Cenizas en la noche de San Juan (Código Cruces 2) CAPÍTULO 14 — LA REANIMACIÓN CON ECMO EN EL PUESTO MÓVIL Y EL NUEVO DESAFÍO EN LOS MONTES DE TRIANO #3
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CAPÍTULO 14 — LA REANIMACIÓN CON ECMO EN EL PUESTO MÓVIL Y EL NUEVO DESAFÍO EN LOS MONTES DE TRIANO #3

A las nueve de la mañana, visitaron una bodega artesanal de Balmaseda.

Degustaron una copa de txakoli dulce de vendimia tardía con aromas a miel y albaricoque maduro.

Brindaron por la salud de los viñedos y por el amor que florece en Las Encartaciones.

A las nueve y media de la mañana, caminaron por la ribera del río Castaños con los dos perros pastores del caserío.

El murmullo del agua limpia corriendo entre los guijarros acompañaba sus pasos tranquilos bajo los alisos.

Korta tomó la mano de Leire, sintiendo la plenitud del amor sereno y verdadero.

A las diez de la mañana, don Xabier visitó la fragua de Arregi-Enea .

Bendijo el yunque, los martillos y las tenazas con agua bendita.

—Que estas nobles herramientas sigan forjando la prosperidad de esta familia cristiana y trabajadora.

A las diez y media de la mañana, Korta y Leire mantuvieron contacto con el centro de control del parque eólico del monte Oiz.

Verificaron los protocolos de parada automática por viento extremo y los sistemas de extinción por gas argón en las góndolas de los aerogeneradores.

—Infraestructuras energéticas de Bizkaia plenamente aseguradas —notificó el ingeniero jefe de red.

A las once de la mañana, Leire hizo entrega de dos desfibriladores semiautomáticos de última generación Zoll AED 3 para la ermita de San Antolín y el centro cívico de Galdames.

Capacitó a los vecinos en maniobras de reanimación cardiopulmonar básica.

—La salud y la vida de nuestros vecinos es lo primero en este valle —afirmó la doctora Arregi.

A las once y media de la mañana, hicieron una breve pausa en el casco histórico medieval de Balmaseda.

Contemplaron la torre gótica de la iglesia de San Severino y los soportales de piedra de la plaza mayor.

Korta besó la frente de Leire con infinita ternura.

—Cada rincón de nuestra tierra guarda el eco de nuestro amor, Leire.

A las doce del mediodía, los ingenieros de la Confederación Hidrográfica revisaron las compuertas de drenaje del embalse de Ordunte.

Comprobaron que los caudales ecológicos y los niveles de reserva garantizan el abastecimiento hídrico para todo el Gran Bilbao durante los próximos meses.

—Embalse de Ordunte en niveles óptimos de seguridad y capacidad —notificó el ingeniero de presa.

A las doce y media del mediodía, varios vecinos de las aldeas cercanas subieron al caserío Arregi-Enea portando cestas con nueces, manzanas y panes recién horneados para felicitar a los novios.

—¡Zorionak Leire, zorionak Jon Ander! ¡Que este hogar bendito os dé toda la felicidad que merecéis! —vitorearon los vecinos emocionados.

A la una de la tarde, Korta y Leire subieron a la buhardilla del caserío Arregi-Enea .

Frente al resplandor dorado de las brasas de roble que chisporroteaban suavemente en la chimenea, se despojaron de sus ropas y se entregaron al amor con una pasión honda, sagrada y reconfortante.

Korta acarició la piel suave y tibia de Leire con una devoción infinita, besando cada centímetro de su cuerpo con la ternura de quien sabe que ha encontrado el hogar eterno y el sentido supremo de su destino.

Leire envolvió el cuerpo fuerte y protector de Korta con sus brazos y sus piernas, suspirando de felicidad mientras se fundían en un abrazo íntimo e indestructible.

Hicieron el amor al compás sosegado de las brasas, sabiendo que su unión era invencible y que habían sellado para siempre su destino de amor y lealtad.

—Te amo con toda mi alma, Jon Ander —susurró Leire besando sus labios con devoción infinita y serena.

—Y yo a ti, Leire... hasta el último latido de mi vida —respondió Korta estrechándola contra su pecho con una ternura indestructible y eterna.

A la una y media de la tarde, las campanas de bronce de la iglesia parroquial de San Pedro de Galdames saludaron el nuevo día con su repique solemne.

Los primeros rayos del sol invernal atravesaron la bruma disipándola sobre los prados verdes y los tejados de piedra de los caseríos encartados.

A las dos de la tarde, doña Begoña sirvió en la mesa de roble un almuerzo caliente de huevos fritos de corral con jamón curado, tostadas de pan de leña con aceite virgen y café con leche recién hervida.

Toda la familia compartió la mesa con una alegría desbordante y una sensación de paz profunda.

A las tres de la tarde del catorce de enero, en la pequeña capilla de San Roque situada en lo alto de la colina de Galdames, el párroco don Xabier procedió a la solemne bendición de las alianzas matrimoniales de oro macizo forjadas para Leire y Jon Ander.

Las dos alianzas, pulidas a mano y grabadas en su cara interior con las palabras en euskera «Beti Zurekin, Beti Maiteki» («Siempre contigo, siempre con amor») y la fecha del veintitrés de mayo, resplandecían sobre el lienzo blanco del altar.

Don Xabier trazó la señal de la cruz con el hisopo de plata.

—Que estos anillos benditos sean el símbolo eterno de vuestra fidelidad inquebrantable, de vuestro valor en las horas difíciles y de la dicha infinita que iluminará vuestro hogar en este hermoso valle de Las Encartaciones —declaró el sacerdote con voz conmovida.

Leire y Korta se miraron a los ojos, sintiendo que sus almas quedaban unidas por un lazo sagrado e indestructible que ninguna adversidad del mundo podría quebrar jamás.

A las tres y media de la tarde del catorce de enero, los rayos dorados del sol invernal iluminaron las cumbres nevadas del monte Kolitza y el valle de Galdames.

Korta y Leire contemplaban el paisaje abrazados desde el ventanal de la buhardilla, con las manos entrelazadas y los corazones latiendo al unísono.

Toda Bizkaia respiraba en paz, sabiendo que sus guardianes velaban por ella con una entrega incondicional, un coraje invencible y un amor inquebrantable.

En el Capítulo 15 ( El Incendio de Interfaz en los Montes de Triano y el Despliegue de los Hidroaviones Canadair ) , una nueva batalla contra las llamas pondrá a prueba la maestría y el heroísmo de nuestros protagonistas.