CAPÍTULO 13 — EL ASALTO A LOS ALMACENES FRANCOS DE SANTURTZI
A las siete de la mañana del diez de enero, la sala de situación del Centro de Coordinación Operativa de la Ertzaintza en Erandio amaneció sumida en una actividad febril.
En la pantalla mural central de doce metros, la inspectora jefa Irati Mendiluze , flanqueada por la doctora Leire Arregi , el cabo Jon Ander 'Korta' Cortázar y el intendente de la Brigada Móvil ( Bizkor ), analizaba el flujo de telemetría y los manifiestos de carga marítima interceptados en los servidores suizos de Helvetia Petrochemical .
—El análisis de los discos duros clonados en Basilea ha revelado un envío logístico complementario que no figuraba en la bodega del Helvetia Star —expuso Irati señalando un gráfico vectorial del Puerto de Bilbao—.
Leire amplió en su tableta forense el dictamen químico de aduanas.
—Los precintos térmicos muestran trazas de ciclonita ( RDX ) y tetrafluoruro de azufre detectadas por los sensores de captura de vapor del puerto.
No son compresores: es un arsenal logístico clandestino de bombas de trasvase químico de alta presión de titanio y cuatrocientos detonadores electrónicos no magnéticos de precisión milimétrica .
Korta observó los planos arquitectónicos de la nave 4.
—Ese material está diseñado para conectarse a las toberas de purga de las esferas de butano de Punta Ceballos y a los respiraderos de las minas.
Si la célula remanente de mercenarios intenta mover esos contenedores para revenderlos o volar el depósito franco, la onda expansiva arrasaría medio puerto de Santurtzi.
El intendente de la Brigada Móvil asintió con gravedad.
—La jueza Elena Orue acaba de firmar el mandamiento de entrada, registro y neutralización inmediata. El asalto se ejecutará en cuarenta minutos.
A las 07:45 horas, un convoy de seis vehículos blindados tácticos URO VAMTAC ST5 de la Brigada Móvil, dos autobombas pesadas del Consorcio de Bomberos de Bizkaia (dotaciones de Miribilla y Urioste) y la ambulancia de Soporte Vital Avanzado con Leire y su equipo médico se posicionaron de forma sigilosa en los accesos al Muelle Nemesio Sobrevila de Santurtzi.
El cielo invernal sobre el Abra estaba encapotado por nubes bajas y una fina llovizna marina ( sirimiri ) barría las explanadas de asfalto y las grúas portuarias Post-Panamax .
Korta vestía su traje de intervención de alta resistencia térmica Trellchem VPS Flash con capuz de aramida y arnés integral de rescate, portando una lanza de corte rápido Broco Tactical y un detector multigas Dräger X-am 8000 con sensor fotoionizado ( PID ).
A su lado, el sargento Mikel Busturia y el cabo Egoitz Beldarrain , con los rostros cubiertos por verduguillos ignífugos, revisaban las líneas de manguera de cuarenta y cinco milímetros con lanzas TFT Ultimatic de caudal regulable conectadas a una mezcla de espuma de media expansión AFFF-AR resistente a disolventes polares.
Leire ajustó su chaleco balístico nivel III-A con identificación médica del IVML y su maletín de soporte vital avanzado.
Korta se acercó a ella en el lateral del blindado, tomándole suavemente la mano enguantada.
—Mantente a retaguardia hasta que la Brigada Móvil y nosotros declaremos la nave como atmósfera fría y desarticulada, Leire.
Leire miró a los ojos de Korta, sintiendo el latido firme y sereno del hombre que amaba.
—Ten mucho cuidado ahí dentro, Jon Ander. Recuerda que tenemos una boda que celebrar en mayo y un pueblo entero que nos espera.
Korta sonrió con una determinación inquebrantable, apretando sus dedos.
—Volveré intacto a tu lado, como siempre. Tienes mi palabra.
A las 08:00 horas en punto, el jefe del operativo dio la orden de asalto.
— «¡Ejecución! ¡Brecha en tres, dos, uno... ya!»
El primer blindado VAMTAC embistió con su ariete frontal reforzado la puerta de acero seccional de la nave 4, arrancándola de sus guías con un estruendo metálico ensordecedor.
Ocho agentes de asalto de la Brigada Móvil irrumpieron en el interior del pabellón bajo una cortina de granadas aturdidoras Flashbang .
En el interior de la nave, entre filas de palés y carretillas elevadoras, cuatro mercenarios letones fuertemente armados con fusiles de asalto compactos CZ Scorpion Evo 3 abrieron fuego de cobertura mientras intentaban replegarse hacia los contenedores refrigerados.
Los disparos rebotaron en el blindaje de los escudos balísticos de la Ertzaintza mientras los agentes avanzaban en formación de cuña.
— «¡Alto a la policía! ¡Tiren las armas! ¡Al suelo inmediatamente!»
Dos mercenarios intentaron activar un detonador remoto acoplado a un transmisor de radiofrecuencia en la pared del fondo.
El tirador de precisión de la Ertzaintza apostado en la pasarela superior neutralizó el dispositivo con un disparo quirúrgico al transmisor, mientras los agentes de vanguardia reducían a los cuatro sospechosos con proyectiles de contención no letales y técnicas de inmovilización en el suelo.
A las 08:08 horas, el detector fotoionizado de Korta comenzó a emitir una alarma acústica intermitente de alta prioridad.
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Korta alzó la voz por la emisora de canal táctico.
— «¡Miribilla interviniendo! Fuga activa de solvente presurizado en la válvula del contenedor tres. Posible trampa de sobrepresión química. Desplieguen línea de cortina de agua pulverizada y ventilador hidráulico de presión positiva inmediatamente!»
Busturia y Beldarrain abrieron la válvula de la autobomba, levantando una densa cortina de agua en abanico que absorbió los vapores tóxicos antes de que pudieran entrar en contacto con chispas eléctricas.
Korta avanzó con paso firme hacia el contenedor refrigerado número 3, que emitía un siseo agudo y continuo.
Con la cámara térmica FLIR K65 , observó el gradiente de temperatura.
La válvula de purga de acero inoxidable estaba a menos veinte grados bajo cero, bloqueada por un mecanismo de relojería conectado a una ampolla de ácido nítrico concentrado diseñada para romper la junta y generar una nube corrosiva.
Korta solicitó por radio las herramientas antichispas de berilio-cobre y el spray criogénico de tetrafluoroetano.
Se arrodilló frente a la válvula con el pulso absolutamente firme, recordando cada lección de termodinámica y desminado aprendida en las galerías de Gallarta.
Roció la ampolla química para estabilizar la temperatura del vidrio a menos cincuenta grados, evitando la dilatación térmica del ácido.
Con una llave de vaso antichispas de 19 mm, desenroscó la tuerca de retención del percutor milímetro a milímetro.
El reloj digital de la trampa marcaba apenas dos minutos para la liberación automática.
Con un movimiento suave y seguro, Korta extrajo el percutor y colocó el pasador de seguridad de acero templado.
El siseo cesó de golpe.
Korta exhaló un suspiro pausado a través de su máscara respiratoria.
— «Válvula neutralizada, trampa desactivada. Contenedor asegurado para inspección judicial y forense» .
A las 08:25 horas, una vez declarada la atmósfera fría y segura, la doctora Leire Arregi y los peritos de la Policía Científica accedieron al interior de la nave 4 con monos estériles de protección química y guantes de nitrilo reforzados.
Leire desplegó el espectrómetro Raman portátil Rigaku Progeny ResQ y una unidad de cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas de campo Torion T-9 .
Abrió con extremo cuidado la compuerta del contenedor número 3.
En el interior, estibados en jaulas de aluminio anodizado, reposaban cuarenta y ocho cilindros de alta presión de hexafluoruro de azufre y doce bombas de trasvase criogénico de accionamiento magnético con rotor de carburo de silicio .
Leire aplicó el láser Raman sobre la superficie del líquido sellante de las juntas.
El espectro molecular apareció en la pantalla digital.
—Ciclonita de alta densidad ( Hexógeno RDX ) combinada con polvo de grafeno fluorado para aumentar la conductividad térmica de la detonación —dictaminó Leire registrando los números de serie en el acta judicial—.
—Este material no se fabrica para minería civil ni para uso portuario. Es armamento de sabotaje de grado militar encubierto, procedente de los almacenes de una contratista privada en Letonia vinculada a la red de Basilea.
Entre las 08:45 y las 10:00 horas, los especialistas en desactivación de explosivos ( UDE-Ertzaintza ) y el equipo forense completaron el inventario minucioso de los seis contenedores refrigerados.
El balance del decomiso fue monumental.
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La magistrada Elena Orue llegó a la nave escoltada por la Policía Judicial para firmar el auto de incautación definitiva y ordenar el traslado de los cuatro detenidos a los calabozos de la Audiencia Nacional en Madrid.
—Con este decomiso, la capacidad operativa y armamentística de la red criminal en la cornisa cantábrica queda completamente aniquilada —declaró la magistrada ante los mandos policiales.
A las 10:15 horas, la Unidad de Policía Científica desplegó un escáner láser tridimensional FARO Focus S350 en el centro de la nave 4.
En quince minutos de barrido óptico de alta resolución, el escáner capturó setecientos millones de puntos con precisión submilimétrica.
La reconstrucción digital demostró las trayectorias de los veintiocho impactos de bala disparados por los mercenarios, confirmando que todos los disparos policiales se realizaron en legítima defensa proporcional y sin impacto sobre los tanques presurizados.
—El informe pericial de balística reconstructiva queda blindado para el tribunal —dictaminó el facultativo de la policía científica.
A las 11:00 horas, Leire remitió muestras de los rotores de las bombas de trasvase al laboratorio de espectrometría de masas con plasma de acoplamiento inductivo ( ICP-MS Agilent 7900 ) de la UPV/EHU en Leioa.
El análisis elemental cuantitativo certificó que la aleación de titanio grado 5 ( Ti-6Al-4V ) con recubrimiento de diamante amorfo ( DLC ) procedía de una fundición militar en Riga.
—Cada componente incautado tiene trazabilidad metalúrgica directa con los proveedores de la trama suiza —anotó Leire en el sumario.