Cielos funestos (La senda de los dragones 8) Capítulo 12 #2
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Capítulo 12 #2

Lasgol consiguió ponerse de rodillas y, un instante después, cogió su arco.

Con la cabeza todavía muy aturdida sacó una flecha de su carcaj y la puso en la cuerda.

Necesitaba un instante más y ya podría utilizar el arco.

Quizá sin una habilidad, porque su mente todavía sufría algunos efectos nocivos del ataque, pero al menos podría tirar contra el dragón.

«Yo estar cerca norte bosque» envió Camu.

Lasgol quiso responderle, pero viendo la situación en la que estaba prefirió tirar primero contra el dragón.

Levantó su arco, apuntó entre las copas de los árboles y, cuando la criatura pasó sobre su cabeza, soltó la flecha.

Se produjo un destello dorado y le alcanzó.

La bestia negra soltó un rugido y, cambiando el rumbo, se dirigió hacia el norte del bosque.

Lasgol detectó la mente de Camu y le envió un mensaje: «ten cuidado, este dragón es diferente. Puede ver en la oscuridad».

«No preocupar. Yo utilizar camuflaje» envió Camu.

Lasgol fue a advertirle de que quizá pudiera verlo pese al camuflaje, pero llegó tarde. La bestia atacó a Camu descendiendo sobre él con sus garras. Lo golpeó con fuerza y del terrible impacto Camu salió despedido a un lado.

«Un Drakoniano Superior, nada menos, y se esconde de mí en la oscuridad. ¡Toda una sorpresa! Por desgracia, tampoco conoce mis capacidades oscuras. Ningún camuflaje os servirá para esconderos de mí mientras sea de noche» envió Beltz-Txar-Izuga mientras se elevaba al cielo nocturno.

Lasgol temió lo peor.

«¿Cómo estás?» preguntó a Camu muy preocupado.

«Yo… estar bien… golpe duro pero mis escamas aguantar».

«¿Y tus huesos? ¿Han aguantado tus huesos?».

«Creer que sí, pero dragón volver atacar».

«Tenemos que defendernos de alguna forma. Ven hacia mí y yo iré hacia ti. Mejor que estemos juntos».

«De acuerdo. Yo mover».

Mientras Lasgol y Camu intentaban unir sus fuerzas, el dragón daba un giro en el aire.

«Esta noche la cacería va a ser mucho mejor de lo que esperaba.

Por lo general, solo puedo degustar a algún que otro soldado o mensajero que sale de la ciudad a escondidas.

Un desperdicio de mi poder y habilidad. No entiendo por qué el Gran Oráculo me ha enviado aquí a cazar.

Hasta hoy me parecía una pérdida de tiempo.

Ahora cambian las cosas. Voy a tener suerte y, no solo me voy a comer a un humano con poder, sino que voy a matar a un Drakoniano Superior.

Sin duda, es una noche de cacería como hacía tiempo que no tenía.

El Gran Oráculo rara vez se equivoca. Me envió aquí por una razón, y esa razón sois vosotros, ahora estoy seguro».

Lasgol no podía ver a Camu entre los árboles debido a su camuflaje, aunque sabía que tenía que estar a doscientos pasos de él, puesto que había evitado el ataque mental del dragón usando su cúpula de protección antimagia.

Viendo que el dragón podía detectarlos, prefirió que se dejara ver y ahorrara energía. «Camu, quita el camuflaje, pero mantén la cúpula antimagia».

«De acuerdo. Yo hacer».

Lasgol pudo entrever en la penumbra que los rodeaba dónde estaba Camu y fue corriendo hacia él.

«Así me gusta, que estéis los dos juntitos. Me será más sencillo acabar con ambos de un solo ataque» envió Beltz-Txar-Izuga.

Lasgol preparó otra flecha con rapidez y esta vez sí pudo usar sus habilidades.

Su mente ya estaba despejada y en condiciones lo suficientemente equilibradas para poder pensar.

El dragón pasó sobre ellos y envió ataques mentales.

Lasgol aprovechó el error de la criatura, que todavía no se había dado cuenta de que Camu estaba negando sus ataques mágicos, y utilizó su habilidad Tiro Certero y Tiro Poderoso para disparar contra el ojo izquierdo del dragón según pasaba.

La flecha salió del arco después de que se produjeran los destellos en verde y dorado y se clavó en mitad del ojo del dragón, que rugió y sacudió la cabeza.

«¡Malditos, pagaréis por esto! Estáis negando mi magia. Eso solo puede hacerlo ese Draconiano Superior. Voy a acabar contigo y después con ese humano de la forma tradicional, os voy a cazar y a arrancar la cabeza».

«¿Qué hacer?» preguntó Camu.

«Tengo una idea. Saca tus alas, rápido» dijo Lasgol, que había pensado algo, aunque no sabía si funcionaría.

«¿Tú querer yo volar? No buen plan».

«No te preocupes, saca las alas».

El dragón negro ya giraba una vez más en el aire, con la luna y las estrellas como fondo. Era como una representación de la muerte nocturna en forma de gran ave asesina. Lasgol pudo por fin discernirlo mejor y se quedó helado.

Era inmenso. Debía de medir como el dragón inmortal. Aquella bestia llevaba sobre los mundos más de un milenio, quizá dos. Solo pensarlo hizo que Lasgol se estremeciera. Vencerlo iba a ser dificilísimo, por no decir imposible. Su poder y experiencia eran tremendos.

Camu invocó su habilidad y comenzó a brillar con destellos plateados que recorrieron todo su cuerpo.

Las alas se fueron materializando en sus costados.

Eran de una belleza impresionante, intangibles, pero llenas de luz argenta.

El brillo que desprendían, lleno de poder y luminosidad, captó la atención del dragón negro, al que no le gustó.

«Brillas demasiado, Drakoniano. Yo soy amigo de la oscuridad, no de la luz».

Lasgol apuntó al dragón según descendía a atacar con sus garras. Estaban en un claro del bosque y eran presa fácil para el gigantesco depredador de la noche.

«Echa a volar, Camu» envió a su amigo mientras invocaba Tiro Certero y Tiro Poderoso.

Camu dio un fuerte brinco y agitó sus alas de plata para tomar altura y evitar que el dragón lo alcanzara de nuevo.

Lasgol soltó después de que se produjeran los dos destellos verdes y el destello dorado. La saeta iba directa al ojo izquierdo del dragón. Lasgol no esperó a ver si el tiro acertaba o no, sabía que lo haría, así que saltó hacia un lado y rodó sobre su cabeza para alejarse del punto de impacto.

Camu consiguió evadir el ataque y ganó altura. Según agitaba sus alas plateadas, la luz que emitía alcanzaba a la criatura. Pudieron ver que esto no le agradaba en absoluto, ya que sacudió la cabeza para evitar la luz que llegaba hasta su cuerpo.

Sin embargo, esto no impidió que la flecha de Lasgol fuera a clavarse certera en su ojo.

Lleno de rabia, modificó el punto de ataque final para intentar alcanzar a Lasgol.

Golpeó el suelo muy cerca de donde rodaba para evitar ser alcanzado, y tierra, rocas y arbustos salieron disparados en todas direcciones.

Lasgol consiguió evadir el ataque por un pelo, pero el dragón, según rebotaba en el suelo y volvía a elevarse, embistió de nuevo, esta vez con su aliento elemental.

De su boca surgió una negrura que alcanzó a Lasgol y lo envolvió.

Cayó de bruces al suelo, incapaz de ver nada y con la mente llena de negrura que le impedía pensar o actuar.

Camu lo vio y fue en su ayuda. Descendió rápidamente hasta donde Lasgol yacía en el suelo mientras el dragón se elevaba.

Al acercarse a su amigo, la luz de plata que Camu emitía acabó con la negrura que envolvía a Lasgol.

Se sintió libre de la terrible oscuridad que hacía un minuto lo estaba devorando hasta el alma.

Camu no tocó tierra y se mantuvo a poca distancia sobre Lasgol en el aire, levitando, moviendo sus alas muy rápidamente como si fuera un descomunal colibrí.

«Yo proteger. Tú tranquilo» envió a Lasgol.

«Gracias, amigo» le dijo y de inmediato puso una flecha en la cuerda de su arco.

Beltz-Txar-Izuga giró en el aire y fue a por Camu, al que atacó enviando su aliento de negrura.

Sin embargo, algo muy extraño sucedió. Cuando el caudal que partía de la boca del dragón golpeó la cabeza de Camu, en lugar de envolverlo como había sucedido con Lasgol, se frenó.

Según se creaba una oscuridad alrededor de su cabeza, la luz plateada que él irradiaba destruía la oscuridad que el dragón quería crear.

Lasgol se percató de que el ataque con aliento elemental de oscuridad no afectaba a Camu.

Era justo lo que él había pensado y por ello le había dicho que sacara sus alas.

Solo había sido una corazonada, pero por fortuna había acertado.

La oscuridad se combate con luz, y la de Camu estaba destruyendo la del dragón negro.