CAPITULO 22 #2
Alexa camina lo más rápido que puede, corre por las escaleras y los pasillos hasta llegar al elevador, lo toma, y baja, mientras que sus pensamientos van a toda velocidad.
«Ay Dios… algo le pasó… yo lo vi entrar a toda prisa.»
Finalmente llega a la puerta de seguridad y la atraviesa para continuar corriendo por los pasillos, pasando por el frente de la sala familiar, donde algunas de las WAGS que van entrando en ese momento, se le quedan viendo, totalmente sorprendidas.
—¡Qué! ¡Esto es ya el colmo de los colmos! —exclama Harper, al ver como Alexa atraviesa la puerta hacia los vestidores—. ¿Es que piensa celebrar con los chicos?
—¡Eso es demasiado descaro! ¿Quién carajos se cree? —inquiere Brooke.
—¡Es una arribista con todas las letras! —añade Harper.
—¡Stacy! Entonces… ¿qué vas a hacer? —cuestiona Sarah—. Dijiste que Tony caía así de una, ya hablaste con él y nada.
—Es que no pude estar a solas con él, yo solo lo saludé y luego esa idiota se metió en el medio, pero no se preocupen. Ya lo agarraré al terminar el partido.
Alexa avanza a toda velocidad a través del almacén, en el momento que llega al área de las camillas, se encuentra con dos utileros, pero sigue hacia los vestidores sin tomarlos en cuenta, en cuanto entra se da cuenta que está vacío.
Decide asomarse en la sala médica que está enfrente, primero nota al doctor Wilson, y luego su mirada se clava en el cuerpo de Anthony, quien esta acostado en la camilla con la camiseta llena de sangre en un costado.
—¡¿Qué te paso?! —cuestiona ella, entrando en la habitación.
—Ali… —dice Anthony, al verla—. Tranquila, no es nada. ¿Qué haces acá?
—Sabía que te había pasado algo… los gemelos no me creyeron, pero yo vi como saliste corriendo hacia el túnel después de que ese jugador se cayera —explica Alexa, con voz entrecortada.
—Ven Ali —murmura Anthony, extendiendo el brazo derecho hacia ella.
Alexa, camina lentamente hasta la camilla, haciendo un gran esfuerzo por contener sus lágrimas, tras detallar los golpes en la cara de él, le toma la mano y se queda de pie a su lado, mientras que el doctor, se encuentra en el extremo contrario, atendiéndole la mano izquierda.
—Tranquila amor… Solo fue la cuchilla del patín del jugador, me cortó la mano, pero no es grave.
—Sí, no te preocupes —afirma el Doctor Wilson—. Ya termino de coserlo y estará bien.
—Okey —susurra ella, inclinándose hacia el rostro de Anthony, suavemente le aparta el cabello sudado, le acaricia con delicadeza el contorno de su cara y deposita un pequeño beso en su frente.
Él le sonríe abrazándola por la cintura con su brazo derecho, mientras que disfruta de las caricias que ella le da, primero en el cabello y luego en el contorno de su cara.
—Estoy bien… no te preocupes —dice él, al notar los ojos aguados de Alexa.
En ese momento, el doctor Wilson se ríe un poco, causando que ambos volteen a verlo.
—Perdón chicos… Es que, ahora ambos combinan. Tienen el rostro moreteado, el pelo azul y heridas en las manos.
—Sí Doc… ¡Ya cásenos de una vez! —exclama Anthony, entre risas.
—Doctor… ¿cuántos puntos le colocará? —inquiere Alexa, mientras que continúa acariciándole el cabello a Anthony.
—Van siete, creo que… serán nueve.
—¿Tiene que tomar antibiótico?
—No será necesario, aun así les daré una crema cicatrizante, que contiene algo de antibiótico. Solo procuren mantenerla seca y limpia —ordena el doctor Wilson, terminando con la sutura.
—Hey… creo que mejor nos vamos a la casa cuando termine el juego—comenta Anthony, viéndola—. Estoy cansado.
—Sí, yo estoy mentalmente exhausta.
—Avísale a los demás, que no vamos a ir a comer hoy. Mejor que compren algo y cenamos en la casa, yo solo quiero acostarme.
—Tony ya estás listo. Ya puedes salir —indica el doctor, terminando de limpiarle la herida.
—Ven acá, dame un abrazo —dice Anthony, sentándose en la camilla—. Aunque sé que huelo a zoológico.
Ella sonríe y lo abraza.
—Eso no me importa —aclara ella, abrazándolo y dándole un par de besos más en la frente.
Mientras que Alexa sale de la habitación para dirigirse hacia el palco, Anthony se pone de pie y camina hacia la pista, uniéndose a sus compañeros, quienes se encuentran celebrando la victoria.
En el palco de los exjugadores, todos se encuentran celebrando, Victoria y Carol están sentadas hablando junto con George y Cooper, cuando escuchan que se abre la puerta y entran los gemelos.
—¡Chicos! ¡Eso estuvo genial!
—¡Sí papá! ¡Fue un gran juego! —añade Max.
—Oigan… ¿dónde dejaron a Alex? —pregunta Victoria, frunciendo el ceño.
—Má, es que bajó corriendo como loca a los vestidores, estaba toda angustiada porque según ella algo le había pasado a Tony —explica Leo—. No hubo manera de tranquilizarla.
—Pero Tony está en el hielo, ahí lo están enfocando.
—Ya se mamá, yo le insistí que Tony estaba bien, pero no hubo manera de hacerla entrar en razón. No sé qué le pasa, estaba como loca. ¡Será que está enamorada de Tony! —añade Leo, sarcásticamente.
Al escuchar ese comentario, los cuatro adultos se miran entre sí, compartiendo miradas de complicidad.