CAPÍTULO 20 — EL ATRAPAMIENTO EN EL POZO SAN VICENTE Y EL DESCENSO VERTICAL #3
A las nueve y media de la mañana, los almacenes comarcales de protección civil completaron la revisión hidrostática de las mangueras de aspiración de lodos.
A las diez de la mañana, los sanitarios fuera de guardia degustaron tortillas jugosas de bacalao con pimientos verdes en una kupela tradicional.
A las diez y media de la mañana, el equipo de enfermería encendió lámparas votivas ante los santos patronos de la medicina en Gordexola.
A las once de la mañana, los senderistas disfrutaron de las vistas panorámicas sobre los valles encartados y los bosques de tejos milenarios.
A las once y media de la mañana, don Xabier bendijo las mantas de lana virgen tejidas con esmero para los hijos del caserío.
A las doce del mediodía, las tabernas históricas de Balmaseda sirvieron raciones de morcilla frita con pan de hogaza y vino tinto crianza.
A las doce y media del mediodía, los viticultores mostraron a los visitantes la excelente maduración de los racimos de uva en las fincas soleadas.
A la una de la tarde, don Imanol pulió la empuñadura de madera de fresno del hacha conmemorativa que regalará a su yerno.
A la una y media de la tarde, una bandeja de queso Idiazábal curado con miel de castaño acompañó la sobremesa de los pastores.
A las dos de la tarde, los especialistas de equipos autónomos cargaron las botellas de composite a trescientos bares en la cámara de llenado refrigerada por agua, certificando aire puro y libre de humedad.
A las dos y media de la tarde, los instructores de escalada de la Ertzaintza comprobaron los parabolts de acero inoxidable en las paredes escuela del macizo kárstico.
A las tres de la tarde, un tazón de sidra caliente con canela y castañas asadas a la brasa endulzó la tarde en el caserío Arregi-Enea .
A las tres y media de la tarde, los maestros canteros mostraron a Korta y Leire las losas de caliza talladas a mano para la restauración de la fuente parroquial.
A las cuatro de la tarde, se sirvieron tarrinas de cuajada fresca de oveja latxa con miel silvestre en la posada consistorial.
A las cuatro y media de la tarde, el párroco don Xabier bendijo el brocal del pozo de piedra de Arregi-Enea , pidiendo aguas puras y bendición para las cosechas.
A las cinco de la tarde, doña Begoña sirvió dulce de manzana reineta con canela y nueces frescas en la cocina baja de Arregi- Enea , celebrando en familia la tranquilidad recuperada tras la emergencia en el pozo minero.
A las cinco y media de la tarde, los ingenieros de obras públicas revisaron las zapatas de sillería del puente medieval de Sodupe, verificando que el cauce del río fluía limpio y sin arrastre de sedimentos.
A las seis de la tarde, Leire y don Imanol encendieron una lámpara de aceite ante el altar de la Virgen del Rosario en la parroquia de San Pedro, dando gracias por la vida de todos los rescatados.
A las seis y media de la tarde, los vecinos de Galdames compartieron tortas de maíz tostadas a la brasa con panceta y queso curado en el pórtico parroquial, celebrando en comunidad la valentía y pericia demostrada por el equipo de rescate.
A las siete de la tarde, Korta y Leire caminaron bajo la sombra fresca de las hayas centenarias de La Magdalena, sintiendo la paz profunda que solo los montes de Las Encartaciones pueden brindar tras las horas de máxima tensión.
A las siete y cuarto de la tarde, doña Begoña ofreció una bandeja de bizcochos de soletilla caseros aromatizados con limón y anís, compartiendo un momento entrañable de sosiego con don Imanol y los recién llegados del monte.
A las siete y media de la tarde, Korta y Leire subieron a su lecho nupcial en la buhardilla de Arregi-Enea .
Frente al resplandor cálido de la chimenea encendida, se despojaron de sus ropas y se entregaron al amor con una pasión volcánica, tierna y sublime.
Hicieron el amor sin prisa, fundiéndose en un abrazo eterno que borraba todo el cansancio de la batalla y sellaba la victoria definitiva de la vida sobre el fuego destructor.
A las ocho y media de la tarde, abrazados bajo el edredón de lino, Korta velaba el sueño tranquilo de Leire, acariciando suavemente su espalda y sus cabellos oscuros.
—Te amo más que a mi vida, Leire.
—Y yo a ti, Jon Ander. Mi corazón late solo por ti.
A las nueve de la noche, doña Begoña renovó los ramos de flores de San Juan, laurel e hipérico sobre la cancela de Arregi-Enea .
A las nueve y media de la noche del veintisiete de junio, los trinos melodiosos de los petirrojos llenaban el robledal milenario de Galdames.
A las diez de la noche, las campanas de San Pedro de Galdames repicaron a gloria con un volteo solemne celebrando la fiesta patronal.
A las diez y media de la noche del veintisiete de junio, los últimos reflejos del sol dorado iluminaban la cumbre del monte Kolitza y las campas verdes de Arregi-Enea .
Korta y Leire, abrazados ante el ventanal, contemplaban el valle en calma con la certeza invencible de que su amor y su deber habían triunfado sobre todas las sombras del mundo.
En el Capítulo 21 ( La Cirugía de Campaña en la Galería Inundada ) , la saga de Cenizas en la noche de San Juan avanzará con paso firme hacia su resolución definitiva.