Code: Fearless Capítulo 5 El olor del peligro. #3
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Capítulo 5 El olor del peligro. #3

-Director: En estos escasos días que lleva trabajando en nuestra institución, he sido testigo del arduo trabajo que realiza, y también veo que ha descubierto asuntos peligrosos que ponen en riesgo su integridad; no cualquiera está dispuesto a jugarse la vida por el bienestar de los demás.

-Guty: Bueno…, yo no llamaría a esto jugarme la vida… aunque supongo que puede verse de ese modo…

-Director: Lo admiro mucho en ese sentido.

-Guty: Vaya, debería sentirme halagado.

-Director: Tal vez. Por lo pronto, quiero entregarle esto…

Del interior de su escritorio saca un objeto metálico que no alcanzo a distinguir de inmediato.

-Guty: ¿Hmm?

-Director: A las personas como nosotros, que nos preocupamos por el bienestar de los demás, considero que no nos pagan lo suficiente.

-Guty: Son gajes del oficio…, aunque no me puedo quejar.

-Director: Lo sé, y es por eso que he decidido hacerle un obsequio; pero dígame usted si prefiere algo rápido o algo lento.

-Guty: ¿Un regalo…? Nunca he sido bueno para recibir obsequios.

El director se comporta de una manera muy extraña el día de hoy; quizás pretende persuadirme con dádivas para que deje de indagar sobre su desvío de recursos y su enriquecimiento ilícito, pero no soy un hombre al que se pueda sobornar.

-Guty: Será mejor que se reserve sus regalos, director; jamás me he dejado comprar con obsequios.

-Director: Es un detalle totalmente desinteresado, no persigue ningún fin oculto; tómelo simplemente como una cortesía de mi parte. Lo único que tiene que responderme es si prefiere algo rápido o lento.

-Guty: Si ese es el caso, prefiero que sea algo rápido y terminemos con esto de una vez.

-Director: Me parece bien…

En ese instante, el director sujeta su costosa pluma metálica y firma con ella un pequeño vale para una comida gratuita en el comedor escolar.

-Director: Aquí tiene…

-Guty: Agradezco su amabilidad, pero tal como están las cosas, prefiero traer mi propio almuerzo; ya tuve un desafortunado incidente con la comida una vez…

-Director: Está bien…, no lo culpo. Espero que no malinterprete mi gesto desinteresado; únicamente quería hacer un poco más amena su estancia aquí.

-Guty: No se preocupe… Bueno, será mejor que regrese a clases antes de que se haga más tarde. Nos vemos.

En cuanto el agente abandona la oficina, un profundo suspiro de alivio escapa de la boca del director; enseguida apoya los codos sobre el escritorio y se frota suavemente el rostro con ambas manos, liberando la terrible tensión acumulada en su cuerpo.

-Director: Ah…

Una vez que logra serenarse, comienza a ordenar su escritorio, acomodando el papeleo en su sitio y abriendo finalmente el cajón para guardar su elegante pluma; levanta un extremo de la suave tela de seda, deposita la pluma justo al lado de su pistola y, con sumo cuidado, vuelve a cubrir ambos objetos con la delicada tela.

-Director: Maldición… si tan solo hubiera tenido un silenciador a la mano…

El resto de la jornada escolar transcurre sin novedad alguna; al parecer, tras el incidente de la mañana, las aguas se han calmado al menos un poco, por lo que permanezco tranquilo durante las últimas horas de clase, aprovechando el tiempo para meditar sobre todo lo acontecido a mi alrededor.

Me pregunto qué habrá sido de aquel automóvil negro que aguardaba afuera del plantel…

Eso me recuerda que, antes de irme a casa, debo hacer una breve escala con el equipo de monitoreo para ordenar la instalación de cámaras en todo el perímetro exterior de la escuela…

-Guty: Ya es hora…

En breve suena la campana escolar dando por concluidas las clases del día, así que guardo mis útiles y salgo con calma del aula.

-Akasha: Oye, Guty.

-Guty: ¿Sí?

-Akasha: Mañana llegaré un poco tarde; ¿crees que puedas entregarle mi tarea al profesor de física por mí?

-Guty: Seguro.

-Akasha: ¡Gracias! Te recompensaré por ello.

-Guty: No te preocupes.

Después de recibir sus apuntes, caminamos tranquilamente por los pasillos disfrutando de una amena conversación hasta llegar a la zona de los autobuses escolares.

-Akasha: Bien, es hora de irnos.

-Guty: Yo… tengo un par de pendientes que atender; te veré mañana.

-Akasha: ¿No planearás quedarte en la escuela hasta tarde, o sí? Podría ser peligroso…

-Guty: No, iré a casa de un amigo en taxi.

-Akasha: Ya veo… Entonces… ¿te veo mañana…?

-Guty: Sí, cuídate, Akasha.

-Akasha: Hasta mañana.

Con una sutil sonrisa, se despide de mí y aborda el camión escolar.

Mientras tanto, me encamino hacia el edificio vecino donde se ubica nuestro cuarto de monitoreo; el viento sopla con una ráfaga helada que recorre toda la calle haciendo desplomar la temperatura, y mi aliento caliente comienza a condensarse en un vapor visible—si el clima sigue así, es muy probable que caiga nieve…

-Guty: Rayos… pero si al mediodía hacía un clima bastante agradable…

Acelero el paso hacia el edificio de vigilancia para resguardarme cuanto antes de este frío infernal.

Subo las escaleras con rapidez hasta llegar a la puerta del cuarto donde operan los especialistas y llamo un par de veces para anunciar mi llegada; sin embargo, nadie abre.

Todo indica que tendré que ingresar el código en el teclado oculto detrás del cuadro de una maceta; digito la contraseña y la cerradura electrónica se desbloquea.

Me resulta sumamente extraño que no hayan respondido a la puerta: dejé instrucciones estrictas de mantener vigilancia las 24 horas del día y, si abandonaron su puesto, les impondré 5 días de arresto.

-Guty: Hey…

Empujo la puerta, encontrando el cuarto de monitoreo cubierto de sangre, con las pantallas hechas pedazos y los dos agentes tendidos sin vida en el suelo.

-Guty: ¿¡Pero qué rayos!?