Cielos funestos (La senda de los dragones 8) Capítulo 12 #3
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Capítulo 12 #3

Volvió a tirar contra el ojo izquierdo de la bestia usando Tiro Certero y Tiro Poderoso. La flecha entró, causando que perdiera el ojo. Rugió de dolor y se elevó hacia las alturas, evitando el arco de Lasgol.

«Baja, Camu, y crea de nuevo la cúpula antimagia».

Lasgol estaba seguro de que aquel dragón no iba a retirarse y volvería a atacar. Lo más lógico, viendo que su aliento elemental no tenía efecto sobre Camu, era que lo hiciese con sus terribles ataques mentales o con sus garras. El guardabosques tuvo la sensación de que sería lo primero.

Camu descendió hasta el suelo y creó la cúpula antimagia.

«Protección creada. Yo quitar alas».

«No, las necesitamos para que generen luz y contrarrestar el poder oscuro del dragón».

«De acuerdo. Yo entender».

Beltz-Txar-Izuga giró en el aire y atacó de nuevo, tal y como Lasgol esperaba. Lo hizo fundiéndose con la negrura de la noche. Intentaba que Lasgol no pudiera acertar de nuevo. Había desparecido en el firmamento casi por completo.

Invocó Tiro Certero, Tiro Múltiple y Tiro Poderoso, y envió mucha energía. No pudo apuntar al ojo puesto que no lo veía, pero sí podía discernir el contorno del cuerpo del inmenso dragón. Tiró contra su torso y siete flechas salieron simultáneamente y se clavaron directas en él, con potencia.

Beltz-Txar-Izuga rugió y envió su aliento elemental de noche contra ellos.

La defensa antimagia de Camu evitó que los alcanzara.

El dragón se dio cuenta de que no iba a poder llegar y, en lugar de pasar de largo, cambió el vuelo sacando las garras para caer sobre ellos.

Fue un movimiento brusco, pero calculado.

Aquella bestia tenía la experiencia de milenios a la espalda, podía modificar ataques e interpretar situaciones como un maestro estratega y un asesino de la noche.

No iba a permitir que escaparan con vida de allí.

Camu, en un acto reflejo, dio un enorme brinco y se elevó agitando las alas para evitar ser alcanzado por las temibles garras del dragón.

Lasgol se lanzó a un lado, pero no pudo evitar que le alcanzara parcialmente.

La garra destrozó parte de su defensa de boscaje, cuyos pedazos salieron por los aires.

Salió despedido hacia un lado y sintió un terrible dolor en la pierna izquierda.

El dragón se elevó y rápidamente giró para volver a atacar.

Camu se mantuvo sobre Lasgol intentando protegerlo.

La criatura descendió y emitió su aliento de negrura contra Lasgol para rematarlo, pero algo inesperado sucedió: el aliento no llegó.

Lasgol no pudo levantarse, pero sí se volvió sobre sí mismo y quedó boca arriba.

Podía ver a Camu a diez pasos sobre su cuerpo, aleteando con fuerza e irradiando luz plateada.

El aliento debería haber llegado, ya que Camu no estaba en el suelo y su cúpula antimagia debería haber desparecido.

No se explicaba cómo era posible lo que estaba pasando.

Camu envió su aliento elemental contra el dragón negro. Lo alcanzó, pero no pudo penetrar sus defensas mágicas innatas.

Beltz-Txar-Izuga giró la cabeza y atacó con su aliento a Camu en el aire, pero tampoco consiguió que llegara a él.

Lasgol se dio cuenta de que aquello solo podía ocurrir si la cúpula antimagia de Camu estuviera funcionando, pero eso era imposible porque estaba volando y no podía mantener su defensa antimagia y volar a la vez.

¿Lo había conseguido?

El dragón se alejó y comenzó a girar para lanzar un nuevo ataque. Iba despacio, pensando qué hacer. Sus presas habían resultado ser conflictivas.

Se acercó en un vuelo raso.

Lasgol se puso de rodillas a una pierna.

La otra estaba afectada, pero le servía para mantener el equilibro, aunque estaba sufriendo un dolor terrible.

Si algo había aprendido en sus años de guardabosques era que el dolor se soportaba y se superaba.

Levantó el arco y apuntó. No creía poder usar su magia por el dolor de la pierna, pero lo intentaría de todas formas.

Beltz-Txar-Izuga envió un mensaje mental.

«Una noche interesante. Dos enemigos con habilidades mágicas inesperadas.

El Gran Oráculo tenía razón, no debí dudar.

Habéis tardado en aparecer, pero aquí estáis.

Esta noche os ha sido propicia. No voy a arriesgar el ojo que me queda sin entender mejor qué tipo de poder tenéis ambos.

Ahora sí, os mataré a los dos porque así lo requiere el Gran Oráculo y porque me habéis dejado tuerto.

Os condeno a morir. Disfrutad de vuestro último día».

El descomunal dragón hizo otro movimiento brusco y se elevó con rapidez, perdiéndose en la noche.

Lasgol se fue al suelo apretando las mandíbulas y aguantando el dolor.

«¿Tú bien?».

Camu descendió a su lado.

«No del todo. Ese dragón es muy poderoso y quiere matarnos. Tenemos un problema».

«Nosotros siempre tener problemas. No nuevo. No preocupado».

Lasgol tuvo que reconocer que Camu tenía razón. Luego un pinchazo de dolor tremendo hizo que deseara que las cosas no fueran siempre así.