Chinara. El tren pasa tres veces 20. ¿EN SERIO?
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20. ¿EN SERIO?

Camino

Cuando las tengo delante, las dos tienen la avidez de chisme reflejada en la cara y directamente se quitan los abrigos para sentarse alrededor de la mesita de fumador. Claudia no pronuncia palabra, y Montse solo atina a decir:

―¡Venga, mujer, no te hagas de rogar!

―Os pongo en situación. He dormido en el sofá porque anoche me dejé llevar por la agustez de mi manta de pelo y he amanecido tarde, con Serrat pidiendo que lo sacase a hacer sus cosas. Me he plantado el abrigo largo encima de la ropa de casa…

―Camino, estás en pijama… ―interrumpe y aclara Claudia con cara de oler a col.

―Bueno, sí, en pijama, pero con el abrigo no se veía. He decidido parar en el Starbucks a coger un café para llevar, y allí estaba él, detrás de mí en la cola. Y ya. Simplemente nos hemos visto, hemos hablado, hemos paseado y… hemos quedado en que ya nos veríamos por aquí.

―¿En serio?

―¿En serio?

La voz de mis dos amigas se funde en la misma frase con idéntico tono y al unísono, pareciendo solo una.

—Esas cosas se dejan más agarradas, Camino, qué falta de calle tienes —suelta Montse como si fuera experta en reencuentros con los amores de su vida—. No sé, ¿está casado, tiene hijos…? ¿El darse un teléfono, el quedar un día a una hora concreta? ¿No se os ha ocurrido?

—La verdad es que me ha preguntado si tenía algo que hacer esta noche…

—¿Y?

—¿Y?

Las chicas vuelven a preguntar a coro.

—Pues que he quedado con Fran para cenar, y le he dicho que no podía.

—¡Venga ya! No lo entiendo. —En este caso es Claudia la de la exclamación. Ha sacado el pie fuera del tiesto.

—Ya nos veremos. Debe vivir por esta zona. O en las clases de baile… Si el destino está para nosotros, ya se verá. ―Claro, lo digo ahora que sé que lo tengo cerca y me parece divertidísima la idea de ir descubriendo cosas poco a poco, como en los calendarios de chocolate en adviento.

—Pero, Camino, déjate de misticismos. Deberías haber cerrado una cita con él, hay muchas cosas que no sabemos. —Montse me riñe como si fuera mi profe.

—Ya se verá. De momento, tendréis que esperar para la siguiente entrega de este culebrón.