CAPÍTULO 12 — EL RELLENO DE LAS GALERÍAS Y LA MISA DEL GALLO MINERA
A las siete de la mañana del seis de enero, festividad de los Reyes Magos, el cielo sobre la comarca minera de Las Encartaciones amaneció despejado, gélido y de un azul cobalto purísimo.
En el fondo del gran anfiteatro de roca de la Corta de Bodovalle en Gallarta , a doscientos metros bajo el nivel del mar, rugían cuatro camiones autobomba pesados de hormigonado Schwing Stetter y dos plantas móviles de amasado continuo.
Bajo la supervisión técnica del Colegio Oficial de Ingenieros de Minas del País Vasco , la empresa de cimentaciones especiales ejecutaba el sellado estructural definitivo de la Galería San José .
Cuatrocientos metros cúbicos de hormigón sulforresistente de alta densidad con adición de humo de sílice y fibras de polipropileno estaban siendo inyectados a sesenta bar de presión hidrostática en la boca del socavón clandestino.
A pie de obra, el cabo Jon Ander 'Korta' Cortázar y el sargento Mikel Busturia vestían sus cascos de bombero de gala y chaquetones de faena, comprobando la colocación de los cables de fibra óptica sensora y los transductores piezoeléctricos de deformación incrustados en el corazón del tapón de hormigón.
Korta conectó el terminal de telemetría portátil.
—La presión en el frente de cierre se estabiliza en cuatro coma dos megapascales —informó Korta al ingeniero jefe—.
El tapón cónico de cinco metros ha anclado perfectamente en la roca caliza sana.
La galería San José queda clausurada de forma permanente e indestructible para los próximos quinientos años.
A las ocho de la mañana, en la surgencia kárstica de Peñas Negras , la doctora Leire Arregi y el químico jefe del Consorcio de Aguas realizaban la última toma de muestras oficiales de control hidrológico.
Leire sumergió la sonda multiparamétrica de titanio YSI EXO2 en el manantial cristalino que brotaba entre las raíces de los robles.
Los datos en la pantalla digital confirmaron la victoria absoluta de la ciencia y la ecología.
``` ```
Leire estampó su firma electrónica en el acta pericial con un suspiro de emoción incontenible.
Se volvió hacia Korta, que acababa de llegar en el todoterreno.
—Jon Ander... el acuífero está completamente limpio. No queda ni una sola molécula de veneno en nuestras aguas.
Korta se acercó a ella, tomándola por la cintura y levantándola en el aire con un abrazo jubiloso mientras reían juntos bajo el sol radiante de la mañana.
—Lo hemos conseguido, Leire. Nuestra tierra está a salvo para siempre.
A las nueve de la mañana, los geotecnistas del Ente Vasco de la Energía (EVE) completaron la inyección de resina de poliuretano hidrofóbico bicomponente en las microfisuras del macizo calizo.
La resina, inyectada a ciento veinte bar de presión mediante obturadores neumáticos packers Geopro , expandió hasta treinta veces su volumen en contacto con la humedad residual.
—El macizo rocoso ha quedado impermeabilizado al cien por cien —dictaminó el geólogo jefe—. Ninguna infiltración de agua exterior podrá alcanzar las antiguas cámaras de explotación.
A las nueve y media de la mañana, los técnicos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) instalaron tres estaciones con geófonos triaxiales de alta sensibilidad Geometrics Geode alrededor de la Corta de Bodovalle.
Registraron las ondas acústicas del fraguado exotérmico del hormigón.
El registro mostró una curva de enfriamiento regular sin microfracturas internas.
—La masa de hormigón está curando con una resistencia a compresión proyectada superior a sesenta megapascales —confirmó el perito en estructuras.
A las diez de la mañana, los técnicos del Laboratorio de Ensayos de Materiales de la UPV/EHU en Bilbao realizaron la prueba de consistencia mediante el cono de Abrams .
El asiento obtenido fue de doce centímetros, óptimo para el bombeo masivo en galerías subterráneas.
Moldearon doce probetas cilíndricas de quince por treinta centímetros para los ensayos de rotura a compresión a siete y veintiocho días.
—La mezcla cumple con holgura todas las especificaciones de la Instrucción Técnica de Hormigón Estructural (EHE-08) —certificó el director del laboratorio.
A las diez y media de la mañana, la Unidad de Drones de la Ertzaintza desplegó un dron profesional DJI Matrice 300 RTK equipado con cámara termográfica dual Zenmuse H20T.
El dron sobrevoló los doce kilómetros perimetrales de las escombreras históricas de Gallarta, Ortuella y Galdames.
El mapa térmico tridimensional descartó la presencia de puntos calientes, fuegos latentes o emanaciones de gases de pirólisis en todo el macizo.
—Cero anomalías térmicas en toda la cuenca minera —anunció el piloto de transmisiones.
A las once de la mañana, al finalizar las labores de inyección de hormigón, Korta y Busturia compartieron termos de café de puchero con un chorro de aguardiente de sidra con los quince obreros de la empresa de cimentaciones.
Los operarios, curtidos por décadas de obras subterráneas en el norte, brindaron con Korta.
—Cabo Cortázar, ha sido un honor trabajar hombro con hombro con los bomberos de Miribilla en esta obra histórica —dijo el capataz de cimentaciones estrechándole la mano.
A las once y media de la mañana, la colina de la Ermita de San Antolín en Galdames se convirtió en el punto de encuentro de toda la comarca de Las Encartaciones.
Cientos de vecinos de Galdames, Sopuerta, Zalla, Gallarta, Ortuella y Muskiz, junto a dotaciones completas de bomberos de Miribilla y Urioste, sanitarios del Hospital de Cruces y agentes de la Ertzaintza, llenaban la nave de piedra del templo y las campas exteriores.
En el altar mayor, presidido por el retablo barroco de roble dorado y las ramas verdes de acebo con frutos rojos, el párroco don Xabier concelebró la misa solemne de Reyes.
Korta y Leire ocupaban el primer banco junto a don Imanol y doña Begoña.
Al llegar el momento de las ofrendas, Korta subió al presbiterio portando en sus manos la barrena histórica de forja templada en el manantial de San Antolín .
La depositó al pie del retablo como ofrenda votiva y símbolo de reconciliación entre el trabajo minero y la protección de la naturaleza.
— «Por nuestros antepasados que sufrieron en las minas y por los guardianes que hoy cuidan de la vida» —pronunció Korta con voz potente y emocionada.
Don Xabier bendijo la barrena y a los novios.
—Que este hierro sea el faro de paz, lealtad y amor inquebrantable para toda Bizkaia.
Al término de la misa, en la plaza empedrada de la ermita bajo los robles centenarios, el grupo de danzas tradicionales de Galdames y la banda de txistularis formaron dos hileras de honor.
Al compás solemne del Agur Jaunak y el Aurresku de Honor , el dantzari mayor bailó frente a Korta y Leire con destreza y gallardía impecables.
Al concluir la danza, el dantzari colocó la txapela bordada de honor sobre la cabeza de Korta y entregó un ramo de flores silvestres de montaña a Leire.
Los aplausos, los vivas y los vítores de la multitud congregada rompieron el silencio del valle en un homenaje espontáneo, cálido y conmovedor.
Egoitz Beldarrain, sonriente y recuperado, estrechó la mano de Korta entre los aplausos de toda la dotación de bomberos.
A la una de la tarde, don Xabier procedió a la bendición de las dos históricas campanas de bronce de la ermita, fundidas en 1782 y recién restauradas por los artesanos campaneros de Las Encartaciones.
Korta y Leire tiraron conjuntamente de la soga de cáñamo.
El repique alegre y solemne del bronce retumbó por todo el valle de Galdames, saludando a los montes nevados y a las gentes de los caseríos.
A la una y media del mediodía, el patio empedrado y la planta baja de Arregi-Enea acogieron la gran comida festiva de Reyes.
En la cocina baja, sobre las brasas de encina y roble, reposaban dos gigantescas putxeras ferroviarias de Balmaseda que llevaban cociéndose a fuego lento desde el amanecer.
Don Imanol destapó las ollas de hierro fundido, dejando escapar un aroma celestial.
Alubias rojas de Tolosa con caldo espeso y aterciopelado, acompañadas de chorizo de matanza casera, morcilla de cebolla de Las Encartaciones, costilla de cerdo adobada, tocino veteado y guindillas de Ibarra en vinagre .
Sentados a la larga mesa corrida de roble, compartieron el banquete los familiares, los compañeros de Miribilla, el sargento Busturia, Unai Etxebarria, la inspectora Irati Mendiluze y el doctor Mikel Mendiluze.
Jarras de barro con sidra natural vizcaína y botellas de Txakoli de Zalla circulaban sin cesar entre brindis, anécdotas y cantos tradicionales.
A las cuatro de la tarde, doña Begoña sirvió en fuentes de cerámica el Roscón de Reyes artesanal elaborado la noche anterior.
Don Imanol se puso en pie, haciendo sonar suavemente su vaso con la cuchara de plata.
El silencio se hizo en el comedor.
—Amigos, vecinos y compañeros de guardia... Hoy celebramos la victoria de la justicia y la salud de nuestros montes. Pero celebramos también el amor más grande y puro que ha visto este caserío.
—Tengo el inmenso honor de anunciar que el próximo veintitrés de mayo, en la ermita de San Antolín, mi hija Leire Arregi y el cabo Jon Ander Cortázar unirán sus vidas en santo matrimonio ante todo nuestro pueblo.
Una ovación atronadora estalló en la sala.
Korta y Leire se besaron en los labios entre los aplausos, los abrazos y las felicitaciones emocionadas de todos los comensales.
A las cinco de la tarde, doña Begoña, Leire y dos maestras modistas de Zalla extendieron sobre la mesa de la sala los pliegos de lino rústico blanco y encajes de bolillos de seda tradicional .
Comenzaron a diseñar el corte del vestido nupcial vasco que Leire lucirá en mayo.
—Llevará bordados en hilo de plata con motivos de hojas de roble y lauburus en el corpiño —explicó doña Begoña acariciando la tela con lágrimas de felicidad en los ojos.
Leire sonrió con una dulzura infinita, sintiendo el calor de las tradiciones vivas de su familia.
A las cinco y media de la tarde, Korta, don Imanol y el sargento Busturia bajaron a la bodega excavada en la roca bajo el caserío.