Cenizas en la noche de San Juan (Código Cruces 2) CAPÍTULO 15 — EL INCENDIO DE INTERFAZ EN LOS MONTES DE TRIANO Y EL DESPLIEGUE DE LOS HIDROAVIONES CANADAIR
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CAPÍTULO 15 — EL INCENDIO DE INTERFAZ EN LOS MONTES DE TRIANO Y EL DESPLIEGUE DE LOS HIDROAVIONES CANADAIR

A las diez de la mañana del dieciocho de enero, una perturbación meteorológica atípica transformó la atmósfera sobre la comarca minera de Bizkaia.

Un flujo violento de viento sur recalentado y seco ( efecto Foehn o viento sur cantábrico ) se precipitó por la vertiente septentrional de los Montes de Triano, elevando la temperatura a veintidós grados y desplomando la humedad relativa por debajo del dieciocho por ciento con ráfagas sostenidas de setenta y cinco kilómetros por hora.

El cabo Jon Ander 'Korta' Cortázar , al frente de la Unidad Pesada Forestal ( BFP ) de Miribilla, y la doctora Leire Arregi , al mando del Vehículo de Soporte Vital y Triaje Avanzado ( VIR-Trauma ), partieron en convoy táctico hacia el macizo minero.

El cielo se tornó de un color ocre amenazante mientras espesas nubes de ceniza comenzaban a oscurecer la luz del sol sobre las crestas escarpadas de Peñas Negras.

A las 10:25 horas, el convoy llegó al collado de Peñas Negras.

Una columna convectiva densa y oscura de pirocúmulos se elevaba a más de mil quinientos metros, arrastrada por el viento hacia las viviendas de madera y piedra de La Arboleda.

Korta desplegó el mapa topográfico 1:5.000 junto al director de extinción de la Diputación Foral de Bizkaia y el sargento Mikel Busturia .

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—Si las llamas cruzan la antigua trinchera del ferrocarril minero, alcanzarán el casco histórico de La Arboleda en menos de veinte minutos —advirtió Korta señalando la cota seiscientos—.

¡Vamos a trazar una línea de defensa con espuma de alta penetración Clase A y quemar ensanches para crear una zona negra de seguridad!

A las 10:40 horas, Leire instaló el Puesto Médico Avanzado (PMA) en la plaza de Gabriel Aresti de La Arboleda.

Desplegó dos carpas neumáticas de presión positiva con diez puestos de oxigenoterapia de alto flujo con mascarillas reservorio, kits de lavado ocular estéril con suero fisiológico tamponado para neutralizar el ácido piroleñoso y apósitos hidrocoloides de hidrogel para el tratamiento urgente de quemaduras dérmicas.

— «Atención equipo: esperamos intoxicaciones por monóxido de carbono, acroleína y partículas en suspensión PM2.

5, así como inhalación de humo caliente con riesgo de edema de glotis.

Mantengan listos los videolaringoscopios y los tubos endotraqueales con balón» —instruyó Leire a los enfermeros de urgencias.

La doctora coordinó además el enlace telemático en tiempo real con el Servicio de Grandes Quemados de Cruces para asegurar camas de cuidados intensivos en caso de evacuaciones críticas.

A las 10:55 horas, el rugido ensordecedor de dos motores turbohélice Pratt & Whitney PW123AF anunció la llegada de los dos hidroaviones anfibios Canadair CL-415 del 43 Grupo de Fuerzas Aéreas procedentes de la base aérea de Torrejón.

Bajo el indicativo de radio «Corsario 21» y «Corsario 22» , los aparatos iniciaron el ciclo de cargas de agua salada en el abra exterior del Puerto de Bilbao, junto al dique de Punta Lucero.

Los aviones amerizaban a ciento sesenta kilómetros por hora sobre las olas del Cantábrico, llenando sus seis mil ciento treinta y siete litros de capacidad en doce segundos mediante sus dos sondas de toma dinámica ventrales ( scoops ).

Ascendían sobre los acantilados de Zierbena y descargaban en vuelo rasante sobre la cresta de Triano.

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La cortina de agua y espuma cayó como una tempestad blanca sobre la cabecera del fuego, reduciendo la intensidad térmica de cincuenta mil kilovatios por metro a diez mil kilovatios por metro en la ladera sur.

A las 11:15 horas, aprovechando la ventana táctica creada por la descarga aérea, Korta y la brigada de especialistas del GRT iniciaron el contrafuego de ensanche.

Equipados con antorchas de goteo ( drip torches ) cargadas con una mezcla de cuatro partes de gasóleo y una de gasolina, prendieron fuego a favor del viento desde la pista forestal hacia el frente principal que avanzaba.

La succión provocada por la columna convectiva principal atrajo las llamas del contrafuego hacia el interior, consumiendo todo el brezal y pinar seco antes de la llegada del frente descontrolado.

Cuando ambas masas de fuego colisionaron, se extinguieron mutuamente por asfixia y falta de combustible.

— «¡Frente norte frenado y neutralizado! ¡Zona de defensa urbana consolidada!» —transmitió Korta por la emisora con la voz ronca por el humo pero firme y victoriosa.

A las 11:45 horas, Leire y los sanitarios atendieron a dieciséis vecinos de las casas de la mina, principalmente personas mayores y niños afectados por irritación bronquial y conjuntivitis química.

Leire administró nebulizaciones con salbutamol y budesonida, administrando oxígeno normobárico al cien por cien.

Un bombero forestal llegó con quemaduras dérmicas de segundo grado superficial en el antebrazo izquierdo por radiación.

Leire desbridó las flictenas con instrumental estéril, aplicó pomada de sulfadiazina argéntica con apósitos de tul graso y vendaje compresivo estéril.

—Estás en perfectas condiciones, compañero. La piel curará limpia y sin cicatriz —le aseguró Leire con una sonrisa cálida y reconfortante.

A las 13:00 horas, el viento del sur comenzó a rolar a noroeste ( galerna moderada ), introduciendo aire húmedo y fresco del mar.

Las dotaciones de bomberos desplegaron tendidos de manguera de cuarenta y cinco milímetros con lanzas de caudal variable TFT Ultramatic , rematando los tocones humeantes y enfriando el subsuelo con agua y retardante de larga duración.

A las 14:00 horas, el Puesto de Mando declaró el incendio controlado al cien por cien sin daños estructurales en ninguna vivienda ni pérdidas humanas.

A las 14:30 horas, Korta, cubierto de hollín pero con los ojos brillando de satisfacción, bajó a la plaza de Gabriel Aresti.

Leire salió de la carpa del PMA y corrió hacia él.

Se fundieron en un abrazo largo, apretado y apasionado en medio del aplauso y los vítores de los vecinos de La Arboleda.

Korta besó a Leire en los labios sin importarle las manchas de ceniza.

—Hemos salvado el pueblo, Leire. Hemos protegido a nuestra gente.

Leire acarició el rostro sudado de Korta con lágrimas de orgullo en los ojos.

—Eres un héroe, Jon Ander. Mi héroe.

A las tres y media de la tarde, los vecinos de La Arboleda abrieron las puertas del Casino Minero para agasajar a bomberos, sanitarios y pilotos.

Sirvieron grandes bandejas de alubias de Tolosa con todos sus sacramentos, panceta curada, chorizo casero, morcilla de puerro y costillas a la brasa .

El alcalde pedáneo alzó su jarra de barro.

—¡Por los bomberos de Miribilla, por los sanitarios de Cruces y por Korta y Leire! ¡Gora Bizkaia!

El grito unánime de los vecinos resonó con una fuerza festiva inolvidable.

A las cinco de la tarde, la Unidad de Drones de la Ertzaintza realizó un barrido con cámara térmica FLIR sobre las treinta hectáreas quemadas.

Confirmaron la inexistencia de puntos calientes subterráneos en las antiguas capas de lignito y turba.

—Perímetro completamente frío y estabilizado —notificó el operador.

A las cinco y media de la tarde, los técnicos de NEIKER recogieron muestras de suelo y mantillo calcinado.

El análisis por cromatografía iónica descartó la presencia de acelerantes sintéticos derivados de hidrocarburos pesados en el suelo agrícola.

—La capa freática y la microfauna edáfica están a salvo de contaminación residual —notificó el químico de campo.

A las seis de la tarde, los fontaneros municipales revisaron los niveles del depósito nodriza de quinientos metros cúbicos que abastece a La Arboleda.

Comprobaron que las bombas de impulsión mantuvieron la presión constante durante toda la extinción.

—Depósito restablecido al cien por cien de su capacidad con agua del manantial de Peñas Blancas —anotó el encargado de aguas.

A las seis y media de la tarde, Korta y su dotación regresaron al Parque Central de Miribilla.

Lavaron las mangueras de lino sintético, engrasaron las bombas de alta presión Godiva y dejaron los camiones forestales repostados y listos para la siguiente salida.

—Turno impecable, muchachos —felicitó Busturia estrechando la mano de Korta.

A las siete y media de la tarde, Leire pasó revista en la Unidad de Quemados del Hospital Universitario de Cruces.

Comprobó la evolución favorable del bombero forestal atendido en el campo.

—Herida limpia y epitelizando perfectamente —anotó en el parte clínico.

A las ocho de la tarde, Leire y Korta participaron en la reunión de evaluación técnica en SOS Deiak.

Los mandos de Protección Civil felicitaron la perfecta coordinación entre las descargas de los Canadair y el contrafuego terrestre.

—Este modelo de intervención de interfaz se integrará en el plan de emergencias foral —declaró el director general.

A las ocho y media de la noche, Korta y Leire se desplazaron al Puerto Viejo de Algorta en Getxo.

Caminaron por las callejuelas empedradas entre casas de pescadores encaladas de blanco con contraventanas rojas y verdes.

El aroma a salitre y el murmullo de las olas rompiendo en el muelle acariciaban la noche serena.

Korta abrazó a Leire por la cintura contemplando las luces del faro de Arriluze.

—Mira el mar en calma, Leire... Después de cada tormenta y de cada fuego, siempre llega la paz.

A las nueve de la noche, cenaron en un restaurante tradicional del Puerto Viejo.

Degustaron una cazuela de txipirones de potera en su tinta con arroz blanco salteado al ajillo y pimientos de Gernika fritos , acompañados de un vino tinto crianza de Rioja Alavesa.

El sabor intenso y exquisito de la cocina marinera vasca colmó la noche de placer y descanso.

A las diez de la noche, subieron a la ermita de San Telmo sobre los acantilados de Zierbena.

Contemplaron el faro de Punta Galea destellando en la oscuridad del mar Cantábrico.

Korta besó a Leire en la mejilla, sintiendo el viento salado del norte.

—El mar siempre nos recuerda lo pequeños que somos y lo inmenso que es lo que sentimos el uno por el otro.