Cenizas en la noche de San Juan (Código Cruces 2) CAPÍTULO 24 — LA RECONSTRUCCIÓN DE LOS BOSQUES Y EL PERITAJE FINAL #3
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CAPÍTULO 24 — LA RECONSTRUCCIÓN DE LOS BOSQUES Y EL PERITAJE FINAL #3

A las seis y media de la tarde, los técnicos del GRT ensayaron el freno dinámico del cabrestante mural, certificando una retención instantánea de mil doscientos kilos.

A las siete de la tarde, la brigada comarcal comprobó el caudal de descarga de las motobombas ligeras en el parque comarcal.

A las siete y media de la tarde, los bomberos fuera de servicio disfrutaron de sardinas asadas al sarmiento en el muelle viejo de Algorta.

A las ocho de la tarde, las familias de los rescatadores encendieron cirios por la protección de todas las tripulaciones de salvamento.

A las ocho y media de la tarde, las olas rompían suaves contra los espigones del puerto bajo una brisa marina reconfortante.

A las nueve de la noche, don Xabier bendijo las mantas de lana virgen para el ajuar nupcial de Leire y Jon Ander.

A las nueve y media de la noche, las tabernas de Zalla sirvieron raciones de morcilla frita y sidra de kupela a los vecinos.

A las diez de la noche, los bodegueros examinaron las cepas de uva blanca en las laderas soleadas de Gordexola.

A las diez y media de la noche, don Imanol terminó de pulir los brazos de hierro forjado del candelabro nupcial.

A las once de la noche, una tabla de queso curado con dulce de manzana reineta acompañó la sobremesa de los pastores.

A las once y media de la noche, los mecánicos verificaron la tensión del cable de acero trenzado en el banco de tracción de Miribilla.

A las doce de la noche, los bomberos comarcales revisaron los niveles de aceite y filtros de las bombas auxiliares de achique.

A las doce y media de la noche, doña Begoña sirvió jarras de sidra caliente con canela y castañas asadas a la lumbre.

A la una de la madrugada, los maestros canteros finalizaron el pulido del escudo de armas para la entrada del caserío.

A la una y media de la madrugada, los vecinos de Galdames compartieron tarrinas de cuajada de leche de oveja con miel pura de romero.

A las dos de la madrugada, el párroco derramó agua bendita sobre el brocal del pozo de Arregi-Enea , orando por la salud de toda la casa.

A las dos y media de la madrugada, las tabernas históricas de Balmaseda sirvieron raciones de morcilla con pimientos asados a la leña.

A las tres de la madrugada, los bodegueros recorrieron las laderas de viñedos bajo la calma de la noche encartada.

A las tres y media de la madrugada, don Imanol dio los últimos toques de esmeril a la empuñadura de madera de fresno.

A las cuatro de la madrugada, una bandeja de queso Idiazábal curado con miel de brezo cerró la tertulia familiar.

A las cuatro y media de la madrugada, la familia guardó unos minutos de recogimiento pidiendo bienestar para todo el valle.

A las cinco de la mañana, don Imanol alzó su jarra de barro brindando por el honor, la valentía y la paz recobrada.

A las cinco y cuarto de la mañana, los bomberos completaron la revisión del caudal en los hidrantes industriales.

A las cinco y media de la mañana, doña Begoña sirvió bizcochos aromatizados con anís en la mesa baja.

A las cinco y cuarenta y cinco de la mañana, un retén de mineros encendió cirios de agradecimiento.

A las seis de la mañana, la brisa de la sierra soplaba limpia sobre las laderas de limonita.

A las seis y cuarto de la mañana, el párroco bendijo los campos de siega de Galdames al primer despuntar del sol.

A las seis y media de la mañana, doña Begoña sirvió dulce artesano de higos macerados con canela y nueces en la portalada de Arregi-Enea .

A las siete de la mañana, Korta y Leire subieron a su lecho nupcial en la buhardilla de Arregi-Enea .

Frente al resplandor cálido de la chimenea encendida, se despojaron de sus ropas y se entregaron al amor con una pasión volcánica, tierna y sublime.

Hicieron el amor sin prisa, fundiéndose en un abrazo eterno que borraba todo el cansancio de la batalla y sellaba la victoria definitiva de la vida sobre el fuego destructor.

A las siete y cuarto de la mañana, abrazados bajo el edredón de lino, Korta velaba el sueño tranquilo de Leire, acariciando suavemente su espalda y sus cabellos oscuros.

—Te amo más que a mi vida, Leire.

—Y yo a ti, Jon Ander. Mi corazón late solo por ti.

A las siete y media de la mañana, doña Begoña renovó los ramos de flores de San Juan, laurel e hipérico sobre la cancela de Arregi-Enea .

A las siete y cuarenta y cinco de la mañana del tres de julio, los trinos jubilosos de los petirrojos llenaban el robledal milenario de Galdames.

A las siete y cincuenta y cinco de la mañana, las campanas de San Pedro de Galdames repicaron a gloria con un volteo solemne celebrando la fiesta patronal.

A las ocho de la mañana del tres de julio, los rayos del sol dorado iluminaban la cumbre del monte Kolitza y las campas verdes de Arregi-Enea .

Korta y Leire, abrazados ante el ventanal, contemplaban el valle en calma con la certeza invencible de que su amor y su deber habían triunfado sobre todas las sombras del mundo.

En el Capítulo 25 ( El Matrimonio en San Pedro de Galdames y el Banquete de la Tierra ) , la saga de Cenizas en la noche de San Juan avanzará hacia su gran celebración nupcial y su epílogo supremo.