CAPÍTULO 17 — EL ASALTO MARÍTIMO AL NORDIC SENTINEL EN EL FONDEADERO DE BERMEO #2
A las nueve y media de la noche, disfrutaron de una cazuela de barro con kokotxas de merluza fresca ligadas al pil-pil con ajos dorados y perejil picado.
Un manjar digno de los mejores momentos de la gastronomía vasca.
A las diez y media de la noche, Korta y Leire salieron a caminar por el sendero que asciende hacia el hayedo.
La noche era limpia y silenciosa, con la silueta majestuosa del monte Kolitza recortándose contra un firmamento cuajado de estrellas.
Korta abrazó a Leire por la espalda, besando con devoción su cuello y sus mejillas.
—Nada en este mundo podrá jamás separarnos, Leire.
—Nuestro amor es tan eterno como estas montañas, Jon Ander.
A las once de la noche, en los laboratorios de balística forense de Erandio, los peritos concluyeron el informe técnico sobre las armas confiscadas en el buque.
Doce fusiles de asalto AK-103 en calibre 7.62x39 mm, ocho pistolas Makarov con supresores integrales de titanio y cuatro lanzacohetes RPG-7 .
—Todo el armamento de procedencia militar exsoviética queda registrado y depositado en los búnkeres judiciales de la Ertzaintza —certificó el subinspector de balística.
A las once y media de la noche, los especialistas en ciberdelincuencia de la Ertzaintza volcaron los discos duros del sistema de cartas electrónicas de navegación ECDIS .
Descubrieron las rutas marítimas secretas utilizadas durante los últimos seis meses entre Rotterdam, Bermeo y los puertos francos del norte de África.
—Las pruebas digitales implican directamente a tres navieras fachada registradas en paraísos fiscales —añadió la inspectora Mendiluze.
A las doce de la noche, la jueza Elena Orue y el fiscal antidroga concluyeron el interrogatorio del capitán mercenario en el Palacio de Justicia de Gernika.
Se decretó prisión provisional comunicada y sin fianza para los ocho tripulantes bajo los cargos de terrorismo químico, tenencia de armas de guerra y pertenencia a organización criminal internacional.
A las doce y media de la noche, los operadores de la estación de control del cabo Matxitxako registraron en sus bitácoras el fin oficial de la alerta marítima.
El faro centenario continuaba proyectando sus haces de luz blanca sobre el Cantábrico en señal de navegación segura para toda la flota.
A la una de la madrugada, Korta y Leire compartieron una reconfortante cazuela de marmitako con bonito fresco y piperrada de pimientos en una posada marinera de Mundaka.
El sonido de las olas rompiendo en la barra de arena acompañaba la velada con su cadencia relajante.
A la una y media de la madrugada, caminaron descalzos por la arena húmeda de Laidatxu, contemplando los reflejos de la luna sobre la ría de Urdaibai.
Korta tomó a Leire en sus brazos, sintiendo el aroma a mar y brezo en su pelo.
A las dos de la madrugada, subieron al acantilado de la ermita de San Telmo en Zumaia.
Contemplaron los estratos milenarios del flysch esculpidos por el mar.
—Igual que estas rocas han resistido millones de años, nuestro amor permanecerá inquebrantable ante cualquier tormenta —dijo Korta conmovido.
A las dos y media de la madrugada, se detuvieron en una sidrería tradicional de Usurbil para brindar con sidra servida al txotx directamente de la barrica de castaño.
A las tres de la madrugada, se detuvieron unos minutos ante el altar mayor de la basílica barroca de Santa María en Donostia, dando gracias por la victoria sobre las sombras.
A las tres y media de la madrugada, regresaron por la autovía iluminada hacia el valle de Galdames, contemplando las luces cálidas de los caseríos en las laderas.
A las cuatro de la madrugada, Korta e Imanol terminaron de forjar un candelabro de siete brazos de hierro forjado con adornos de lauburus para presidir el banquete nupcial.
A las cuatro y media de la madrugada, degustaron unas lascas de queso Idiazábal ahumado con nueces tiernas en la bodega de Arregi-Enea .
A las cinco de la mañana, los ingenieros navales revisaron los tanques de doble fondo y el agua de lastre del buque incautado.
Confirmaron la total ausencia de contaminantes tóxicos en los efluentes marinos.
—Estabilidad hidrostática y seguridad ambiental garantizadas al cien por cien.
A las cinco y media de la mañana, en la jefatura de policía de Bilbao, los testigos identificaron a los dos agentes intermediarios de la red logística holandesa.
Las órdenes de busca y captura internacional fueron validadas por la Interpol.
A las seis de la mañana, doña Begoña y las hilanderas encartadas dieron las últimas puntadas de hilo de seda al manto de novia de Leire.
El encaje tradicional lucía primoroso y deslumbrante sobre la madera noble.
A las seis y media de la mañana, compartieron una copa de txakoli espumoso en el mirador del peñón, contemplando el vuelo de las gaviotas sobre el mar azul.
A las siete de la mañana, recorrieron al trote las campas de Kobaron sobre los acantilados de Pobeña.
El aroma a hierba salada y romero silvestre llenaba de vigor sus pulmones.
A las siete y media de la mañana, disfrutaron de unas anchoas asadas al sarmiento en el muelle del puerto viejo de Algorta.
El sabor intenso y crujiente despertó las sonrisas y la dicha compartida.
A las ocho de la mañana, se detuvieron ante la imagen de San Nicolás de Bari en Portugalete, patrón de los navegantes y protectores del mar.
A las ocho y media de la mañana, don Imanol enjaezó a los dos caballos percherones y limpió la calesa de madera de castaño barnizada para el cortejo nupcial.
A las nueve de la mañana, degustaron en Gordexola una tarrina de cuajada fresca con miel de brezo y nueces picadas.
A las nueve y media de la mañana, los tiradores de Berrozi verificaron los fusiles de asalto en la galería cerrada de Arkaute.
—Miras calibradas y armamento listo para custodia de protocolo de seguridad nupcial.
A las diez de la mañana, la unidad canina de rescate de la Ertzaintza en Dima concluyó los rastreos de prevención sin incidentes.
A las diez y media de la mañana, degustaron copas de txakoli tinto con pimientos asados al carbón en Bakio.
A las once de la mañana, subieron a la cumbre de Ereñozar contemplando el estuario del Urdaibai en todo su esplendor.
A las once y media de la mañana, caminaron por el robledal de Galdames respirando el aire puro de la sierra.
A las doce del mediodía, Korta forjó una herradura de hierro dulce con siete clavos para sellar la entrada del caserío.
A las doce y media del mediodía, doña Begoña sirvió castañas calientes asadas al sarmiento con sidra dulce de manzana.
A la una de la tarde, los técnicos de Salvamento Marítimo verificaron los sistemas de remolque pesado y estanqueidad del buque María de Maeztu en el puerto de Bilbao.
—Capacidad de remolque de cien toneladas plenamente operativa.
A la una y media de la tarde, la policía portuaria confirmó el atraque seguro del Nordic Sentinel en el muelle de inflamables de Zierbena con triple retenida.
A las dos de la tarde, degustaron merluza rellena de txangurro en una lonja de Santurtzi con vistas al superpuerto.
A las dos y media de la tarde, rezaron ante el retablo renacentista de San Juan en Muskiz.
A las tres de la tarde, caminaron por el pinar de La Arena contemplando la espuma dorada de las olas.
A las tres y media de la tarde, prepararon cajas de madera con botellas de txakoli y queso artesano para los bomberos y sanitarios de Cruces.
A las cuatro de la tarde, los jóvenes del valle practicaron el tiro con arco tradicional en las campas de San Pedro.
Las dianas de paja trenzada recibían las flechas de fresno en medio del regocijo general.
A las cuatro y media de la tarde, degustaron raciones de morcilla tradicional de puerro y arroz frita en sartén de hierro en Zalla.