Cencella 5° (Saga Cencella 5) CAPITULO 19 #2
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CAPITULO 19 #2

Las pequeñas siguen jugando entre ellas, a la vez que Alexa envía la foto al grupo familiar y termina de recoger todas sus cosas para dirigirse hacia sus asientos.

Mientras tanto en los vestidores, Anthony se encuentra sentado frente a su locker, escucha la notificación en su teléfono, en cuanto lo revisa, ve la foto y no puede evitar la sonrisa enorme que se dibuja en su rostro.

—¡Oye Capi! ¡Mira!

—¡Ay! ¡Qué belleza! —exclama Donovan, al acercarse—. Quedaron excelentes, mándamela. Oye… que genial que las haya pintado. Gracias Tony, en serio, dile que gracias.

—Sí claro, yo le diré —afirma Anthony, enviándole de inmediato la imagen.

En cuanto Donovan recibe la fotografía, la sube en sus redes sociales para luego seguir arreglándose y charlando con los otros jugadores.

—Kenny… mi vida, nos vamos —informa Alexa.

—Espera… deja que se me terminen las burbujas. ¡Por favor! ¡Por favor!

—Está bien —murmura ella, sentada en el sofá.

Alexa observa como Kendall juega con las otras dos niñas, manteniendo su rostro en calma para que no se note que por dentro está hirviéndole la sangre.

Por su parte, en la sala de prensa, Sophia se encuentra actualizando las publicaciones de las redes sociales del equipo, cuando ve la foto que publicó Donovan, de las tres niñas con la cara pintada.

—Ay… que hermosura. ¿Dime que esto no es lo más tierno que viste hoy Richard?

—¡Sí! ¡Está genial! ¿Esa es la hermana de Tony, no? —indaga el jefe de prensa al ver la foto.

—Sí, es ella —afirma Sophia—. ¡Mira su pelo azul! Yo la he puesto un par de veces en nuestras publicaciones.

—¡Claro! ¡Ya la recuerdo! Deberías sacar una foto así, pero con todos los niños, eso sería genial —comenta Richard.

—¿Con las caras pintadas? —inquiere Sophia.

—Por supuesto, que cada uno tenga el número de su padre. Eso sin duda, sería una muy buena publicación.

—¡Tienes razón! ¡A todo el mundo le gustaría!

En la sala familiar, las niñas siguen jugando con la pistola de burbujas, mientras que Alexa, sentada en uno de los sofás, se mantiene enfocada en leer los comentarios del chat sobre lo linda que quedó Kendall, para ignorar los murmullos de las mujeres.

—¡Chica tenedor! ¡Eres tú!

En el momento que Alexa escucha la voz, sonríe y voltea hacia la puerta, notando como Clayton ingresa en la sala, ella tímidamente lo saluda con la mano.

—¡Ay por Dios! —exclama Clayton cuando ve el golpe en el rostro de ella, en cuanto se acerca, la saluda con un beso en la mejilla y toma asiento a su lado—. ¡Mírate ese morado! ¡Quien no sabe que pasó, creerá que te metieron un derechazo!

—¡No! ¡Eso jamás pasará! —replica ella y ambos se ríen.

—Bien… porque necesito que mantengas el invicto —murmura Clayton—. Cuando estés listas para la próxima pelea, me avisas, para empezar las apuestas.

Alexa de inmediato se cubre el rostro con las manos para amortiguar su risa mientras que Clayton continúa murmurando.

—En serio, estoy trabajando en conseguirte a una rival, pero… no le digas a Tony, porque me matará si sabe que te dije esto. Él no quiere que pelees, aunque… piénsalo. Eres buena y tienes mucho potencial, deberías tomarlo con más seriedad.

—Yo lo hago, de hecho tengo tres años practicando —aclara Alexa, entre risas—. Claro que ahora casi no tengo tantas peleas, porque me consume tiempo esto.

—¿Esto qué? —cuestiona él, confundido.

—La temporada, tantos partidos —explica ella—. Los fines de semana era cuando peleaba, pero ahora casi siempre hay algún juego, alguna lesión o viaje. Ya sabe, siempre está surgiendo algo, que hace que no tenga tiempo.

—Claro… lo entiendo —asiente él, acercándose un poco más a ella para susurrarle—. ¿Es por eso que ahora te dedicas a las peleas callejeras?

Alexa y Clayton estallan de risa, aparte del sonido de sus carcajadas, en la sala familiar solo se escucha a las niñas jugando y el televisor de fondo, los murmullos de los grupos de las mujeres, cesaron por completo, todas se quedaron en silencio observando la interacción de ellos en el sofá.

—Oye… solo avísame en cualquier momento, tú dime y no importa si es una pelea clandestina en un estacionamiento, yo igual me encargo de las apuestas. No te imaginas la cantidad de dinero que haríamos. ¡Eres una mina de oro!

—¡Ay por Dios! ¡Estás loco! —agrega ella, riéndose.

—Bueno… esto se ve muy bien —comenta Clayton, tomándole la mano derecha e inspeccionando la herida—. Para mí, ya estás completamente sana. Así que… desde este momento, te doy el alta médica y estás apta para pelear.

—Gracias… esperaba con ansias este momento —replica ella, causando que ambos se vuelvan a reír.

—Ya me voy —dice Clayton, levantándose y camina hacia la puerta, deteniéndose en el umbral—. ¡Entonces quedamos así! ¡Llámame! ¡Cualquier día, en cualquier momento! ¡Estaré las veinticuatro horas del día disponible para ti! —grita con fuerza, para luego alejarse.

Alexa solo asiente y le sonríe, pero en el instante que la puerta se cierra, comienzan de nuevo los susurros entre los grupos de chicas, hablan todas al mismo tiempo que ella solo puede lograr escuchar pequeñas partes de lo que dicen.

—¡Ay por Dios! ¡Es que no puedo creerlo!

—¿Si escucharon o estoy alucinando?

—¿Qué demonios le ven a esta idiota?

—¿Por qué Clayton también está detrás de ella?

—No sé, pero… ella estaba de muchas risitas con él.

—Sí chicas, es que hasta se agarraron de las manos. ¡Qué demonios!

—¡Esta no corre! ¡Ella vuela!

—¡Es que ya está metiéndose con Clayton, cuando aún busca a Tony!

—¡No entiendo nada!

—¡Esta chica es más fácil que la tabla del uno!

—¡No es fácil, es una viva! ¡Astuta!

—Pero Clayton es un bombón. ¿Por qué le interesaría estar con esta idiota? ¿Es que no hay más chicas en Vancouver? ¿O qué demonios les pasa a los solteros del equipo?

Todas las mujeres siguen conversando entre ellas, hasta que una de las chicas se acerca hacia el sofá donde está sentada Alexa.

—Oye… disculpa.

Alexa escucha la voz y voltea la mirada hacia arriba para poder verla, pero se mantiene en silencio.

—Perdona… ¿solo quería saber si podrías pintarle la cara a mi bebé? Yo te pago por hacer el trabajo.

—No creo que pueda, es que ya me voy —responde Alexa, mientras que se pone de pie—. Kenny… mi vida, nos vamos.

Kendall se despide de sus amigas y corre hacia Alexa, quien la levanta en brazos, luego toma la mochila de encima del sofá, camina hacia la puerta y sale de la habitación para dirigirse hacia sus asientos en el hielo, dejando a todas las mujeres dentro de la sala familiar en shock.

—¡Evans! —exclama Clayton, entrando a los vestidores—. ¡Tú chica parece que recibió un derechazo en la cara!

—Sí Clayton, ya sé.

—Aunque… le vi la mano y se ve que ya está curada, por eso le dije que estaba apta para pelear.

—¡No seas idiota! —replica Anthony, riéndose—. ¿Cuándo hablaste con ella?

—Recién, en la sala familiar, también está tu hermana corriendo con las hijas de Capi. ¡Como presidente del club! —dice Clayton en voz alta, para llamar la atención de sus compañeros—. ¡Informo que Coop ya tiene el alta médica! ¡Así que queda oficialmente reanudado el calendario de peleas!

Todos los jugadores comienzan a aplaudir, gritar y reírse al unísono causando una total algarabía en los vestidores mientras que Anthonysolosonríeyniegaconlacabeza.