Una ascensión al Monrouge
Un frío intenso helaba las puntas de los bigotes de lord Holland.
A golpe de piolet, con las sogas rodeándoles el cuerpo, escalaron el pilar Bonmatí.
Era la primera vez que un alpinista lo conseguía.
Una vez en la cumbre, tomaron un trago de coñac de una cantimplora y golpearon el granito helado con un bastón terminado en una caperuza de hierro.
Lord Holland lo cuenta en un informe a la Sociedad de Ciencias y Artes de Ancoats.
¡Ciento cincuenta años de historia del alpinismo desaparecidos! Pero los atletas saltan por entre los restos del alud e inventan un nuevo deporte.