzheimer.

-Guty: Alzheimer.

-Director: ¿Conoce el padecimiento?

-Guty: Por supuesto. Es una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta mediante el deterioro cognitivo y trastornos conductuales.

En su forma típica se caracteriza por una pérdida progresiva de la memoria inmediata y de otras facultades mentales, a medida que mueren las neuronas y se atrofian distintas zonas del cerebro.

La enfermedad suele tener una duración media aproximada de 10 años tras su diagnóstico, aunque esto puede variar en proporción directa con la severidad del cuadro al momento de ser detectado.

-Director: La terapia para adultos mayores con Alzheimer es sumamente bien remunerada en las casas de retiro de prestigio.

-Guty: Ya veo. ¿Y no mantiene ningún tipo de contacto con la escuela?

-Director: Desafortunadamente no; desde que presentó su renuncia, no quiso volver a saber nada del plantel.

-Guty: Entiendo… Envíeme todos los datos que tenga en su expediente, por favor.

-Director: Cuente con ello, agente.

Sin una conexión sólida con la escuela, resulta poco probable que el expsicólogo Brandon tenga relación con los homicidios perpetrados durante los últimos años; sin embargo, un sujeto con su perfil no puede ser descartado tan a la ligera, por lo que dedicaré algún día a investigarlo a fondo…

-Guty: Gracias por su cooperación, director.

-Director: No hay de qué; vuelva cuando guste.

Demasiadas cosas han sucedido el día de hoy; a veces siento que 24 horas no bastan para concluir el trabajo diario.

La jornada ha sido particularmente agitada y llena de revelaciones; tengo mucho que analizar y muy poco tiempo para hacerlo.

Sin más que agregar, me dispongo a despedirme del director para continuar con mis averiguaciones…

-Guty: Hasta luego.

-Director: ¡Espere un momento, agente!

Justo cuando me disponía a salir, el director me detiene y abre uno de los cajones de su escritorio como si buscara algo en su interior; tal vez recordó alguna pista que pueda ayudarme con la investigación—en este momento me caería como anillo al dedo.