Cencella 5° (Saga Cencella 5) CAPITULO 21 #2
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CAPITULO 21 #2

—No es que me crea dueña, es que lo soy.

De todas maneras… si tienes dudas, le pido al Señor Larsoon que te lo llame, para que se lo preguntas tú misma directamente a Tony —comenta Alexa, con una sonrisa—.

Ahora por favor, te pido que te retires, la verdad es que estoy ocupada y no tengo obligación de darte explicaciones de mi vida, y mucho menos de la de Tony.

Señor Larsoon… —añade volteando a verlo—.

¿Será que podemos cerrar la puerta? Es que no podemos perder tiempo con esto.

—¡Ay por favor! ¿Quién te crees? —cuestiona Harper—. ¡Bájate de esa nube!

Alexa continúa pintando la cara del niño mientras que decide no responderle ni volverla a mirar.

—Vamos —indica Larsoon, señalando hacia la salida.

Harper suelta un resoplido y avanza enojada, saliendo de la sala VIP unos segundos después.

—¿Qué fue todo eso Alexa? —cuestiona Larsoon, cerrando la puerta—. ¿De qué hablaba?

—Es que después que Anthony salió, yo me asomé en el pasillo y encontré a una chica arrinconándolo contra la pared, le juro que estaba a menos de diez centímetros de su rostro.

Apenas vi sus intenciones, me metí en el medio de ellos dos, abrace a Anthony y así fue como pude sacársela de encima —explica Alexa, mientras que continúa pintando—.

Por lo visto esa loca, es hermana de la otra loca.

La verdad Señor Larsoon, es que no estoy para estos dramas, yo no tengo la culpa que hayan tantas psicópatas detrás de Anthony, pero tampoco voy a dejar que lo acosen en mi cara.

Haré que lo respeten, la única razón por la que estoy pintando a estos niños, que vienen de la sala de la cual me quiero alejar, es porque Anthony me lo pidió.

—Alexa te entiendo, y conozco suficiente del drama del que hablas —comenta Larsoon, con un suspiro—.

Tu tío me dijo que te cuidara y eso haré, si te pasa algo parecido o necesitas ayuda, solo búscame.

No es tu culpa, lo que pasa es que no es fácil entrar a un panal que ya está armado, donde se conocen y tienen sus jerarquías.

—Yo no tengo ningún interés o intención de pertenecer a eso. Mientras más alejada este, más feliz voy a ser.

—Okey… eso es nuevo para mí.

—¿Qué cosa? —inquiere Alexa, levantando la vista un segundo para verlo a la cara.

—Eres la primera chica que conozco que no quiere pertenecer a ellas y créeme… que en mis veinte años, he visto pasar miles de chicas por estas mismas puertas.

—Sí ya se, soy la diferente, a la que ven raro porque no encaja en los parámetros de la sociedad —replica Alexa, entre risas—.

Señor Larsoon… yo no le daré problemas, ya sé que ellas hablan cosas horrorosas sobre mí, pero no me importa.

No haré dramas porque tengo cosas mejores cosas que hacer con mi tiempo.

Eso sí… si algún día escucha un problema de mí, será porque alguna de ellas quiso sobrepasarse con Anthony.

Ese es mi límite, yo sé bien como defenderme y a él.

—Me doy cuenta que eres diferente y no lo digo con ningún mal sentido —aclara Larsoon, sonriéndole—. Sino que eres muy madura. La verdad es que… estás en tu derecho de mantenerte alejada de ese ambiente, eso está bien.

—Usted que ya ha presenciado tantos dramas… ¿alguna vez vio que una chica acosara así en las áreas restringidas a un jugador?

—Oye… esa es una pregunta interesante. Déjame hacer memoria.

—Mientras que hace eso, busquemos al siguiente niño. Él ya está listo —indica Alexa.

Larsoon sale de la habitación y regresa unos minutos después con otro niño pequeño.

—Él es el hijo de Watson, su número es el once.

—Perfecto —dice Alexa y comienza a delinearle en la mejilla.

—Sabes… lo que pasa es que antes no existía tanta repercusión mediática —comenta Larsoon—.

Las redes sociales, son algo que ha incrementado ese fanatismo obsesivo por algún jugador.

Que yo recuerde, aquí dentro no hubo ningún caso, aunque sí han sucedido en las gradas o incluso afuera del club, hubo chicas que se instalaban casi que todos los días, a esperar a algún jugador luego de las prácticas, eso sabemos controlarlo.

—Creo que… si alguno de los chicos de seguridad hubiese visto lo que paso recién, ninguno hubiese intervenido —recalca Alexa, mientras continúa pintando—. Como es una chica hegemónica, bien vestida y en un área VIP, ellos solo pensarían que están coqueteando y no que ella lo está acosando.

—Me parece que tienes razón. La verdad es que dentro de un área restringida, yo mismo no sabría diferenciar si el jugador está incómodo o no, a menos que haga algo que lo demuestre —confiesa Larsoon.

—Por lo menos en el caso de Anthony, él no iba a tocarla para que se apartara y mucho menos iba a empujarla —añade Alexa—.

Por eso estaba acorralado, él solo retrocedió mientras que ella avanzó hasta acorralarlo contra la pared.

Si eso mismo ocurre en un pasillo arriba, de seguro llegan varios de seguridad y cuidan al jugador, pero acá dentro…

es otra cosa, porque se supone que eso no debería ocurrir.

Muy a mi pesar, creo que tendré que empezar a pasar más tiempo por aquí, la verdad no siento que Tony esté seguro rodeado de ciertas locas VIP.

—Es muy cierto todo lo que dices y me pone a pensar mucho. La realidad es que… nada de eso puede volver a ocurrir acá dentro.

—Le aseguro que si llega a pasar, yo misma me haré cargo. Solo… no se enoje conmigo, si escucha que fracturé una nariz, o que le tumbé un par de dientes, a alguna que se haya querido sobrepasar con Anthony.

—Sí, ya sé que eres buena boxeando, ese no es un secreto por acá —aclara Larsoon, entre risas—.

Tranquila, que no me enojaré. En cambio, voy a evaluar lo que pasó hoy, para evitar que se repita.

Tengo una ligera idea de que hacer, porque todos los jugadores deben estar seguros dentro del arena, sobre todo aquellos quetienenmásrepercusionesmediáticas,asícomoTony.