27 #4
La prensa empezó a golpear. Su ritmo atrajo a más personas. Un panadero ofreció cuerda para colgar las hojas. Dos curtidores llevaron tablones. Una niña leyó en voz alta los nombres de los liberados mientras su madre corregía la pronunciación.
Sil recibió la segunda copia. La dobló junto al traslado de Rian.
—¿Vendrás a Oeste-6? —preguntó.
—Enviaré una columna con testigos.
—He preguntado por ti.
Darian miró la sangre seca sobre su guante. Caleryon exigiría su regreso. Varek ya estaría preparando una declaración sobre Halver. Aelyn utilizaría el carro de copias para mantener abierto el Consejo.
—Iré si la estación sigue abierta cuando localicemos la entrada.
—Eso sí puedo medirlo.
Sil se alejó.
Darian permaneció junto a la prensa hasta que la primera hoja quedó clavada en la pared. Su firma ocupaba el centro. Debajo aparecían los nombres de seis personas a quienes el reino había llamado carga de continuidad.
La tinta tardaría menos en secarse que su autoridad en dividirse.
* * *
Kaoran esperaba en el sótano de la curtiduría.
El olor a piel y corteza húmeda llenaba el cuarto. Beren había extendido el registro sobre tres mesas. Oren copiaba la ruta de C-0. Tavra distribuía tiras entre cuatro mensajeros.
Yaren trabajaba en una quinta mesa. Había llegado por la puerta pública con autorización de la inspección. Copiaba cada sello, incluida la firma de Darian.
—Este volumen conserva correcciones recientes —dijo.
Isolde se acercó.
Tres órdenes fechadas después de la marisma suspendían traslados hacia Oeste-9. Otra exigía nombres completos en Halver. Darian había abierto registros antes de la inspección pública.
Más abajo aparecían cuatro años de renovaciones. C-7, Arkhe, Luzmer y las estaciones occidentales llevaban su autorización.
—Si copiamos las suspensiones, Darian puede usarlas para defenderse —dijo Beren.
—También muestran cuándo dejó de firmar a ciegas —respondió Isolde.
—Las órdenes dejaron estaciones enteras fuera.
—Cevran siguió bajo Varek. La copia debe incluirlo.
Yaren levantó la pluma.
—El Consejo querrá una narración clara.
—Tendrá fechas claras. Las decisiones complicadas permanecen complicadas.
Oren señaló una página anterior a Cendral.
—Aquí Darian pide reconocimiento del valle. Dos semanas después aparece la primera ruta técnica, sin su firma.
—Copiad ambas.
—¿Y las órdenes de liberación?
—También.
Beren miró el registro abierto.
—Varek construyó su poder escondiendo una página detrás de otra. Si entregamos todo, Darian puede recuperar apoyo.
—La verdad que sirva a nuestra posición durante una semana se convertirá en otra trampa después —dijo Isolde—. Cada testigo verá el mismo conjunto.
Yaren retomó la copia.
—Eso hará más difícil controlar el resultado.
—Ese es el propósito.
El dolor de la pierna obligó a Isolde a apoyarse en el borde de la mesa.
Kaoran miró el corte de la capa, después sus manos.
—¿Darian?
—Vivo.
—¿Tuviste ocasión?
—La hoja estaba sobre su cuello.
—¿Qué viste?
Isolde dejó el cuchillo en la mesa.
—A Varek tomando el mando. A la plaza cerrada. Aelyn perdiendo el Consejo. Mi nombre convertido en una condena para cada persona que ha ayudado a la guerrera.
—¿Viste algo en él?
Isolde se pasó el pulgar por la marca que Darian le había dejado en la muñeca. La piel seguía caliente.
—Aún recuerdo cómo era estar a su lado. Me molestaba que eso entrara conmigo en la habitación.
Kaoran apartó una silla para que pudiera descansar la pierna.
—¿Qué hiciste con ello?
—Le pregunté si me había querido.
La confesión quedó entre los ruidos de las plumas. Beren trabajaba al otro extremo de la mesa; Isolde bajó la voz.
—Dijo que sí. Luego admitió qué lugar había elegido conservar. Necesitaba oírlo sin tener que inventar yo su respuesta.
Kaoran esperó a que se sentara.
—¿Cambia el registro?
—Tendrán todas las páginas. Lo que firmó, lo que ignoraba, lo que decidió después. Puede usar sus últimas órdenes para defenderse. También tendrá que explicar las anteriores.
Isolde miró el cuchillo sobre la mesa. Darian seguía vivo. Ella había salido con un libro, seis personas liberadas y una conversación que tendría que aprender a llevar consigo.
—Puede volver a elegir a Varek —dijo.
—Tendremos que observarlo.
—¿Me habrías detenido si intentaba matarlo?
Kaoran tomó aire antes de responder.
—Te habría dicho lo que podía ocurrir en la plaza. Después habríamos tenido que vivir con tu decisión.
Isolde apoyó la pierna en la silla. La libertad que había reclamado a su maestro incluía aquella parte.
Beren llamó desde la mesa.
—Tenemos C-0. La entrada activa está en las Tres Agujas. La sincronía será dentro de veinte días.
Oren levantó otra tira.
—Hay algo más. Varek ha marcado un pueblo para evacuación de seguridad.
—¿Cuál? —preguntó Isolde.
—Neraval. Está sobre la ruta que usó la leyenda después de Luzmer.
Tavra encontró la orden correspondiente.
—Ochocientas personas. Traslado total en cuatro días.
—¿Destino?
—C-0.
Isolde guardó el cuchillo.
Darian había sobrevivido. El registro estaba abierto. Varek acababa de poner un pueblo entero dentro de la siguiente elección.