CAPITULO 03 #3
Si dejas el drama, dejo que te tomes una foto al volante Jajaja.
Alexa
¡Ay por Dios! Basta chicos, si van a pelear entonces que no venga ninguno.
Anthony
Yo no estoy peleando, solo aclaro los términos.
Maxi no está con dramas, en cambio Leo, quiere una alfombra roja a su paso y así tampoco se puede.
Leo
No pretendo alfombra roja, pero no entiendo por qué tu si la tienes y nosotros dos no.
George y Victoria se encuentran en la cocina de su casa mientras que ambos están leyendo todos los mensajes del chat grupal, al instante comparten miradas cómplices, sonriéndose entre ellos, hasta que suena la notificación de un nuevo mensaje entrante, por lo que regresan su atención a sus respectivos teléfonos.
Anthony lee el último mensaje y no puede evitar fruncir el ceño, mientras que escribe su respuesta.
Anthony
Yo no tengo ninguna alfombra roja.
Leo
¡Ah no! ¡Está bien! ¡Son solo imaginaciones mías!
¡No soy idiota! ¡Ahora eres el preferido de Alex!
Alexa
No es así, yo no prefiero a nadie.
Leo
No seas mentirosa, estás siendo mala. No esperaba eso de ti, no tenías que hacerme eso.
Anthony
¡Basta Leo! ¡Respétala!
Leo
¡Cállate Tony! ¡Tú no tienes nada que ver!
Alexa
¿Por qué me dices eso? ¿En serio estás enojado conmigo?
Pensé que estarías feliz con los planes de que vinieran en vacaciones.
Leo
¡Alex por Dios! ¿Cómo no voy a estar enojado? ¡Me dejaste solo! Y ni siquiera tuviste la buena voluntad de decirme que te irías. ¡Ah! ¡Pero papá me dijo que Tony sí sabía que te ibas a Los Ángeles! Entonces no me digas que no tienes preferencia.
Por su parte, en casa de los Evans, Max, sentado en el sofá del living, se lleva la mano en la cara mientras que se ríe solo, al leer toda la discusión que se ha formado en el chat grupal.
Alexa
Leo, yo solo no quería que se volvieran locos porque me iba. Además, yo regreso en dos días. No te pongas así.
Leo
Pero al preferido de “Anthony” sí le contaste.
Anthony
No, yo no sabía nada.
Leo
¿Entonces papá me mintió?
Anthony
Te juro que yo no sabía. Y no sé qué te dijo papá.
Alexa
Chicos basta, en realidad nadie sabía nada. Yo dije eso porque no quería mortificar a nadie. Leo perdón por no decirte, no te enojes tanto conmigo y no peleen entre ustedes por mi culpa.
De regreso en la cocina de los Evans, después de leer los últimos mensajes en el chat grupal, George mira de reojo hacia el living para luego observar a su esposa.
—Cariño… ¿son cosas mías o Leo en realidad sí está celoso de Tony? No creo que esté exagerando.
—Tengo rato pensando eso —susurra ella—. Es que él no deja de repetir eso del “preferido” —añade haciendo comillas con las manos.
—Carajo… eso sería una mierda —murmura él, pasándose la mano por el cuello—. No puede gustarle Alex… no cuando ya Tony gusta de ella.
—Lo sé… no quiero que se peleen y menos por una chica —agrega Victoria, dirigiendo su atención hacia el living, para observar a sus dos hijos hablando.
—Leo… —dice Max, sentándose junto a su hermano—. ¿Estás enojado o solo exageras? Dime la verdad.
Victoria y George los escuchan de manera disimulada mientras que se mantienen organizando la cocina.
—¿Tú no te enojaste por qué ella no nos dijo que se iba? Nos volvió a hacer lo mismo —afirma Leo, frustrado.
—No me enojé... aunque sí me dio pesar —confiesa Max, soltando un suspiro—.
Aunque no voy a molestarme con ella por eso, porque no se fue por egoísmo o de vacaciones, tenía que ir a la universidad, por lo de la tesis, eso es algo importante.
Además, papá nos mostró el pasaje de regreso, no fue que nos hizo lo mismo, esta vez dijo cuándo regresaría.
—Bueno… a mí no me gustó que no me dijera. Alex tiene que decirme esas cosas... al menos a mí.
—Claro… porque tú quieres ser el preferido —bromea Max, entre risas.
—Sí —declara Leo, tajantemente.
—¡Ay por Dios! Solo no le digas eso a Tony.
En cuanto escuchan la respuesta de su hijo, George y Victoria comparten otra mirada sorprendidos, para después regresar su atención al living.
—¿Por qué? Él no es el único con derecho a querer ser el preferido.
—¿Qué quieres que te responda? —cuestiona Max—. Alex te ama. ¿Es que aún no te has dado cuenta de todo lo que hace para hacerte feliz?
—Sí, claro que lo sé, pero eso no significa que me guste que me oculten las cosas —replica Leo, encogiéndose de hombros.
—Oye… —murmura Max, apretándole el hombro con fuerza a su hermano—.
Alex hace cosas por los cuatros en formas diferentes, la relación y el cariño que tiene conmigo no son igual a la que tiene contigo.
Somos gemelos pero… tú más que nadie sabes lo diferentes que somos y ella lo siente así.
Tú no me ves a mi celoso porque yo crea que te prefiere a ti.
.. nosotros congeniamos de una manera que tú no entenderías, ustedes lo hacen de otra que yo no comprendo, ambas cosas están bien.
—Yo sé Maxi… eso lo entiendo.
—Hermano… lo mismo sucede con Tony y ella, la relación de ellos es muy diferente a la que tiene con nosotros o con Kenny, pero eso no significa que no te quiera. No puedes celarla solo porque no enfoca toda su atención para ti —puntualiza Max, en tono serio.
—Pero es que antes congeniaba más conmigo, en cambio ahora… todo es Tony, y el mundo de Tony —replica Leo, con un puchero.
—Okey, y si es así… ¿te molestarás con ella por eso?
Date cuenta que Tony fuera del equipo no tiene amigos, nuestro hermano la pasó como el culo el año pasado y ahora Alex es su única amiga —comenta Max, apretándole de nuevo el hombro—.
Él no es como tú, que tienes treinta amigos con los que hablar a diario.
Sin contarnos a nosotros… ella es la única persona con la que él habla en el día.
Más bien… deberías estar contento, no enojado.
La verdad es que no te entiendo, yo ahora mismo estoy jodidamente feliz, siento que me gané la lotería, porque ahora tenemos casa en la playa, y hasta hace una hora, no teníamos.
—Tienes razón… eso también me entusiasma. Y bueno, con respecto a Tony… obviamente me doy cuenta que él ya no tiene amigas, ni sale con chicas como antes, por eso es que pienso que es gay, aunque se lo diga bromeando.
—¡No seas idiota! —añade Max, empujándolo—. Tony no es gay, deja de decírselo, porque te va a doler un golpe cuando se canse de escucharlo. Ya hagan las paces y déjalo que descanse tranquilo para el partido de mañana.
De vuelta en el hotel, Anthony termina de cenar con sus compañeros mientras que su mente no deja de revivir la conversación del chat familiar.
«Leo tiene que calmarse, en serio está insoportable.
No puede seguir actuando así… como si fuese su novio.
Comprendo que se adoren, que anden entre risas y peleas, pero…
esto ya es otro nivel. Él está exigiendo demasiado y creo que espera mucha más atención de Ali, cuando ella no se la puede dar.
Ahora está ocupada dándomela a mí, que sí soy su favorito.
» Piensa y al final se ríe de esto último, mientras que toma un sorbo de su jugo.