CAPITULO 21
A nthony sale de los vestidores junto con Alexa y Kendall, todos caminan por los pasillos, hasta que entran en la sala VIP, donde se encuentra Larsoon.
—¡Stacy! ¡Ahí está Tony! —exclama Audrey—. ¡Está entrando a la sala VIP!
En el momento en que Alexa entra a la habitación, se da cuenta de las tres chicas que estaban en la sala familiar antes, y de inmediato se estresa.
«Se suponía que estaría sola aquí… No soporta a ninguna de estas idiotas… ¡Maldición es que no puedo alejarme de ellas!»
Alexa piensa, a la vez que toma la mano de Anthony con fuerza provocando que él voltee a verla, notando de inmediato que ella esta extraña.
«Es tímida, por eso actúa así, prefiere estar sola con los niños a ser el centro de atención en la sala familiar.» Piensa Anthony, mientras que le acaricia los dedos.
—Bueno chicas… vuelvan a la sala familiar —dice Larsoon—. Ahora tenemos que hacer otras cosas acá.
—¿Aquí en la sala? ¿En la sala VIP? —repite Harper molesta, al percatarse de que Alexa está en la habitación.
—Sí… aquí en la sala VIP —responde Larsoon, tranquilamente.
A medida que las tres WAGS comienzan a salir de la sala, todas se le quedan viendo a Alexa con una mirada de odio, lo cual no pasa desapercibido para todos los demás.
—Larsoon… ¿te diste cuenta? Es que… ¿qué carajos fue todo eso? —pregunta Anthony, confundido.
—Nada de preocuparse, Tony. Solo es… algo de celos, no más que eso.
—¿Celos?
—Sí, ya sabes cómo es... Una cara nueva, siempre agita un poco el panal —comenta Larsoon.
—Ali… ¿estás bien? —murmura Anthony.
—Sí, perfectamente —responde ella, bajando a Kendall—. Solo quiero empezar cuanto antes, porque necesito terminar y así subir a verte calentar —añade y ambos se sonríen.
—Oye Larsoon, ¿es posible que la acompañes? Es que no quiero que se quede sola con algunas abejas locas por ahí.
—Sí claro, no te preocupes —dice Larsoon mientras que termina de organizar la sala, a la vez que Kendall juega con su pistola de burbuja.
—Amor… ya me voy.
—Oti cuídate… no quiero que te golpeen tanto.
—Lo sé, no te preocupes. Estaré bien —susurra Anthony dándole un beso en mejilla, luego la abraza, se despide de Kendall para salir de la habitación.
Mientras que Larsoon revisa su teléfono, Alexa comienza a sacar las pinturas de la mochila y las coloca sobre la mesa, de pronto percibe una sensación detrás de su cuello, como si alguien la estuviera observando, ella se voltea, pero no nota a nadie, por lo que sigue organizando los materiales.
Al pasar unos segundos, la incomodidad persiste, por lo que ella voltea la cabeza una vez más, solo para confirmar que nadie está en la puerta detrás de ella.
Sin poder quitarse la sensación extraña, Alexa decide asomarse al pasillo, y es ahí cuando nota que Anthony se encuentra arrinconado contra la pared, por la chica que minutos antes, la estuvo atacando en la puerta de la sala familiar.
«¡Maldita hija de puta!» Piensa Alexa poniendo los ojos en blanco, mientras que avanza furiosa hacia ellos.
—¡Qué demonios te pasa! No te le acerques nunca más, hay cuatro mil millones de hombres en el mundo.
¡Ve y arrincónalos a ellos! ¡Porque tú jamás tocarás a mi chico!
—exclama Alexa iracunda, colocando su mano sobre el pecho de Anthony—.
¡Hay algo que se llama espacio personal!
Del cual evidentemente… ¡Tú no conoces nada al respecto!
Stacy se le queda viendo, en silencio, pensando rápidamente la mejor manera de salir beneficiada por esa escena de cólera, pero sus neuronas no han terminado de hacer sinapsis, cuando Alexa se interpone a la fuerza entre el pequeño espacio que hay en medio de ellos dos, dándole la espalda a ella y haciendo que retroceda.
A la vez que Anthony, la abraza por la cintura, aferrándose con fuerza a ella, cual escudo humano mientras que le sonríe, viéndola a los ojos.
—Anthony… vamos —dice Alexa, con temple en su voz, tomándolo del brazo.
Él de inmediato asiente, y camina un par de pasos junto a ella, en cuanto llegan a la puerta que da a los vestidores, él la abre y deja que ella ingrese primero.
En el momento que están dentro, Alexa lo suelta dejando salir un resoplido, se siente tan enojada pero intenta disimularlo para no estresarlo antes del juego, sobre todo por la pelea que tendrá en pocos minutos.
—¿Qué fue eso? ¡De verdad que está loca! —comenta Anthony, riéndose—. Amor gracias… no sabía cómo hacer para que retrocediera.
—No me agradezcas… Eres mío y no voy a dejar que nadie te toque —declara Alexa, en tono serio.
—¿Que soy qué? —cuestiona él, acercándose para acariciarle el rostro.
—Eres mío, todo mío y de nadie más —responde ella, viéndolo a los ojos—. Dime celosa o lo que quieras, no me importa serlo, pero eres mío. Y si me tengo que pelear con medio país, lo haré.
—Ali… mi corazón es tuyo. No tienes que pelearte con nadie por mí —afirma él, pasándole el dedo con suavidad por la mejilla.
—Está bien, pero no dejaré que te acosen así y menos en mi presencia, no bajaré la guardia.
Eres mío, solo yo puedo estar tan cerca de ti, no quiero ver que ninguna chica se te aproxime de esa manera.
Esa no era una fan que solo te admira… sus intenciones son otras, no permitiré que nadie más haga eso que ella hizo.
—Okey, te entiendo. A mí tampoco me gustaría ver que alguien se te acercará tanto, porque tú eres mía y de nadie más.
—Qué bueno que nos entendamos —comenta ella, tomándole las manos y deposita un beso en cada una—. Ve tranquilo, pero por favor cuídate, ¿sí?
—Sí amor, tranquila que todo estará bien —asegura él abrazándola, para luego darse la vuelta y seguir caminando hacia los vestidores—. ¡Poka lyubov’!
—¡Poka lyubov’! —responde ella con fuerza, acompañado con una sonrisa, la cual solo dura hasta que abre la puerta y regresa al pasillo.
«¡Maldita idiota! ¿Dónde estás? ¿Ya te fuiste? No dejaré que ninguna obsesionada se acerque a mi Oti… Es que si te vuelvo a ver acosándolo, te muelo a golpes.» Piensa Alexa, mientras que entra de nuevo a la sala VIP.
Ella se sienta a la mesa para terminar de organizar las pinturas mientras que ve a Kendall perseguir burbujas por toda la habitación. Al cabo de unos minutos, Larsoon regresa a la sala, acompañado por una de las niñas y de inmediato, Alexa comienza a pintarle el rostro, terminando en poco tiempo.
Minutos despues, Larsoon se lleva a la niña a la sala familiar y regresa con otro un niño, de aproximadamente unos dos o tres años.
—Oye Larsoon, él está muy pequeño para preguntarle. ¿Quién es su papá? ¿Qué número le coloco?
—Es el hijo de Miller, es el treinta.
—Perfecto —dice Alexa, comenzando a dibujarle el contorno del número—. Qué lindo dinosaurio —murmura detallando el juguete en las manos del niño.
—Es un Triceratops —responde él, con ternura.
—Wow… qué increíble —afirma ella, mientras que continúa pintándolo.
—Sí, pero… no es carnívoro. Come solo hojas… muchas hojas.
—¿En serio? Vaya… sabes mucho de dinosaurios, es genial. ¿Cuántos años tienes?
El niño le muestra tres dedos con su mano, antes de responderle.
—Me llamo Kyle.
—Okey, Kyle, eso es fantástico. Eres muy listo y tienes un lindo nombre.
—Mi papá me regaló muchos dinosaurios en mi cumpleaños.
—Qué divertido. Bueno… yo no sé mucho de dinosaurios —comenta ella, sonriéndole—, pero sí sé cuáles hojas comían los Triceratops. ¿Y te digo un secreto? Estoy casi segura que esas mismas las tienes en tu casa o en la de tus abuelos ahora mismo.
—¿Es lechuga? —pregunta él, sonriéndole.
Alexa no puede evitar reírse mientras que Larsoon, al escucharlos, suelta una risa disimulada, desde el otro lado de la mesa.
—No… no es la lechuga, aunque no tengo duda de que les gustaría. Las plantas que comían se llaman helechos, y las hay en muchas casas.
—¿Cómo son? —inquiere Kyle.
Alexa toma su teléfono que esta sobre la mesa, busca en internet y luego le muestra varias imágenes.
—¡Sí! ¡Junto al elevador de mi casa hay uno así! ¡Es enorme y verde! —exclama él, emocionado.
Ella le sonríe y continúa pintándolo, unos minutos después, cuando está a punto de terminar, es interrumpida por el sonido de la puerta abriéndose de golpe.
—¡Qué sea la última vez que te atreves a acercarte así a mi hermana! —grita Harper, enojada.
Larsoon de inmediato se levanta confundido, él no entiende a que se refiere la chica, mientras que Alexa se mantiene concentrada, y sin levantar la vista, le responde.
—No sé quién eres, tampoco quien es tu hermana, y la verdad es que no me interesa saberlo. Así que, jamás me acercaría a personas que no me interesan.
—¡Eso dices ahora! ¡Pero hace unos minutos, hiciste otra cosa ahí afuera! —insiste Harper, furiosa.
—¡Ah! —dice Alexa, levantando la cara y sonriéndole—. ¿Te refieres a la acosadora que arrinconó e invadió el espacio personal de Tony? Esa chica no conoce el significado de respeto, es una abusadora, así que… no entiendo qué demonios me reclamas.
—¡Tú misma lo acabas de decir! —replica Harper, riéndose con ironía—. ¡El espacio personal de Tony, no el tuyo! Así que no tienes por qué interponerte nunca más delante de ella.
—Te voy a aclarar unas cosas… Punto número uno: no tengo ninguna intensión en mi feliz y dichosa vida, de perder mi valioso tiempo acercándome al espacio personal de tu hermana.
Y punto número dos, si ella se mete en el espacio personal de Tony, lo está haciendo en el mío —declara Alexa, con tono serio—.
Así que mejor dile que deje su obsesión y se aleje de nosotros.
—¿Ahora te crees dueña del espacio personal de Tony?