CAPÍTULO 09 — LA FÓRMULA DEL VENENO Y LA MUESTRA DEL ACUÍFERO
A las siete y media de la mañana del tres de enero, una lluvia fina y persistente envolvía los bloques de granito y vidrio del Instituto Vasco de Medicina Legal (IVML) , situado en la ribera del Nervión, junto al muelle de Olabeaga en Bilbao.
Sobre la bancada antivibratoria de granito macizo de cuatrocientos kilogramos reposaba el instrumento más avanzado del norte de la península para análisis molecular cualitativo y cuantitativo.
Leire extrajo de la cabina de refrigeración a cuatro grados centígrados el maletín isotérmico blindado con los frascos de borosilicato ámbar precintados en la Corta de Bodovalle y en la sima de Peñas Negras.
—Vamos a realizar la extracción en fase sólida ( SPE ) automatizada mediante cartuchos de intercambio aniónico débil Oasis WAX —indicó Leire conectando el colector de vacío de veinticuatro posiciones—.
Necesitamos separar la matriz de grafeno coloidal antes de inyectar las fracciones ácidas en la columna cromatográfica de fase reversa.
Gorka Zabaleta asintió, programando las bombas cuaternarias del UHPLC a una presión de trabajo de mil doscientos bar.
—Columna ZORBAX Eclipse Plus C18 de 2.1 por 100 milímetros y tamaño de partícula de 1.8 micras. Fase móvil 'A': agua ultrapura Milli-Q con dos milimoles de acetato amónico; fase móvil 'B': metanol de grado espectrométrico con cero coma uno por ciento de ácido fórmico.
El brazo robótico del inyector automático tomó cinco microlitros de la muestra purificada y los introdujo en la válvula de inyección a las 07:48 horas.
En las tres pantallas panorámicas del puesto de control informático, el cromatograma de iones totales ( TIC ) comenzó a registrar una serie de picos cromatográficos afilados y simétricos entre los dos y los catorce minutos de gradiente.
El software de deconvolución molecular MassHunter Profinder procesó más de cien mil datos de intensidad y tiempo de retención por segundo.
A los seis coma cuarenta y dos minutos, un pico dominante de masa exacta estalló con una intensidad de tres millones de cuentas en el detector.
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Leire amplió el rango de masa entre seiscientos y mil doscientos Daltons.
Apareció una segunda familia de picos moleculares con espaciados de cincuenta unidades de masa, característicos de fragmentaciones de perfluorocarbonos ramificados.
—No solo es PFOS convencional —explicó Leire señalando los iones fragmento en m/z 80 (ion sulfito, SO3⁻) y m/z 99 (ion fluorosulfonato, FSO3⁻)—.
—Tenemos la variante de sulfonato de perfluoroalquilo tetramérico con enlaces de fluoruro de grafeno funcionalizado . Esta molécula fue sintetizada para resistir la degradación biológica e hidrolítica en fluidos hidráulicos de perforación a cuatrocientos grados centígrados.
Gorka Zabaleta abrió el registro de patentes químicas de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).
Introdujo la fórmula molecular estricta `C8F17SO3-F-C60`.
En tres segundos, el servidor devolvió un único resultado.
«Patente Europea EP-2984112-B1 — Composición lubricante coloidal de perfluorocarbonos fluorados para turbinas criogénicas de alta presión. Titular exclusivo: Helvetia Petrochemical AG, Werk Basel-Klybeck (Suiza)» .
Leire golpeó la mesa con el puño enguantado.
—¡Bingo! La correlación molecular es absoluta, legalmente irrefutable y exclusiva de la sede central de Basilea. Nadie en el mundo fabrica esta combinación exacta excepto ellos.
A las nueve de la mañana, la esclusa del laboratorio se abrió para permitir el acceso del cabo Jon Ander Cortázar .
Korta vestía el traje de protección química con la soltura y la presencia imponente de quien domina los protocolos de emergencia.
Portaba en sus manos una caja de transporte criogénico con seis testigos de sedimentos fangosos y aguas de fondo extraídos a primera hora por los buzos tácticos de la Ertzaintza en la confluencia del río Castaños con la ría de Barakaldo.
Korta colocó la caja sobre la bancada de muestras.
—Egun on, Leire, doctor Zabaleta —saludó Korta con voz templada—. Unai y su equipo descendieron a seis metros de profundidad bajo el puente del bidegorri de Ortuella. Los sedimentos tienen una costra grisácea de tres centímetros con fuerte olor a solvente.
Leire sonrió a Korta con un brillo de profunda complicidad en la mirada.
—Llegas en el momento perfecto, Jon Ander. Acabamos de confirmar que el veneno de Bodovalle tiene la firma patentada exclusiva de Helvetia Petrochemical en Basilea.
Leire tomó dos gramos de los lodos traídos por Korta, los homogeneizó en vórtex con acetonitrilo y los sometió a sonicación ultrasónica durante quince minutos.
Inyectó el extracto en el espectrómetro QTOF.
En doce minutos, las curvas cromatográficas se superpusieron con una concordancia del noventa y nueve coma ocho por ciento con las muestras de Bodovalle y Peñas Negras.
—Los tres puntos de vertido están conectados por la misma red clandestina —dictaminó Leire anotando los resultados en el cuaderno judicial—. Ortuella, Bodovalle y Peñas Negras son las arterias de un único sistema de vertido industrial masivo.
A las diez y media de la mañana, la inspectora Irati Mendiluze y la magistrada Elena Orue se conectaron por videoconferencia encriptada desde la sede judicial de Barakaldo.
Irati proyectó en la pantalla del laboratorio el informe pericial balístico y genético completado por la Policía Científica en Erandio.
—El líder mercenario Hans-Peter Vogel y los cinco tiradores detenidos en Ortuella figuran en las bases de datos de la Interpol con órdenes de búsqueda en Alemania y Francia por sabotajes industriales y extorsión —informó Irati—.
—Además, los peritos de ADN han identificado el perfil genético del director de operaciones de Helvetia , Jean-Luc Moreau , en los documentos manuscritos originales incautados en la caja fuerte del carguero Helvetia Star amarrado en el muelle de Zierbena.
La jueza Elena Orue tomó la palabra con gravedad institucional.
—Doctora Arregi, cabo Cortázar... Con el informe pericial del UHPLC-QTOF y las pruebas de balística y ADN, acabo de dictar dos resoluciones históricas.
—La primera: Orden Internacional de Detención y Entrega (Notificación Roja de Interpol) contra Jean-Luc Moreau y los tres miembros del consejo de administración de Helvetia Petrochemical en Basilea y Zug por los delitos de terrorismo ambiental, homicidio calificado y pertenencia a organización criminal transnacional.
—La segunda: Mandamiento judicial de embargo preventivo y bloqueo de todas las cuentas corrientes, buques, muelles y activos inmobiliarios de la corporación en territorio español, ascendiendo a más de setenta y cinco millones de euros.
Korta apretó los puños con satisfacción.
—Señoría, hoy el pueblo minero de Bizkaia ha ganado la batalla de la verdad.
A las doce del mediodía, tras registrar los informes periciales en el sistema judicial LexNet, Leire y Korta salieron del instituto para tomar un descanso necesario.
Caminaron de la mano por el paseo peatonal de Uribitarte , bajo una tregua en la lluvia que permitía a los tímidos rayos de sol reflejarse sobre el titanio del Museo Guggenheim y las aguas tranquilas del Nervión.
Se detuvieron en una terraza acristalada junto a la escultura Lugar de Encuentros IV de Eduardo Chillida.
El camarero les sirvió dos cafés con leche calientes en vaso de cristal y dos pintxos de tortilla de patatas con pimientos verdes fritos .
Korta envolvió la taza humeante con sus manos fuertes, contemplando a Leire con una devoción infinita.
—Leire... verte trabajar en ese laboratorio, con esa precisión matemática y esa pasión por la verdad, me hace sentir el hombre más afortunado de la tierra —dijo Korta con voz dulce y honda.
Leire tomó la mano de Korta, acariciando la piel curtida de sus dedos.
—Y yo no podría haber llegado hasta aquí sin tu fuerza, Jon Ander. Cuando las balas caían en Ortuella y me cubriste con tu cuerpo, supe que contigo a mi lado no hay nada en este mundo que pueda vencernos.
Se miraron en silencio, compartiendo el calor de sus manos y la promesa silenciosa de una vida juntos en el valle de Las Encartaciones.
A la una y media de la tarde, el teléfono satelital de emergencias de Korta vibró sobre la mesa.
Era el oficial Unai Etxebarria , transmitiendo desde la consola del sonar de la patrullera en la dársena de Rontegi.
— «¡Korta, Leire! ¡Tenemos un problema grave en el colector profundo!» —alertó Unai con voz agitada—. «Los sensores de flujo de la Autoridad Portuaria acaban de registrar una caída de presión de cuarenta bar en la tobera submarina bajo el estribo este del Puente de Rontegi» .
— «Alguien ha activado una electroválvula de derivación por radiofrecuencia remota. Cincuenta mil metros cúbicos de lodos tóxicos concentrados están comenzando a entrar en el tramo final del colector hacia la ría» .
— «Si no bajamos a treinta metros a obturar manualmente la válvula de trescientos milímetros antes de las cuatro de la tarde, el vertido alcanzará el estuario con el cambio de marea» .
Korta se puso en pie al instante, dejando un billete sobre la mesa.
—Unai, prepara los rebreathers Inspiration EVO y los balones neumáticos de obturación de alta presión. Llegamos a Rontegi en quince minutos.
Korta y Leire subieron al vehículo de mando del Parque de Bomberos de Miribilla, activando la sirena bitonal y los prioritarios azules.
El todoterreno rugió por la autopista A-8, cruzando el viaducto de Sabino Arana y descendiendo hacia la margen izquierda en dirección a Barakaldo.
En el asiento del copiloto, Leire revisaba en la tableta táctica los esquemas de la válvula submarina de Rontegi.
—Es una válvula de compuerta tipo cuña de acero inoxidable de doce pulgadas con accionador servoneumático —explicó Leire—. Los mercenarios instalaron un receptor satelital que abrió el paso al recibir la señal de desconexión del servidor de Basilea tras las detenciones de Ortuella.
Korta aceleraba con precisión quirúrgica entre el tráfico de la ría.