Capítulo 2 Sospecha. #3
Luego de correr por todo el edificio, por fin llego a la entrada principal de la escuela, pero no veo a Kintaro por ningún lado.
A lo lejos alcanzo a distinguir un taxi que se aleja; al parecer Kintaro va a bordo de él, pero ya está demasiado lejos como para intentar alcanzarlo a pie…
Busco desesperadamente otro taxi libre en la calle, pero no pasa ninguno; tendré que esperar hasta mañana…
Desgraciadamente no logré alcanzarlo. Iré a indagar cómo consiguió permiso para retirarse antes de la hora de salida, así que nuevamente me dirijo hacia la oficina del director.
Tras realizar un par de llamadas, el director me confirma que Kintaro acudió a la enfermería diciendo que se sentía mal y, luego de una revisión, le extendieron un pase de salida para irse a descansar a casa.
Es una lástima que, mientras yo corría hacia el salón de clases, él haya tomado un pasillo distinto desde la enfermería; de no haber sido así, me habría topado con él de frente.
¿A esto es a lo que llaman mala suerte? En fin…
mañana saldré de dudas; por lo pronto, solo debo terminar el resto de las clases e idear un plan de acción para mañana en cuanto llegue a la escuela.
Al regresar al salón de clases, me encuentro con una nueva sorpresa: una multitud abarrota el aula.
Preguntándome qué habrá ocurrido ahora, me abro paso con dificultad hacia el interior y noto que todos están aglomerados frente al pizarrón, así que me acerco a echar un vistazo.
Mis ojos no pueden creer lo que ven… un nuevo mensaje escrito con sangre sobre el pizarrón.
Esto es imposible: ¡estaba seguro de que quien había escrito el mensaje anterior era Kintaro!
Cuando vine al salón a buscarlo hace unos minutos, el pizarrón estaba limpio, lo que significa que lo escribieron después de que él se marchó; yo vi claramente cómo se alejaba en aquel taxi, así que es imposible que él haya escrito este segundo mensaje.
Si no lo hizo él, entonces… ¿¡quién fue!
? ¡Rayos! Ahora incluso dudo de que él haya escrito el primer mensaje…
Todo encajaba a la perfección, pero esto ha vuelto a desordenar las piezas por completo.
Tendré que revisar uno por uno los certificados médicos de toda la clase para ver si hay alguien más, aparte de Kintaro, que encaje con el perfil que había trazado.
Todavía no he leído el mensaje; dice: "39/40…
¿Perturbado?". ¿Se está riendo de mí? ¿Tan confiado está de que no lograré encontrarlo? Me está subestimando…
-Akasha: ¿Guty? ¿Qué ha pasado?
-Guty: ¿Hmm? Akasha, al parecer ha aparecido otro mensaje en el pizarrón…
-Akasha: Ah… ¿cuándo terminará esta locura? Cuando inicié el ciclo escolar, pensé que este sería el primer año en que no se repetiría la tragedia.
-Guty: No te preocupes; este año será el último, te lo aseguro.
-Akasha: ¿En serio?
-Guty: Te lo prometo: este será el último año.
-Akasha: Me alegra escuchar eso…
Luego de que el conserje limpiara el pizarrón, las clases continuaron como si nada hubiera ocurrido.
El impacto psicológico que reciben estos jóvenes es astronómico; si esto no los vuelve locos, nada lo hará…
¿Es esto lo que busca el gobierno japonés?
¿Traumatizar a sus jóvenes para forjar poderosos empresarios… ?
-Akasha: Guty, ¿harás algo después de clases?
-Guty: Sí; de hecho, tengo muchas cosas que hacer hoy por la tarde.
-Akasha: Ah… qué pena, quería invitarte a dar un paseo.
-Guty: En otra ocasión será, no te preocupes.
-Akasha: Sí, entiendo. ¡Ay! Me duele el dedo al escribir.
-Guty: Es normal. ¿Hmm? Te vendaste todo el dedo.
-Akasha: Sí…, después de lo que me dijiste sobre la anemia, no quise correr riesgos.
-Guty: No puedo creer que seas tan paranoica.
El comentario de Akasha realmente me causó gracia.
-Akasha: Es la primera vez que te veo sonreír, ¿sabes?
-Guty: Es solo que pocas cosas me causan gracia; por lo general no las entiendo.
-Akasha: Eres muy raro, Guty…
-Guty: Acaba de entrar el maestro, guardemos silencio.
Esta es ya la última hora de clases. El resto del día será muy largo: tengo decenas de expedientes médicos por leer y muchas pistas que investigar, pues este caso se complica cada vez más.
Necesito obtener toda la información posible sobre el grupo cuanto antes; le pediré al director su contraseña para acceder al sistema de la escuela y revisar todos los archivos desde mi departamento.
Necesito invertir tiempo extra en esto; sé que dentro de ese sistema debe de existir una pista lo suficientemente sólida como para dar con algo.
En un registro tan amplio de años de homicidios, tiene que haber algún detalle que hayan pasado por alto; a veces los indicios más pequeños ocultan algo enorme.
En casos como este, donde partimos prácticamente de cero, los principios del efecto mariposa se aplican a la perfección; ahora solo necesito encontrar a esa mariposa que provoca estos enormes terremotos…
, aunque hasta ahora ha resultado sumamente escurridiza.
-Profesor: ¡ESTOY HARTO, HARTO! ¡LOS ODIO A TODOS, MUÉRANSE, MALDITOS!
Mete la mano violentamente en su portafolios y saca una pistola para enseguida dispararse en la cabeza frente a todos sus alumnos, esparciendo el contenido de su cráneo por el suelo.
-Guty: ¿¡Pero qué diablos!?