Cenizas en la noche de San Juan (Código Cruces 2) CAPÍTULO 24 — LA RECONSTRUCCIÓN DE LOS BOSQUES Y EL PERITAJE FINAL #2
91%

CAPÍTULO 24 — LA RECONSTRUCCIÓN DE LOS BOSQUES Y EL PERITAJE FINAL #2

A las dos y media de la tarde, la familia Arregi-Cortázar compartió una comida íntima con sopa de pescado, merluza a la romana y tarta de cuajada con miel de brezo.

A las tres y media de la tarde, doña Begoña sirvió café recién molido con bizcochos aromatizados con corteza de limón y anís en la cocina baja.

A las cuatro de la tarde, don Imanol forjó unas tenazas de boca redonda y un escoplo de acero templado para los trabajos de carpintería del caserío.

A las cuatro y media de la tarde, don Imanol descorchó una botella de sidra natural añejada en barrica de roble para brindar con sus vecinos.

A las cinco de la tarde, las voces de los coristas parroquiales afinaron los cánticos de acción de gracias para la misa mayor del domingo.

A las cinco y media de la tarde, el párroco don Xabier bendijo las sacas de semillas de roble y castaño destinadas a los viveros forales de Bizkaia.

A las seis de la tarde, Korta y Leire montaron a caballo por los senderos de montaña, disfrutando del aire puro y de las panorámicas infinitas sobre el valle.

A las seis y media de la tarde, una bandeja de queso Idiazábal curado con dulce de manzana reineta acompañó la sobremesa de los pastores en la posada comunal.

A las siete de la tarde, los viveristas mostraron a los técnicos miles de plántulas de haya y abedul listas para la próxima fase de plantación.

A las siete y media de la tarde, don Imanol esculpió un picaporte de hierro con forma de cabeza de carnero para la puerta principal del caserío.

A las ocho de la noche, se sirvieron tortas calientes de maíz talo con morcilla frita y panceta adobada en el pórtico parroquial.

A las ocho y media de la noche, el sargento Beldarrain anotó en el libro de incidencias que todo el equipo técnico del GRT se encontraba en máxima disponibilidad operativa.

A las nueve de la noche, el maestro campanero revisó el volteo de las campanas mayores para los toques de fiesta de San Martín.

A las nueve y media de la noche, don Imanol sirvió copitas de pacharán artesano macerado con endrinas silvestres recolectadas en el monte Kolitza.

A las diez de la noche, un plato de torrijas con miel de romero endulzó la velada familiar junto a la lumbre de roble.

A las diez y media de la noche, la familia recordó a los antiguos barrenistas y caseros que forjaron la historia de Bizkaia con su sudor y su esfuerzo.

A las once de la noche, Korta y Leire renovaron sus votos matrimoniales ante la imagen de la Virgen del Rosario en la sala noble de Arregi-Enea .

A las once y media de la noche, la pareja guardó unos minutos de recogimiento pidiendo salud, paz y prosperidad para el nuevo ser que crecía en el vientre de Leire.

A las doce de la noche, Korta y Leire subieron a su lecho nupcial en la buhardilla de Arregi-Enea .

Frente al resplandor cálido de la chimenea encendida, se despojaron de sus ropas y se entregaron al amor con una pasión volcánica, tierna y sublime.

Hicieron el amor sin prisa, fundiéndose en un abrazo eterno que borraba todo el cansancio de la batalla y sellaba la victoria definitiva de la vida sobre el fuego destructor.

A la una de la madrugada, abrazados bajo el edredón de lino, Korta velaba el sueño tranquilo de Leire, acariciando suavemente su espalda y sus cabellos oscuros.

—Te amo más que a mi vida, Leire.

—Y yo a ti, Jon Ander. Mi corazón late solo por ti.

A las dos de la madrugada, doña Begoña renovó los ramos de flores de San Juan, ramas de roble sagrado y laurel sobre la cancela de Arregi-Enea .

A las seis de la mañana del tres de julio, los trinos jubilosos de los petirrojos llenaban el robledal milenario de Galdames.

A las siete de la mañana, las campanas de San Pedro de Galdames repicaron a gloria con un volteo solemne celebrando la fiesta comunal.

A las siete y media de la mañana, los especialistas del GRT cargaron las botellas de composite a trescientos bares en la cámara de llenado refrigerada por agua, certificando aire puro y libre de humedad.

A las ocho de la mañana, los instructores de rescate vertical de la Ertzaintza comprobaron los parabolts de acero inoxidable en las paredes escuela del macizo kárstico.

A las ocho y media de la mañana, un tazón de sidra caliente con castañas asadas al sarmiento endulzó la mañana en el caserío Arregi-Enea .

A las nueve de la mañana, los maestros canteros mostraron a Korta y Leire las losas de caliza talladas a mano para la restauración de la fuente parroquial.

A las nueve y media de la mañana, se sirvieron tarrinas de cuajada fresca de oveja latxa con miel silvestre en la posada consistorial.

A las diez de la mañana, el párroco don Xabier bendijo el brocal del pozo de piedra de Arregi-Enea , pidiendo aguas puras y bendición para las cosechas.

A las diez y media de la mañana, las tabernas históricas de Balmaseda sirvieron raciones de morcilla frita con pan de hogaza y vino tinto crianza.

A las once de la mañana, los viticultores mostraron a los visitantes la excelente maduración de los racimos de uva en las fincas soleadas.

A las once y media de la mañana, don Imanol pulió la empuñadura de madera de fresno del hacha conmemorativa que regalará a su yerno.

A las doce del mediodía, una bandeja de queso Idiazábal curado con miel de castaño acompañó la sobremesa de los pastores.

A las doce y media del mediodía, los técnicos de rescate ensayaron la elasticidad residual de las cuerdas semiestáticas de poliamida tras la tracción en las estructuras industriales.

A la una de la tarde, los patrones de la base marítima de la Ertzaintza completaron el lavado con agua dulce de las turbinas de las lanchas semirrígidas.

A la una y media de la tarde, los mandos del operativo compartieron raciones de merluza fresca del Cantábrico con pimientos en el muelle de Portugalete.

A las dos de la tarde, un retén de bomberos fuera de servicio subió las escalinatas del peñón para hacer sonar la campana en señal de gratitud.

A las dos y media de la tarde, la brisa marina soplaba fresca sobre los estratos geológicos del flysch costero.

A las tres de la tarde, don Xabier bendijo las mantas de lana virgen tejidas con esmero para los hijos del caserío.

A las tres y media de la tarde, las tabernas de Zalla sirvieron raciones de morcilla tradicional con sidra a los pastores que bajaban del monte.

A las cuatro de la tarde, los agricultores de Gordexola inspeccionaron las hileras de viñas bañadas por el sol de la tarde.

A las cuatro y media de la tarde, don Imanol terminó de cincelar los brazos de hierro forjado del candelabro que presidirá la mesa nupcial.

A las cinco de la tarde, una tabla de dulce de manzana reineta con nueces esperaba en el aparador de la cocina baja.

A las cinco y media de la tarde, el sargento Beldarrain anotó en el registro de guardia que todo el material de rescate táctico se encontraba operativo y listo para salir.

A las seis de la tarde, el campanero mayor aseguró los cables de tracción del campanario parroquial para las fiestas de San Pedro.