28. NO ME PREGUNTEN
Lorenzo
No puedo resistirme a ella. No sé si no puedo o no quiero.
Trato de comenzar lo más sereno posible cada vez que estoy con ella, y en algún momento, sin querer, comienzo a cortejarla, intento acercarme y también la provoco para que ella lo haga.
La he vuelto a ver en la intimidad, y por nada del mundo la cambiaría.
No me pregunten si tiene arrugas o si le ha crecido el trasero, porque para mí es ella, y es lo único que pude ver.
Qué angustia siento… creo que viene provocada por todo el tiempo que hemos perdido. Me gustaría no dejar pasar la ocasión de estar con ella siempre que pueda, pero mis vacaciones prolongadas tendrán un final, ya que debo cumplir con mis obligaciones en Mar del Plata.
«¿Qué estás haciendo, Lorenzo? Debes pensar antes de actuar.
Ahora tienes dos puertos para este barco, y debes romper con uno de los dos».
Por el momento, vendría bien no ilusionar demasiado a la mujer que guarda mi corazón en su mesilla de noche.
Vaya, me resulta más complicado que dejar de respirar.
Debo enfrentarme a quien soy, y mostrárselo a ella. Tiene derecho a saber. Pero ¿y si…?