CAPÍTULO 02 — LA SALA DE AUTOPSIAS 2 DEL IVML Y EL SIGNO DE MONTALTI #2
—El clásico Signo de Montalti —la presencia de partículas carbonosas y hollín atrapadas en la red de moco de la mucosa respiratoria profunda debido a la inhalación activa durante un siniestro térmico— resulta RIGUROSAMENTE NEGATIVO .
—Este hallazgo médico-forense concluye con certeza microscópica e incontrovertible que Mikel Ormaetxea no respiró ni un solo mililitro de la atmósfera del incendio de Punta Ceballos.
El sujeto no inhaló el cianuro ni el monóxido de carbono liberados por la deflagración criogénica, encontrándose en parada cardiorrespiratoria irreversible antes de la ignición de las tuberías.
Leire procedió a la toma reglamentaria de fluidos biológicos y muestras tisulares para el laboratorio de toxicología forense del IVML.
Con una cánula de punción intracardíaca de calibre catorce acoplada a un cono Luer-Lock, aspiró cincuenta mililitros de sangre estéril de la cavidad auricular derecha, distribuyéndola en cinco tubos de vidrio borosilicatado tratados con heparina de litio, fluoruro de sodio al uno por ciento y ácido etilendiaminotetraacético ( EDTA ).
Extrajo diez mililitros de humor vítreo de ambos globos oculares mediante punción en el canto externo, cincuenta mililitros de orina por punción vesical suprapúbica directa, treinta mililitros de bilis vesicular y fragmentos de cincuenta gramos de tejido hepático, cortical renal y parénquima pulmonar profundo.
—Igor, introduzca de inmediato dos mililitros de sangre total en el analizador de cooximetría y gases sanguíneos Radiometer ABL90 FLEX Plus para cuantificación de fracciones de hemoglobina —ordenó Leire.
A los noventa segundos, el módulo de impresión del analizador emitió el informe analítico.
Leire leyó los datos directamente ante el micrófono de grabación.
—Fracción de Carboxihemoglobina sérica (HbCO): 1.6% . Rango fisiológico estricto correspondiente a un individuo no fumador expuesto a aire ambiental limpio.
—Fracción de Metahemoglobina (MetHb): 0.8% . Totalmente normal.
—Concentración de Ion Cianuro en sangre total: 0.04 microgramos por mililitro , valor basal indetectable.
—En un incendio de hidrocarburos pesados con presencia de fosgeno y cianuro como el ocurrido en la galería criogénica, cualquier víctima que hubiera permanecido con vida durante apenas diez segundos habría presentado saturaciones de carboxihemoglobina superiores al veinticinco por ciento y cianuro en sangre por encima de dos microgramos por mililitro.
Estos parámetros analíticos confirman con precisión matemática que la causa del fallecimiento no fue la asfixia por inhalación de gases del incendio.
Leire colocó al cadáver en posición de decúbito prono, situando un soporte de silicona bajo el esternón para forzar la flexión anterior de la columna cervical y exponer el plano de la nuca.
Con el bisturí número quince de hoja fina, realizó una incisión sagital medial de quince centímetros de longitud, extendiéndose desde la protuberancia occipital externa hasta la apófisis espinosa de la quinta vértebra cervical ( C5 ).
Con pinzas de disección y tijeras de Metzenbaum, resecó por planos anatómicos el tejido celular subcutáneo, la fascia nucal profunda, los músculos trapecios, esplenios de la cabeza y los músculos semiespinosos.
Al acceder al plano profundo del triángulo suboccipital (delimitado por los músculos recto posterior mayor de la cabeza, oblicuo superior y oblicuo inferior), apareció con nitidez la lesión mortal.
—A nivel del espacio intervertebral atlanto-occipital , en la línea media posterior entre el reborde del agujero magno occipital y el tubérculo posterior de la primera vértebra cervical ( atlas ), se constata una solución de continuidad puntiforme de cero coma nueve milímetros de diámetro en la membrana atlanto-occipital posterior.
Leire introdujo una aguja metálica con punta roma siguiendo la trayectoria del canal lesional.
—La aguja atraviesa la duramadre raquídea y penetra con una inclinación cefálica de cuarenta y dos grados en la cara posterior de la médula oblongada (bulbo raquídeo) , lesionando de forma directa los núcleos del fascículo solitario, el núcleo ambiguo y los centros de control autonómico cardiorrespiratorio bulbares.
—Se visualiza un microhematoma parenquimatoso de tres milímetros de diámetro con infiltración hemorrágica microscópica en el tejido nervioso adyacente, sin hemorragia masiva subaracnoidea ni laceración de las arterias vertebrales.
—La trayectoria, el ángulo de entrada y la ausencia de desgarros indican que la punción fue realizada con una aguja espinal de calibre veintidós ( Quincke ) por una persona con sólidos conocimientos anatómicos y experiencia en punciones intratecales o bloqueos anestésicos neuroaxiales.
—La muerte se produjo de forma inmediata por inhibición bulbar refleja y colapso cardiovascular central fulminante en el mismo instante de la inoculación.
A las cuatro y media de la madrugada, Leire e Igor se trasladaron al laboratorio de espectrometría y química forense del IVML, en la misma planta del edificio.
Allí, el facultativo doctor Gorka Zabaleta , perito químico de la sección toxicológica, había completado el procesamiento de los extractos obtenidos de la jeringa y del tejido bulbar mediante cromatografía líquida de ultra-alta resolución acoplada a espectrometría de masas en tándem de tiempo de vuelo UHPLC-MS/MS Q-TOF .
Zabaleta mostró en la pantalla de alta resolución los cromatogramas de iones extraídos ( XIC ).
—Doctora Arregi, observe el perfil cromatográfico a un tiempo de retención de cuatro coma ochenta y dos minutos —explicó Zabaleta señalando el pico con el cursor—.
La ionización por electrospray en modo positivo ( ESI+ ) arroja una masa exacta molecular del ion cuasimolecular monoisotópico de 182. 1054 Daltons .
Zabaleta activó el espectro de fragmentación de alta energía ( MS/MS ).
—Al aplicar una energía de colisión de veinticinco electronvoltios con gas argón, el compuesto se fragmenta liberando un ion hijo característico a m/z 99.0125 correspondiente al fragmento de metilfluorofosfonato, junto con la pérdida neutra de un grupo pinacolil de 84 Daltons.
Leire analizó las estructuras moleculares en la base de datos de agentes químicos.
—Es un derivado sintético de la familia de los agentes neurotóxicos organofosforados de la serie G, estructuralmente análogo al Somán (GD) , pero modificado con una cadena fluorada ramificada para aumentar su lipofilia y su capacidad de penetración a través de la barrera hematoencefálica.
—Este compuesto actúa inhibiendo irreversiblemente la enzima acetilcolinesterasa mediante fosforilación del residuo de serina del sitio activo, provocando una tormenta colinérgica fulminante con bloqueo despolarizante de la placa motriz diafragmática y paro cardíaco en menos de sesenta segundos.
—No es un producto comercializable ni accesible en el mercado industrial —concluyó Leire con gravedad—. Se trata de un agente de síntesis química clandestina de altísima pureza, formulado en un reactor con control de flujo continuo.
En ese instante, el sistema de acceso de la esclusa exterior del laboratorio emitió dos pitidos de autorización.
A las cinco y diez de la mañana, la inspectora jefa Irati Mendiluze , de la Policía Judicial de la Ertzaintza, ingresó en el laboratorio acompañada por el cabo Jon Ander 'Korta' Cortázar .
Korta vestía unos pantalones vaqueros oscuros, botas de montaña de cuero engrasado y una chaqueta de cuero negro con cuello de borrego desgastada por los años.
A pesar de haber combatido durante cinco horas en la galería subterránea bajo el frío de Nochebuena, el cabo mantenía su porte erguido, sus espaldas anchas y una mirada despierta y penetrante.
Traía bajo el brazo una caja metálica ignífuga precintada con sellos judiciales numerados.
Al ver entrar a Korta, Leire se despojó del casco panorámico y de los guantes de protección, liberando su cabello castaño que cayó en ondas sobre sus hombros.
Durante unos segundos, la atmósfera aséptica del laboratorio se impregnó de una sutil e intensa tensión humana.
—Cabo Cortázar... No esperaba verle despierto a estas horas tras la noche que ha pasado en Punta Ceballos —dijo Leire, con un tono en el que se combinaba la sorpresa y una cálida admiración profesional.
Korta depositó la caja metálica sobre la mesa auxiliar de acero inoxidable.
—Traigo el informe preliminar de termodinámica del siniestro, los registros de telemetría de los equipos Dräger BG4 y las muestras de hollín y metales recogidas en las bisagras de la compuerta cuatro —explicó Korta con su voz profunda y pausada—.
Si alguien intentó asesinar a un minero de la cuenca y volar una refinería para taparlo, no voy a quedarme durmiendo en el parque de Miribilla.
Leire se acercó a la mesa, quedando a escasa distancia de Korta.
El aroma limpio a café y jabón neutro que desprendía el bombero contrastaba con los reactivos químicos del laboratorio, rompiendo la frialdad de la sala forense.
—Su deducción en la galería fue matemáticamente exacta, Jon Ander —le informó Leire mirándole directamente a los ojos—.
Mikel Ormaetxea fue asesinado mediante una inyección bulbar de un neurotóxico militar sintético antes de que comenzara el fuego.
El Signo de Montalti es negativo y la carboxihemoglobina está en niveles normales.
Quien lo ejecutó quería que el incendio de nafta y la niebla de cianuro calcinaran su cuerpo para que pareciera un accidente laboral por asfixia.
Korta apretó los puños con rabia contenida.
—Ormaetxea era un hombre noble de Gallarta. Hijo y nieto de mineros de hierro. ¿Por qué asesinar a un jefe de mantenimiento electromecánico con un veneno militar?
—Quizá la clave esté en lo que intentó ocultar hasta el último segundo —intervino la inspectora Irati Mendiluze señalando la bandeja donde reposaban las pertenencias de la víctima.
Leire tomó la bota izquierda de trabajo de Ormaetxea: un calzado técnico de seguridad de cuero negro con suela de caucho vulcanizado Vibram .