Code: Fearless Capítulo 4 Burla.
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Capítulo 4 Burla.

Veinte desesperantes minutos pasan antes de que llegue la ambulancia; a pesar de mis esfuerzos por evitar que se desangrara, Kintaro murió…

Con su muerte, el secreto muere con él. Ahora veo hasta qué punto están comprometidos los títeres de este sujeto; su grado de manipulación es sumamente alto.

Sin nada más que poder hacer ahí, dejo el cuerpo en manos de los especialistas correspondientes y me dirijo a los baños de la escuela para lavarme las manos.

-Guty: …

Mientras lavo mis manos en uno de los lavabos, mi vista se pierde contemplando el correr del agua y cómo la sangre se diluye en ella.

En ese instante, cientos de preguntas cruzan por mi mente, preguntas a las cuales…

tengo que encontrar respuesta. Una vez que termino de limpiarme las manos, me dirijo hacia la oficina del director, pues hay varias preguntas que necesito hacerle.

Recorro los pasillos de la escuela con calma; ahora que Kintaro ha muerto, tendré que empezar de nuevo…

Necesito romper este bucle infinito que me hace volver una y otra vez al principio; de lo contrario… jamás terminará este ciclo sin fin.

Al llegar a la oficina del director, encuentro que está abarrotada de personas, seguramente debido al incidente de hace unos momentos…

Podría irrumpir y pedirle una audiencia, pero sería muy imprudente de mi parte; por ahora es mejor no llamar tanto la atención…

, así que aprovecharé para investigar un poco más sobre las misteriosas cajas que metieron en la cafetería.

Tengo el presentimiento de que se trata de algo importante que debo saber…

-Guty: Veamos…

Tomo asiento en un sillón fuera de la oficina y saco mi laptop. Buscar a través de un navegador convencional solo entorpecerá mi investigación…, así que lo mejor será infiltrarme directamente en los archivos de la industria farmacéutica.

-Guty: Al parecer la ruta está encriptada…

Utilizando mis habilidades en informática, consigo sortear la seguridad y penetrar en la base de datos de la industria farmacéutica, encontrando el expediente completo sobre el fármaco: "Las benzodiacepinas son medicamentos psicotrópicos que actúan sobre el sistema nervioso central, con efectos sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, anticonvulsivos, amnésicos y relajantes musculares.

Por ello se utilizan las benzodiacepinas en medicina para la terapia de la ansiedad, el insomnio y otros estados afectivos, así como las epilepsias, la abstinencia alcohólica y los espasmos musculares". No puedo creer lo que estoy leyendo…

Ahora lo entiendo todo: el porqué los estudiantes no han perdido la razón pese a estar expuestos a semejante nivel de estrés…

Es por esto que todos en la escuela, sin importar lo ocurrido, vuelven a su jornada de clases como si nada hubiera pasado.

Resulta increíble que lleguen hasta este extremo con tal de que nadie hable de más.

Medicar a los estudiantes a escondidas es atentar directamente contra su integridad.

-Director: ¿Agente Guty?

-Guty: Director, lo estaba buscando.

-Director: Pasa a mi oficina, por favor.

-Guty: Bien…

Sin tiempo que perder, guardo el archivo sobre el medicamento y pongo la computadora en modo de suspensión para continuar con mi investigación más tarde; luego guardo disimuladamente la laptop en mi mochila e ingreso a la oficina del director.

-Director: Imagino que vienes a hablar sobre lo de Kintaro.

-Guty: En efecto… al morir Kintaro, la verdad murió con él.

-Director: Es una pena que muriera el joven Kintaro, pero lamentarse no sirve de nada; es mejor empezar de nuevo.

-Guty: Me alegra el optimismo con el que toma las cosas; casi logra hacer que le crea…

-Director: Aunque le cueste creerlo, Agente Guty, yo solo quiero lo mejor para esta escuela.

-Guty: ¿Conque lo mejor, eh?

Me acerco lentamente a su escritorio. Es increíble cómo se pone la camisa de héroe diciendo toda esa basura cuando sus acciones demuestran todo lo contrario.

Tal como yo lo veo, él tiene la más alta probabilidad de ser la mente maestra; sin embargo, nunca me he basado en meras especulaciones—hasta no tener pruebas contundentes, no podré encararlo directamente…

-Guty: ¿Lo mejor para la escuela, o para su bolsillo?

-Director: ¿¡Qué!?

Mi comentario no pareció agradarle en lo absoluto, pero lo que dije no estaba fuera de lugar… No estoy tan ciego como para no darme cuenta de que, de alguna manera, se le remunera generosamente por mantener esta escuela operando…

-Director: ¿¡Cómo se atreve a insinuar que yo recibo dinero ilícito!?

-Guty: Por favor… ¿Acaso cree que este es mi primer trabajo en la agencia? He visto lo que el dinero le hace a las personas y, créame, nunca termina bien para ellas…

-Director: ¿Tiene alguna prueba que respalde esas afirmaciones suyas?

-Guty: Mi trabajo no es comprobar si usted goza de enriquecimiento ilícito; mi trabajo es atrapar al asesino que opera en esta escuela… Pero créame que, si quisiera encontrar pruebas contra usted, no me costaría mucho trabajo.

Cada una de mis palabras parece caerle como un balde de agua helada por la espalda; su rostro refleja la furia que hierve en su interior, aunque prudentemente decide no continuar con esa discusión y cambia de tema.

-Director: Y… ¿qué quiere saber sobre Kintaro? Creo que usted ya conoce su trágico final.

-Guty: Quiero saber si tenía alguna relación cercana con algún maestro o maestra de la escuela; quizás algún tutor o profesor de confianza.

-Director: Kintaro no se relacionaba mucho con los profesores…

Siempre fue un alumno solitario; incluso faltaba a las reuniones con su tutor para evaluar su desempeño.

Hubo unas cuantas ocasiones en que lo envié con el psicólogo de la escuela para que lo evaluara, pero no encontró nada anormal en él.

-Guty: Hmm…, otro callejón sin salida. Ah…

Un pequeño suspiro escapa de mi boca. A pesar de los últimos acontecimientos, el avance en esta misión no es el que esperaba; me estoy moviendo más lento de lo previsto, aunque también debo considerar que apenas es mi tercer día en esta escuela— supongo que aún es demasiado pronto para contar con pruebas o pistas sólidas…

-Guty: Por cierto, director…

-Director: Dime.

-Guty: Esta mañana vi unos camiones extraños entrar a la escuela… Los seguí y pude percatarme del material que transportaban.

-Director: Eran suministros para la enfermería de la escuela…

-Guty: Oh… ya veo, aunque me parece un tanto extraña su forma de almacenar los medicamentos, director.

-Director: ¿A qué te refieres?

-Guty: La cocina no es precisamente un buen lugar para guardar fármacos…, y, que yo sepa, la benzodiacepina no da buena sazón.

-Director: ¿Qué dice?

-Guty: Esta mañana entraron unos camiones que transportaban benzodiacepina; la descargaron directamente en la cocina de la escuela y las cocineras la vertieron en la comida de la cafetería.

-Director: ¡No puedo creer lo que me está diciendo, Agente Guty! ¿Las cocineras están medicando a los estudiantes…? ¿¡Quién haría algo así!?

-Guty: Eso mismo me pregunto yo, director: ¿por qué y quién lo ordenó? Y justo ahora mi principal sospechoso es… usted.

-Director: ¿¡Qué insinúa!? ¿¡Ahora cree que yo soy el asesino!?

La furia del director explota en el interior de su oficina; en un arranque de ira, barre de un manotazo todos los papeles que se encuentran sobre su escritorio. Pese a su rabieta, permanezco inmóvil y me limito a observarlo hasta que logra recomponerse…

-Director: ¡Yo no he ordenado semejante cosa! ¡Solo he hecho los pedidos de reabastecimiento para la enfermería de la escuela, nada más; no estaba enterado de nada de esto…!

-Guty: Entonces… si usted no estaba al tanto, me ayudará a encontrar al culpable de esto, ¿verdad?

-Director: ¡Sin duda alguna, Agente Guty! Limpiaré mi nombre y lo ayudaré a dar con el responsable. Vamos ahora mismo a la cafetería para aclarar esto de una vez por todas.

-Guty: Me parece bien…

Sin decir una palabra más, salimos de la oficina del director rumbo a la cafetería de la escuela.

El director intenta actuar con la mayor naturalidad posible, pero en su semblante se nota a leguas lo alterado que está; incluso ha comenzado a sudar, un síntoma inequívoco de su nerviosismo.

Creo que debería presionarlo un poco más…

-Guty: ¿Sabe que descubrir quién está detrás de esto podría resolver el misterio de la escuela?

-Director: ¿Está seguro?

-Guty: Estoy un 60 % seguro…

-Director: ¿Solo por el manejo de ese medicamento? Si la benzodiacepina tiene un efecto tranquilizante, ¿cómo podría eso afectar negativamente a los alumnos?

-Guty: Veo que conoce bien el fármaco, director…

-Director: En unos días de mucho estrés me lo recetó la enfermera de la escuela.

-Guty: Oh… ya veo. Le explicaré cómo esto puede invertirse fácilmente, pasando de tranquilizar a los alumnos a convertirlos en atacantes a sangre fría…

-Director: Adelante.

-Guty: Me pregunto qué tan difícil sería cambiar la benzodiacepina por otro fármaco con el efecto opuesto, uno que provoque ansiedad severa y descontrol en un alumno, impulsándolo a atacar por ti. Sería bastante sencillo de lograr, ¿no cree?

-Director: Eso suena muy convincente…

-Guty: Sin embargo, aun si me equivocara y se tratara de cómplices distintos…

eso no quita que medicar a personas a escondidas sea completamente ilegal.

Hace un par de años, una institución de salud medicó a un paciente sin su consentimiento, causándole la muerte; al salir a la luz, se llevó a cabo un juicio en el que el juez dictó una multa de 200,000 euros al hospital por dicha agresión…

y condenó a cadena perpetua al responsable directo.

Ahora bien, si multiplicamos esa cifra por cada alumno de esta escuela, creo que…

comprende perfectamente la gravedad del asunto, ¿verdad, director… ?

-Director: Entiendo perfectamente, Agente Guty…, y cooperaré con usted en todo lo que esté a mi alcance para atrapar al culpable.

-Guty: Es bueno saberlo…