CAPÍTULO 13 — EL ASALTO A LOS ALMACENES FRANCOS DE SANTURTZI #3
A la una y media de la madrugada, Irati y Leire conectaron con los analistas del Centro Criptológico Nacional.
Descifraron los registros de telecomunicaciones de los cuatro servidores portátiles incautados en Santurtzi.
Confirmaron la desarticulación de todas las células logísticas intermedias en el corredor atlántico.
—La red petroquímica suiza ha quedado completamente aislada y sin recursos operativos —certificó el mando de ciberseguridad.
A las dos de la madrugada, Korta acompañó a la policía portuaria a la inspección de atraque del quimiquero noruego Nordic Breeze .
Verificaron los precintos aduaneros y la pureza del cargamento de propilenglicol sanitario.
—Operativa portuaria restablecida al cien por cien de normalidad —informó el capitán de puerto.
A las dos y media de la madrugada, Korta y Busturia realizaron la prueba de presión hidráulica del camión nodriza BNP de catorce mil litros en Miribilla.
El caudal de descarga alcanzó los seis mil litros por minuto a quince bar.
—La flota pesada de Bilbao lista para cualquier emergencia en el territorio —anotó el sargento en el parte de guardia.
A las tres de la madrugada, en una breve visita a la sacristía de la iglesia de San Pedro de Galdames, don Xabier bendijo las alianzas de oro blanco de Korta y Leire.
—Que estos aros de metal puro sellen vuestra entrega mutua para toda la eternidad —proclamó el sacerdote con voz solemne y emocionada.
A las tres y media de la madrugada, Leire mantuvo una videoconferencia con la doctora Miren Mendiluze en Cruces.
Revisaron los protocolos de intervención combinada para grandes quemados y descompresión hiperbárica en el quirófano central.
—Leire, el trabajo de investigación que has presentado en el IVML es una obra maestra de medicina legal aplicada —la felicitó Miren con afecto.
A las cuatro de la madrugada, doña Begoña sirvió en tazones de barro cuajada fresca de leche de oveja lacha con miel oscura de bosque.
Korta y Leire saborearon el postre tradicional junto a la lumbre del zaguán.
—No hay mayor bendición que el trabajo bien hecho y el descanso en familia —dijo don Imanol atizando el fuego.
A las cuatro y media de la madrugada, los técnicos del Consorcio de Aguas completaron el análisis del emisario marino exterior.
Los niveles de turbidez y oxígeno disuelto mostraron parámetros de máxima pureza ecológica.
—El ecosistema del Abra recupera su equilibrio natural sin rastro de contaminantes —certificó la bióloga marina.
A las cinco de la mañana, la inspectora Irati Mendiluze y los guías caninos de la Ertzaintza pasaron revista a los cuatro perros de rastreo de sustancias acelerantes.
Los canes recibieron su ración de descanso tras el operativo exitoso en los almacenes francos.
—Los guardianes de cuatro patas han cumplido su misión con una fidelidad insuperable —destacó el sargento instructor.
A las cinco y media de la mañana, Korta y Leire cruzaron el histórico Puente de la Muza sobre el río Kadagua en Balmaseda.
Las aguas limpias y cantarinas fluían bajo los arcos góticos de piedra.
Se detuvieron en una pastelería tradicional para degustar una pantxineta hojaldrada recién horneada con crema pastelera tibia y almendras tostadas.
—Cada villa de Las Encartaciones tiene un alma que nos acoge con los brazos abiertos —dijo Leire saboreando el dulce.
A las seis de la mañana, doña Begoña y Leire doblaron con esmero los manteles de hilo y las sábanas de lino de la abuela en el arcón de nogal.
—Este hogar tiene cimientos de amor y respeto que durarán por siempre, hija mía —dijo doña Begoña con una lágrima de alegría.
A las seis y media de la mañana, don Xabier recorrió las campas de Arregi-Enea rociando agua bendita sobre los manzanos y el robledal.
—Que la tierra dé sus frutos en paz y que la abundancia corone este caserío bendito —oró el párroco con voz serena.
A las siete de la mañana, el sonido de las campanas de bronce de la ermita de San Antolín despertó el valle con su tañido alegre y cantarín.
Los campesinos de Galdames salieron a los caminos con sus aperos de labranza, saludando al caserío Arregi-Enea con la certeza de que la paz reina en sus tierras.
A las siete y cuarto de la mañana, un autobús con veteranos barrenistas y mineros jubilados de Gallarta se detuvo un instante frente al caserío Arregi-Enea .
Los ancianos, con sus txapelas caladas y sus manos encallecidas por la barrena, saludaron a Korta y Leire desde las ventanillas con sonrisas de admiración y respeto.
—¡Aupa Korta! ¡Aupa la doctora de Cruces! —gritaron conmovidos los viejos mineros.
—¡Que tengáis larga vida y prosperidad en este caserío querido y respetado por todos nosotros!
A las siete y media de la mañana, Korta y Leire subieron a la buhardilla del caserío.
Frente al resplandor dorado de las brasas de roble, se despojaron de sus ropas y se entregaron al amor con una pasión honda, sagrada y reconfortante.
Korta acarició la piel suave y tibia de Leire con una devoción infinita, besando cada centímetro de su cuerpo con la ternura de quien sabe que ha encontrado el hogar eterno y el sentido supremo de su destino.
Leire envolvió el cuerpo fuerte y protector de Korta con sus brazos y sus piernas, suspirando de felicidad mientras se fundían en un abrazo íntimo e indestructible.
Hicieron el amor al compás sosegado de las brasas, sabiendo que su unión era invencible y que habían sellado para siempre su destino de amor y lealtad.
—Te amo con toda mi alma, Jon Ander —susurró Leire besando sus labios con devoción infinita y serena.
—Y yo a ti, Leire... hasta el último latido de mi vida —respondió Korta estrechándola contra su pecho con una ternura indestructible y eterna.
A las ocho de la mañana del once de enero, los primeros rayos del sol iluminaron las cumbres nevadas del monte Kolitza y el valle de Galdames.
Korta y Leire contemplaban el amanecer abrazados desde el ventanal de la buhardilla, con las manos entrelazadas y los corazones latiendo al unísono.
Toda Bizkaia respiraba en paz, sabiendo que sus guardianes velaban por ella con una entrega incondicional, un coraje invencible y un amor inquebrantable.
En el Capítulo 14 ( La Reanimación con ECMO en el Puesto Móvil y el Nuevo Desafío en los Montes de Triano ) , nuevos retos clínicos y tácticos pondrán a prueba el temple heroico de nuestros protagonistas.