Code: Fearless Capítulo 3 Veneno.
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Capítulo 3 Veneno.

Un disparo resuena por los largos pasillos de la escuela.

El profesor de ciencias acaba de quitarse la vida de un tiro, y una gran conmoción se apodera del aula: los alumnos, histéricos, gritan y corren fuera del salón ante semejante escena; la mayoría de las chicas comienzan a llorar mientras algunos otros vomitan—lo único que quieren es salir de ahí.

En cuestión de segundos se forma una estampida de estudiantes que huyen del aula lo más rápido que pueden.

Nadie veía venir algo así… un profesor atentando contra su propia vida frente a sus alumnos…

¿Qué clase de mente perturbada haría algo así y, lo más intrigante, por qué motivo?

-Akasha: ¡Guty, vámonos de aquí!

-Guty: Yo debo quedarme. Espera a que salgan todos y luego sales tú, para que no te aplasten en medio de la conmoción.

Al igual que los demás, Akasha se encuentra en estado de shock; su cuerpo está temblando y no deja de llorar. No cualquiera soportaría presenciar una escena como esta…

-Akasha: ¿¡Por qué tienes que quedarte!?

-Guty: Tengo algo que hacer…

Una vez que la mayoría de los alumnos abandona el salón, aprovecho para decirle a Akasha que se marche y la acompaño hasta la puerta para que pueda salir con calma.

Tras irse ella, regreso a inspeccionar la escena: camino hacia el cuerpo sin vida del maestro que yace en el piso y me acerco para examinar el arma que utilizó: una pistola Colt M1911 calibre .

45, semiautomática de acción simple. Esta arma en particular fue utilizada por el Ejército de los Estados Unidos desde 1911; diseñada por John Moses Browning en la fábrica Colt antes de la Segunda Guerra Mundial, es una pieza muy difícil de conseguir, y mucho más aquí en Japón.

Sin duda debió de ser importada ilegalmente por algún grupo delictivo.

Después de unos minutos, entra al salón un grupo de maestros acompañados por el director de la escuela. Su reacción no es muy diferente a la de los alumnos: rostros desencajados por la angustia, gritos de horror y estallidos de llanto; todos lucen profundamente impactados por lo ocurrido…

-Guty: Director… ¿hay algo sobre este maestro que yo deba saber?

-Director: Sufría de un alto nivel de estrés y depresión, además de tener muchos problemas económicos y personales. Algunos sabíamos que esto terminaría pasando tarde o temprano; solo que jamás imaginamos que sucedería aquí.

-Guty: ¿Quiere decir que ya había sufrido crisis de ansiedad anteriormente?

-Director: Tendía a alterarse con mucha facilidad y, cuando no estaba de acuerdo con algo, protestaba coléricamente.

En muchas ocasiones lo mandé con el psicólogo de la escuela para que lo atendiera; gracias a eso mejoraba drásticamente su estado de ánimo, al grado de parecer libre de estrés.

No sé en qué momento sufrió esta horrible recaída.

-Guty: ¿La escuela cuenta con su propio psicólogo?

-Director: Efectivamente; es parte del protocolo contar con atención psicológica dentro del plantel.

-Guty: Entiendo… ¿Dónde puedo encontrarlo?

-Director: Su consultorio se encuentra en la segunda planta, justo al lado de las escaleras.

-Guty: Gracias, iré a verlo… Veré si puede brindarme información sobre el estado mental del profesor.

-Director: Ya se ha retirado por hoy; suele marcharse más temprano que el resto de los profesores. Si quieres encontrarlo, tendrás que buscarlo mañana a primera hora.

-Guty: Bien, entonces será mañana.

-Director: Las clases han terminado por hoy; puedes retirarte si gustas, Agente Guty.

-Guty: Gracias, director. Por cierto, necesito revisar todos los certificados médicos de los estudiantes de la clase.

-Director: Te daré mi contraseña para que puedas acceder a los expedientes por internet.

-Guty: Perfecto, nos vemos mañana.

Mientras me dirijo hacia la salida de la escuela, noto que el camión escolar ya se ha marchado, así que tendré que irme en taxi.

Espero que no demore mucho en pasar alguno; a pesar de ser apenas las 3:00 de la tarde, hace bastante frío en este lugar—el invierno en Japón resulta helado para alguien como yo, acostumbrado a un clima cálido.

Un taxi aparece después de 15 minutos; realmente no esperé tanto como pensaba.

Enseguida le indico adónde quiero ir, el taxista ubica la dirección y nos ponemos en marcha.

Hoy fue un día sumamente pesado en la escuela; pensar que las cosas se tornaron tan drásticas apenas en mi segundo día…

Dos personas murieron hoy: un estudiante y un profesor.

Aún desconozco qué llevó al profesor a tomar esa decisión, aunque espero obtener respuestas mañana; una muerte así no ocurre todos los días y deja mucho que pensar, mientras que el otro caso fue igual de impactante: asesinado a machetazos sin un solo testigo… algo difícil de creer.

-Taxista: Joven, hemos llegado.

-Guty: Gracias, aquí tiene.

-Taxista: Que tenga un buen día.

-Guty: Igualmente.

Bajo del taxi y me dirijo hacia mi departamento.

Es un tramo largo por las escaleras, aunque nunca me ha molestado caminar; cada paso que doy retumba gracias al eco del edificio.

A medida que me acerco a la puerta de mi departamento, busco las llaves en mi bolsillo mientras siento rugir mi estómago: me muero de hambre.

En cuanto coma algo, me pondré en marcha con la revisión de los certificados médicos; son 40 alumnos, así que me espera una tarde muy larga.

Entro a mi departamento, dejo la mochila sobre un sillón y me siento en el sofá mirando fijamente hacia el techo…

-Guty: Ah… ya necesitaba un descanso…

No pude evitar quedarme sentado un rato en el sofá; me la pasé corriendo de un lado a otro en la escuela y tengo los pies adoloridos.

Me relajo un momento en la comodidad del sillón; sin embargo, el rugir de mi estómago me recuerda que debo ir a la cocina por algo de cenar, dejándome en medio de un dilema…

levantarme a preparar algo de comer o quedarme aquí descansando una hora más. Difícil decisión…

-Guty: ¿Hmm? ¿Este lugar siempre ha sido tan silencioso?

Ahora que lo pienso, el departamento está en absoluto silencio; hay algo que falta aquí.

¿Qué será…? Comienzo a recorrer el departamento para ver si detecto alguna anomalía; inspecciono cada rincón del lugar, pero todo sigue exactamente como lo dejé esta mañana.

Hasta ahora no he encontrado nada fuera de su sitio.

Tal vez sean cosas mías; estoy cansado y hambriento, así que podría estar imaginando cosas… Mejor voy a preparar algo de comer.

-Guty: Un filete estaría bien…

Después de saborear el delicioso platillo que preparé, me dispongo a revisar los expedientes médicos, aunque primero debo lavar los platos… Al llevarlos hacia el fregadero, me percato de algo.

-Guty: ¿Hmm? ¿Por qué ha dejado de gotear la llave?

Anoche, cuando me acosté a dormir, podía escuchar claramente la gotera, y esta mañana no utilicé el fregadero, por lo que debería seguir goteando…

Aquí hay gato encerrado. Desde que entré sabía que algo no andaba bien; existe la posibilidad de que alguien se haya escabullido dentro de mi departamento mientras no estaba.

Revisaré las ventanas de inmediato. Me dirijo lo más rápido que puedo hacia la ventana de mi habitación, pero mis piernas comienzan a temblar… Me estoy empezando a marear.

-Guty: ¿Pero qué rayos…?

Rápidamente saco mi celular, envío un mensaje de alerta a mi superior y marco a emergencias.

-Guty: ¡Rápido, necesito una ambulancia en el departamento 4 de la calle Akiho, distrito Sakurada!

-Recepcionista: ¡De inmediato! La ambulancia ya va en camino.

-Guty: Gracias, señorita…

Cuelgo la llamada.

-Guty: ¡Maldita sea! Me envenenaron… alguien entró a mi departamento mientras no estaba y adulteró mi comida.

A pesar de sentir el veneno corriendo por mi cuerpo, intento conservar la calma; sin embargo, no es nada fácil mantenerse sereno cuando poco a poco dejas de sentir tus extremidades y se vuelve cada vez más difícil respirar…

-Guty: Tranquilo, tranquilo… mantén la calma y todo saldrá bien; si el jefe hace bien su parte, no habrá necesidad de que nadie muera…

Con el paso de los minutos, la toxina continúa avanzando y debilitando mi cuerpo; lo único que puedo hacer es mantener la calma y aguardar a que llegue la ambulancia, pues de lo contrario mucha gente podría correr peligro.

En ese instante diviso algo en el suelo cerca de mí que parece ser un pequeño trozo de papel; estiro el brazo para alcanzarlo justo cuando escucho a los paramédicos abrir la puerta.

-Paramédicos: ¡Allá está!

Sin perder un segundo, me subieron a la camilla para trasladarme de urgencia.

En cuanto me subieron a la ambulancia, me administraron por vía intravenosa un antídoto de amplio espectro para intentar al menos frenar el avance de la toxina.

Puedo sentir cómo el compuesto reduce, aunque sea un poco, el ritmo del veneno.

La sirena de la ambulancia resonaba con fuerza mientras recorría las calles a toda velocidad, hasta que los paramédicos lograron identificar qué toxina me habían suministrado.

-Paramédico: Todos los síntomas que presenta el paciente corresponden a una neurotoxina producida por la bacteria anaeróbica Clostridium botulinum; provoca alteraciones autonómicas y parálisis muscular progresiva, lo que compromete severamente la función respiratoria…

Tan solo 1 nanogramo bastaría para acabar con la vida de un hombre adulto…

No era exactamente lo que quería escuchar en ese momento, pero en fin…

sin nada más a mi alcance, intento resistir lo inevitable.

En ese instante noto que aún conservo en la mano el pequeño trozo de papel que recogí del suelo de mi departamento; al observarlo con mayor detenimiento, me doy cuenta de que es una curita.

-Guty: ¡La curita de Kintaro!

-Paramédicos: ¡Por favor, recuéstese, señor, o la toxina avanzará más rápido!