Capítulo 2 Sospecha. #2
-Akasha: Lo encontré apoyado contra la pared del pasillo respirando agitadamente; creo que estaba a punto de desmayarse.
-Enfermera: Recuéstalo ahí.
Para cuando llegué a la enfermería ya me encontraba bien, pero Akasha no aceptaba un no por respuesta…
-Akasha: Guty, ¿cómo te sientes?
-Guty: Ya me siento mejor, no te preocupes. Te lo agradezco mucho.
-Akasha: No es nada… ¿Padeces algún tipo de enfermedad o algo parecido?
-Guty: No exactamente…
-Enfermera: El paciente ya se encuentra estable, señorita; puede retirarse a su clase si gusta, yo cuidaré de él.
-Akasha: Me quedaré un momento más, muchas gracias.
-Guty: No tienes que hacerlo, ve a clase.
-Akasha: Ya es muy tarde para entrar a esta clase; creo que lo mejor será entrar hasta la siguiente hora…
-Guty: Hmm…
-Akasha: ¿Sabes?, me preocupaste mucho cuando te encontré así en el pasillo. ¿Tienes alguna condición que te dificulte respirar, como asma o algo así?
-Guty: Es algo más complicado de explicar…
-Akasha: ¿Más complicado? ¿Cómo qué?
-Guty: Dudo que puedas entenderlo. Vamos…, ya puedo levantarme, volvamos al salón de clases.
-Akasha: ¿Ya te sientes mejor?
-Guty: Sí, muchas gracias. Vamos.
-Akasha: Está bien.
A pesar de la sugerencia de Akasha de esperar hasta la siguiente hora para entrar al salón, regresamos de inmediato.
Contemplo mi reloj para revisar la hora: nos hemos retrasado cerca de 40 minutos.
Sin pensarlo demasiado, entramos interrumpiendo la lección; el profesor nos pregunta el motivo de tanta demora y, después de que Akasha le explica lo sucedido, nos permite pasar, así que camino con calma a ocupar mi asiento.
Ha sido una mañana sumamente complicada; jamás imaginé que el gobierno de Japón ocultara planes tan siniestros.
Sin embargo, es algo que no puedo incluir en mi informe para la Interpol hasta contar con pruebas sólidas…
-Profesor: Ahora, muchachos, quiero que uno de ustedes pase al frente a resolver este ejercicio. ¿Algún voluntario…? ¿Qué le parece a usted, señor Kintaro? Pase a resolver el problema.
Al escuchar su nombre, no pierdo tiempo y lo busco en la lista de alumnos que el director me había entregado anteriormente: Kintaro…
Según el registro, es un alumno promedio; sus calificaciones no son muy altas, no pertenece a ningún club de la escuela, es diestro y parece ser una persona solitaria.
¿Hmm? Lleva puesta una curita en el dedo; al parecer se cortó.
-Kintaro: Terminé, profesor.
-Profesor: Muy bien, puede pasar a sentarse.
El asesino podría encontrarse dentro de este mismo salón justo ahora, aunque por más que los observo no hallo ningún indicio claro; en este momento podría ser cualquiera.
El culpable lleva matando alumnos desde hace años, lo que vuelve todo esto aún más increíble.
Necesito conseguir las listas de generaciones anteriores para verificar que ningún alumno haya estado inscrito en esta clase más de una vez…
, pues de lo contrario mi trabajo sería mucho más complejo.
¿Cómo puede un alumno estar asesinando compañeros año tras año sin ser detectado?
He ahí la cuestión. Últimamente me he estado concentrando en los asesinatos recientes; sin embargo, también debo tomar en cuenta las muertes de años anteriores—tal vez ahí se esconda una pista clave sobre el asesino…
Debo anotar eso en mi libreta: "Día 2. Hoy asesinaron a un alumno; la única pista con la que cuento es que se utilizó un machete como arma homicida, cuyo paradero aún se desconoce.
Surge la interrogante: ¿cómo puede un alumno asesinar estudiantes año tras año sin ser detectado?
". Casi me causa gracia; jamás me había topado con un caso tan enredado.
Me pregunto cuál sería el análisis de otro agente si estuviera en mi lugar, aunque ahora que lo pienso, todos los que estuvieron aquí antes que yo han muerto, así que no queda nadie a quien preguntarle…
-Akasha: ¡Guty!
-Guty: ¿Qué pasa?
-Akasha: Ya sonó la campana, es hora de ir a almorzar. ¿Vienes o no?
-Guty: Vaya…, ni siquiera me había dado cuenta. Está bien, déjame guardar mis cosas y te acompaño.
Cuando pienso demasiado en un problema, el tiempo transcurre mucho más rápido de lo normal; me encuentro frente a un rompecabezas que debo resolver sin siquiera saber qué figura se supone que debo armar.
Ayer, precisamente a esta misma hora, ocurrió el accidente en la azotea al mismo tiempo que alguien escribía aquel mensaje en el pizarrón…
Sin duda alguna, ese mensaje iba dirigido a mí.
A muchos grandes asesinos les gusta hacerles saber a sus presas que están tras ellas para satisfacer ese sentimiento de superioridad que grita: "Voy por ti, ¿qué vas a hacer al respecto?
". Este asesino tiene un complejo de superioridad.
Hmm… podría utilizar eso a mi favor, aunque primero tendría que hallar la forma de comunicarme con él sin que el resto de la clase descubra quién soy, ya que si me expongo frente al grupo, volverá a ocurrir lo de ayer.
-Akasha: ¡Ay! Me corté con el cuchillo al partir la carne de mi almuerzo.
-Guty: Ten cuidado, Akasha; déjame ver.
-Akasha: Me duele…
-Guty: Tranquila, fue una herida superficial; solo sangrará un poco y luego cicatrizará, no te preocupes.
-Akasha: Eso no hace que deje de dolerme…
-Guty: ¿Sabías que las personas que tienen la sangre muy líquida pueden perder grandes cantidades de sangre por heridas pequeñas como esta?
-Akasha: Guty… me estás asustando.
-Guty: No te preocupes, eso comúnmente solo les ocurre a personas que padecen o padecieron anemia; su sangre se vuelve más fluida y tienden a sangrar con mucha facilidad.
-Akasha: Eso no ayuda en nada… ¿lo sabes?
Algunas personas son sumamente hipocondríacas; mira que creer que se va a desangrar solo por un comentario… Espera un segundo… las personas con anemia pueden sangrar abundantemente por heridas pequeñas o superficiales y, si mal no recuerdo, Kintaro tenía una pequeña herida en un dedo.
-Guty: Debo irme, Akasha; nos vemos más tarde.
-Akasha: ¡Espera! Oh… bueno, está bien.
Debo conseguir su expediente médico; el director debe de contar con el historial clínico del tiempo que lleva en esta escuela, ya que realizan chequeos anuales.
Si en el archivo encuentro que padece anemia, estaríamos ante un sospechoso en potencia.
Mientras Akasha y yo estábamos en la azotea, él pudo haberse escabullido al salón aprovechando que no había nadie; al ser tan solitario, no tuvo que lidiar con distraer a ningún amigo, por lo que la hora del almuerzo le quedó perfecta para escribir el mensaje con sangre en el pizarrón, acudir luego a la enfermería por una curita y abandonar la escena sin ser detectado. Un plan brillante, ¿no?
Ya estoy casi frente a la oficina del director.
-Guty: Director, necesito que localice un certificado médico para mí lo más rápido posible, además de las listas de alumnos de años anteriores de la clase 3D.
-Director: ¿Acaso ya has encontrado al culpable?
-Guty: Dejemos las preguntas para después; consiga lo que le pedí.
-Director: ¿A quién pertenece el certificado que buscas?
-Guty: Su nombre es Kintaro Okaiki.
-Director: Bien, déjame llamar a la enfermería para que te lo entreguen.
-Guty: Por fin estoy cerca de algo.
-Director: Guty, le he dado instrucciones a la enfermera para que te entregue el expediente; puedes pasar por él.
-Guty: Perfecto, iré enseguida.
-Director: Tendré las listas listas para mañana a primera hora; puedes pasar por ellas en cuanto llegues.
-Guty: De acuerdo.
El director cooperó mejor de lo que esperaba.
Me dirijo a la enfermería a toda velocidad; necesito tener ese expediente en mis manos cuanto antes.
No puedo evitar emocionarme con este hallazgo: por fin comienzo a ver las cosas con mayor claridad; podría decirse que ya he salido de ese 0 % para empezar a avanzar de verdad en este caso…
Después de correr por los pasillos de la escuela, finalmente llego frente a la enfermería.
No vacilo en entrar y pedirle el documento a la enfermera; ella ya lo tiene en las manos, pues al parecer me estaba esperando.
Tomo el certificado y comienzo a revisarlo, confirmando rápidamente mis sospechas: Kintaro padeció anemia hace no mucho tiempo; de hecho, aún sigue bajo tratamiento.
¡Bingo! Di en el clavo; necesito encontrar a Kintaro cuanto antes.
-Guty: Muchas gracias, enfermera.
Corro de vuelta hacia el salón de clases en busca de Kintaro, pero al llegar me topo con la sorpresa de que el aula sigue vacía…
La hora del almuerzo aún no termina, lo que significa que Kintaro sigue allá afuera; debo encontrarlo…
En ese preciso instante, al asomarme por la ventana, diviso a Kintaro caminando hacia la salida de la escuela con su mochila al hombro.
¡Tengo que alcanzarlo, está huyendo! Sin perder un segundo, salgo corriendo del salón para darle alcance.
Corro a toda velocidad y, a pesar del frío, mi rostro comienza a transpirar; varias veces me paso la mano por la frente para secarme el sudor.
No pienso detenerme: tengo a un sospechoso en potencia y no pienso dejarlo escapar.