Cerca de su corazón (Dulces corazones de Sweet Creek nº 3) Capítulo 9 #3
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Capítulo 9 #3

Helen esperó un momento y luego se volvió hacia él. —No quiero parecer que sé más que tú sobre ella. —Una leve sonrisa le asomó a los labios—. Cuando hablé con ella, después de que Charlie y tú os fuerais, tuve la fuerte sensación de que ella y yo hemos recorrido el mismo camino.

—¿Cómo puedes decir eso? Sus padres tenían dinero. Ella lo tenía todo: una buena vida, fe. Nunca tuvo que apretarse el cinturón como tú. Como yo.

—Como tú... —lo animó ella a continuar.

—Mis padres nunca tuvieron mucho dinero.

Siempre andábamos luchando para pagar hasta las facturas más pequeñas.

Mi hermana y yo hemos pasado hambre, y me han humillado por el sitio donde vivía y por mi ropa de segunda mano.

—Se detuvo, sorprendido de lo que le estaba contando a aquella mujer, prácticamente una desconocida.

—Mis primeros tacones los usaste tú primero...

—Helen sonrió mientras citaba una de sus canciones—.

No es que tú usaras tacones. Pero sé de lo que hablas.

La humillación pública es difícil de sobrellevar.

—Una sombra le cruzó el rostro—. Pero el dolor de Tess viene de un lugar mucho más profundo.

Un lugar que no se puede arreglar por mucho dinero que creas que tiene su familia.

—Pero ¿dónde está ese lugar? ¿Qué causó ese dolor? No me cuenta nada. Lo único que sé es que hace años, de repente, lo dejó todo, me dejó a mí. —Jace se inclinó hacia delante—. Y ahora lo está haciendo otra vez. Me está cerrando las puertas y no me dice por qué. No coge el teléfono, no me llama.

Helen se echó hacia atrás, observándolo. Jace le sostuvo la mirada, a la espera de alguna palabra de sabiduría. Cualquier cosa que lo ayudara a conectar con Tess.

—Todavía te importa, ¿verdad?

Jace suspiró y negó con la cabeza, avergonzado de su propia estupidez. —Sí. Tonto de mí... todavía me importa.

—No eres tonto, Jace. Nunca lo es quien se preocupa por alguien. Creo que ella también siente algo por ti. Simplemente no sabe qué hacer con ello.

—¿Cómo sabes todo esto?

—Como te dije, cuando hablé con ella percibí un alma gemela.

Una pena compartida. Charlie consiguió llegar a mí a base de perseverar.

Dejó a un lado su orgullo y dejó que su cariño fuera minando mi resistencia y mi desconfianza hacia los hombres.

—Helen hizo una pausa y le dedicó una sonrisa amable—.

Podría estar hablando horas, pero supongo que tienes otras cosas en la cabeza, así que hablemos de la otra razón por la que has venido.

Se echó hacia atrás en la silla. —Tendré que ir al local a hacer una prueba de sonido. Me gusta tenerlo todo controlado antes de actuar.

Jace agradeció el cambio de tema, pero Helen le había dado mucho en lo que pensar.

«Más tarde», pensó. No podía asimilar toda aquella información en ese momento.

—Hemos tenido un problema con el ponente —dijo Jace, entregándole una agenda provisional—. No sabemos cómo vamos a cubrir ese hueco, pero a ti solo te afectará en que puede que cantes antes en el programa.

Helen echó un vistazo al programa. —Entre las subastas y mi actuación, tendrás la velada completa, así que puede que no sea tan grave quedarse sin ponente.

—Se tocó la mejilla con el dedo, pensativa—.

Si quieres, podría añadir algunas canciones más.

Sé que al público siempre le gustaba mucho cuando explicaba cómo habían surgido algunas de las canciones.

Jace apenas podía creer que ella estuviera dispuesta a hacer eso. Ya le bastaba con que cantara. ¿Y ahora esto?

—Si no te importa...

—No lo ofrecería si me importara. Estoy encantada de echar una mano. Es una buena causa, y ahora formo parte de la comunidad.

Sonrió con nostalgia.

—Hace mucho que no pertenezco a una comunidad, y creo que es importante ayudar en lo que uno pueda.

—Entonces, ¿crees que la comunidad es importante?

Lo miró a los ojos.

—Muy importante. Tú y Tess tenéis mucha suerte de haber nacido y crecido aquí. De tener raíces y continuidad. Le estoy muy agradecida a Charlie por haberme traído a este pueblo.

Miró el reloj y se levantó.

—Charlie llegará pronto. ¿Te quedas a tomar un té con nosotros?

Jace asintió y, mientras Helen trajinaba por la cocina, reflexionó sobre lo que había dicho.

Había dedicado mucho tiempo y energía a intentar escapar del mismo lugar donde Helen parecía feliz de echar raíces. La primera vez que estuvo aquí, se centró en el trabajo y en marcharse cuanto antes. Prácticamente no tuvo vida social.

Ahora, gracias a su participación en la recaudación de fondos, había visto aspectos de la vida de sus padres a través de los ojos de otros y desde una perspectiva diferente. Eran muy respetados a pesar de no tener dinero. Se involucraban en la vida del pueblo, y la gente los recordaba.

Pensó en los comentarios velados de Tess, insinuando que se avergonzaba de la comunidad donde había nacido y crecido. No era la comunidad: eran sus padres.

Y resultó que no tenía nada de qué avergonzarse.

Miró a Helen, recordando lo que había dicho: que Tess era un alma gemela y compartían una pena similar.

¿Qué pena sería esa?

Pero de algo estaba seguro. Esta vez no la llamaría por teléfono. Esta vez iría directamente a su apartamento y la encararía.

Y no se iría hasta obtener respuesta a todas sus preguntas.