Cencella 5° (Saga Cencella 5) CAPITULO 20 #2
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CAPITULO 20 #2

—Sabes… históricamente los chicos tienen esta fantasía con las niñeras, es absurdo, pero quizás solo necesitan sentirse un poco como bebés cuidados —comenta Stacy—. Lo cómico es que… solo es eso, una fantasía, y cuando la cumplen… vuelven con la mujer que los hace sentirse hombres de verdad.

—¡Mi vida! ¡Ya vamos! —insiste Alexa nuevamente, en tono serio.

Esta vez, Kendall sí hace caso y de inmediato se le acerca, una vez que Alexa la carga, ambas se dirigen en dirección a la puerta de los vestidores.

En ese instante, varias de las WAGS salen de la sala familiar y se asoman en el pasillo, para poder observar lo que sucede afuera.

—¿Y a donde cree ella que va? —cuestiona Brooke.

—La salida está para el otro lado —murmura Holly.

—¡Oye! ¡El ascensor esta hacia el otro lado! —exclama Harper, con fuerza.

Alexa la escucha, suelta un resoplido y sigue caminando sin voltear a verlas.

—¡Es que estas sorda! ¡No puedes ir para allá! —declara Stacy, en voz alta.

Alexa de inmediato reconoce la voz, sabe que es la misma chica que estaba molestándola hace un momento, por lo que faltando menos de dos metros para llegar a la puerta que da a los vestidores, decide girarse y mirarla fijamente a la cara, mientras que empieza a caminar de espaldas con una sonrisa cínica en los labios, disfrutando como todas las mujeres la observan con odio.

Cuando finalmente llega a la puerta, Alexa se voltea y la empuja, en ese preciso momento, uno de los guardias de seguridad va saliendo y ella lo reconoce, ya que fue el mismo que no la dejaba ingresar el día del coctel en la tienda de fanáticos.

En cuanto el chico la nota, recuerda quien es, y la saluda mientras que le sostiene la puerta para que entre, luego sigue caminando por el pasillo. Por su parte, todas las WAGS que se encontraban fuera de la sala familiar, se miran entre ellas disgustadas por la situación.

—¡¿Por qué la dejaste pasar?! —increpa Stacy, cuando el chico pasa por al lado de ellas.

—¡Esa es un área restringida! —exclama Harper, molesta—. ¡No puede entrar cualquiera!

—¡Tú no eres nuevo en esto! —añade Brooke, señalándolo—. ¿Por qué razón permites que pase a los vestuarios?

—Chicas tranquilas —comenta el guardia, levantando las manos—. Yo solo soy un empleado, no hago las reglas, ni doy órdenes.

—¡Es que no solo la dejaste entrar, sino que además le sostuviste la puerta! —agrega Sarah, con un resoplido.

—Bueno… eso es solo amabilidad. Le sostuviera la puerta a cualquier persona que tiene a un niño en brazos —replica el guardia, encogiéndose de hombros.

—Pero ¿cómo es eso? Es decir que… ¿ahora cualquiera entra y la seguridad no cumple con su trabajo? —inquiere Harper.

—Les repito… no me reclamen a mí, yo solo sigo órdenes —insiste el guardia.

—¿Ordenes? ¿Te ordenaron que las dejaras pasar? —cuestiona Brooke.

—Bueno, no de esa manera, pero… básicamente ella puede entrar a cualquier área del arena.

—¡Qué! —exclaman varias WAGS al unísono, completamente sorprendidas.

—¿De qué hablas? —pregunta Emma.

—¿Cómo que a cualquier área? —dice Harper, confundida.

—¡Eso no tiene sentido! —exclama Sarah.

—¡¿Qué demonios?! —resopla Brooke, volteando para ver a las demás. —¿Eso quiere decir que ella puede entrar al vestuario cuando quiera? ¿Al túnel o a todos lados?

—Sí chicas, ella tiene acceso a cualquier área —afirma el guardia de seguridad—. Lo siento… la verdad es que no es mi trabajo hacer preguntas, yo solo sigo las órdenes que me dan.

—¡Pero esto es inaudito! —exclama Sarah.

—¡Yo no quiero que entre a los vestidores cada vez que quiera! ¡Ahí está mi novio! —replica Harper.

—¡No! ¡Eso no es justo! —añade Stacy.

—Si quien reclamar, háganlo con Larsoon. Les reitero que a mí me pagan para seguir ordenes, no para darlas —aclara el chico alejándose.

—Esto es increíble —murmura Audrey.

—¡No puede ser! —recalca Holly.

—Resulta que la tipa esta es más astuta de lo que todas creíamos, ahora tiene acceso ilimitado —dice Harper.

Las WAGS se quedan en el pasillo, mientras que continúan conversando, totalmente furiosas por la situación.

Por su parte, Alexa llega al área de fisiatría y se asoma cautelosamente, pero no ve a nadie en el área de las camillas, por lo que decide entrar hasta que escucha muchas voces provenientes del otro lado y se detiene sintiéndose nerviosa.

«¡Ay Dios! Esto me da vergüenza… necesito calmarme primero, el corazón se me va a salir del pecho. Ya Alexa… respira profundo. Tú puedes.»

—¡Anthony! —exclama ella con fuerza.

En ese momento, las voces de los jugadores empiezan a disminuir, y en cambio se escuchan algunas risas. Alexa nota cuando Anthony se asoma, para luego acercársele.

—Hola amor —murmura él abrazándola, mientras que ella le sonríe nerviosa—. ¿Por qué te ríes? ¿Qué pasa?

—Es que… estoy muy nerviosa —confiesa ella, colocando la mano sobre el brazo de él.

—¿Pero por qué? —cuestiona confundido.

—Por tener que llamarte estando todos ahí. Es intimidante… siento que se me va a salir el corazón.

—Ali… —susurra él, poniéndole la mano sobre el pecho de ella, notando lo agitada que se encuentra—. Ya… quédate tranquila. ¿Kenny cómo te estás portando?

—Muy bien, ¿verdad Alex?

—Sí, ella se porta genial. Ya es todo una niña grande, casi como de ocho años —añade Alexa, sonriéndole.

—Ali, es que vino el jefe de prensa a pedirme algo.

Querían preguntarte si podías ayudarlos a sacar una foto con los hijos de los jugadores.

Es que ellos vieron la foto que me mandaste de Kenny con las hijas de Donovan, y piensan hacer eso mismo, pero con todos los niños.

¿Puedes ayudarles a pintar la cara de los otros niños?

Alexa traga grueso, sin mostrar ninguna expresión, en un intento de disimular su incomodidad, ella entiende que Anthony no conoce nada sobre la situación infernal con varias de las mujeres en la sala familiar

—Oti… ¿es algo que te gustaría que hiciera?

—Sí quieres, sí.

—Pero dime… ¿tú quieres que lo haga?

—Ali sí, no tengo problema con que lo hagas. Incluso Donovan me mando a darte las gracias, él de verdad estaba muy pero muy agradecido con que hayas pintado a sus hijas.

—Okey. ¿Y cuántos niños son? Es que no quiero perderme cuando salgas a calentar.

—No tranquila, aún es temprano. El entrenador no ha hablado con nosotros, así que falta más o menos como una hora y media para que salgamos al calentamiento —aclara Anthony, sonriéndole—. De todas maneras, déjame hablar con el jefe de prensa, él debe saber cuántos niños son.

Anthony se aleja de las chicas y camina hacia la puerta del túnel, en cuando se asoma, ve a Richard y de inmediato lo llama, para luego ambos acercarse al área de las camillas.

—Richard, ella quiere saber cuántos niños son. Es que no quiero que se pierda el calentamiento por estar pintándolos —explica Anthony.

—Creo que son como diez u once, pero como ya pintaste a las Donovan, pues serían ocho.

—Bueno… en ese caso tendría que durar menos de diez minutos con cada uno para poder ver el calentamiento.

También necesitaría hacerlo en un área que no sea la sala familiar, porque fue casi imposible pintar a la niña pequeña de Donovan con tantas distracciones —comenta Alexa—.

Sería mejor hacerlo de uno en uno, para que sea más rápido.

—Está bien, eso es algo que puedo coordinar sin ningún problema —afirma Richard—. En verdad se los agradezco, déjame montarme en eso para empezar cuanto antes —añade saliendo apresurado de los vestidores.

—Gracias Ali —susurra Anthony, tomándole la mano.

Alexa solo asiente mientras que le acaricia los dedos, él baja la mirada y observa como ella juega con sus dedos con una enorme sonrisa en el rostro.

«Puede que sea una pequeñez, pero… en serio disfruto de tener esto con ella. Ya veo que Maxi tiene razón, si alguien de la familia nos viera en este momento, creo que sería muy evidente y se darían cuenta de lo enamorado que estoy de ella.»

—¡Oye Alexa! ¡Nos vemos de nuevo! —interrumpe Larsoon, acercándose desde los vestidores.

—Sí señor Larsoon, perdone por entrar, no quiero interrumpirlos, pero es que me mandaron a llamar —aclara Alexa.

—No, tranquila, no tienes por qué disculparte.

—Es que Richard me dijo que necesitaba hablar con Alexa, porque él quiere que ella lo ayude a pintar a los otros niños, así como lo hizo con mi hermana —explica Anthony.

—Está bien chicos…. no me tienen que explicar —dice Larsoon, sonriéndoles.

Justo en ese momento, el jefe de prensa se acerca a donde se encuentran ellos parados.

—Oye Larsoon… necesito que por favor me abran ya mismo la sala VIP, la que está al lado del salón familiar y solo la dejen pasar a ella —ordena Richard, señalando a Alexa—. Luego irán pasando de uno en uno los niños para que ella les pinte la cara.

—Okey, está bien. Ya mismo organizo eso.

Larsoon sale de los vestidores, y en cuanto abre la puerta que da hacia el pasillo, se encuentra con un grupito de novias paradas enfrentede la sala familiar. Él sigue caminando hasta que se detiene en la puerta del salón VIP, abriéndola con su tarjeta de seguridad.

Al entrar, enciende las luces y empieza a revisar que todo se encuentre en orden, cuando es interrumpido por tres de las WAGS que lo siguen dentro de la habitación.

—Hola chicas... ¿que necesitan?

—Larsoon… tenemos que preguntarte algo —dice Sarah.

—¿Qué será? —cuestiona él, volteando a verlas.

—¿Es verdad que diste autorización para que la chica esta que anda con la niña Evans entre para acá? —inquiere Brooke.

—¡Y no digas que no Larsoon! ¡Porque la acabamos de ver entrar al vestuario! —exclama Harper, indignada—. Y eso está muy mal, es completamente fuera de lugar. Ella no tiene ningún motivo por el cual entrar ahí.

—Es cierto, ya es demasiado con que este en nuestra sala, como para que también se meta al vestidor cuando nuestros novios están cambiándose —añade Brooke.

Larsoon se queda en silencio unos segundos, suspira profundo y luego intenta responderles de la manera más políticamente correcta.

—Chicas… tranquilas, ella no entró a ver al novio de nadie. En dado caso, solo le interesa ver a Tony. Yo vengo de estar con ellos, y están los dos hablando en otra sala. Ella no se encuentra en los vestidores, y tampoco vio a ninguno de sus novios.

—¿Pero por qué la dejan entrar? —insiste Harper—. ¿Es que tiene autorizada la entrada a todas las áreas?

—Sí, ella puede entrar a todas las áreas —afirma Larsoon, mientras que continúa organizando el salón.

—¡No! ¡Eso no es correcto! —replica Sarah.

—¿Por qué hiciste eso? —cuestiona Brooke.

—Chicas… yo tengo casi veinte años trabajando para el club, y conozco muy bien todas las políticas y los reglamentos.

Ella está en el sistema, así que puede entrar, no es como si yo la estuviera pasando a escondidas —aclara Larsoon—.

Oigan… solo no se preocupen, yo les aseguro que la chica no es un problema para ningunadeustedes.