CAPITULO 19
D onovan entra a los vestidores y va saludando a los chicos mientras que camina hacia su locker.
—¡Oye Evans! Acabo de ver a tus dos chicas —comenta a la vez que se comienza a desvestir, mientras que Anthony le sonríe.
—¿Cuáles dos chicas? ¿De qué carajo hablan? ¿Me perdí de algo? —cuestiona Owen, confundido.
—Sus dos chicas… su novia y su hermanita —responde Donovan.
—Ah… Okey. Pensé que se habían topado dos de las chicas del video y habría otra pelea —aclara Owen, causando que todos los jugadores se rían.
—¿Capi donde las viste? —inquiere Anthony.
—En la sala familiar, tu novia está pintándole la cara a Kenny con el número cuarenta y tres.
Anthony no puede evitar que una sonrisa enorme se le dibuje en el rostro, mientras que piensa.
«Dijo mi novia… ¡Por Dios! Eso se escucha tan bien… Ali es mi novia, mi hermosa y dulce novia.»
—Te cuento que en lo que tu hermanita me vio, me saludó entusiasmada, y cuando le respondí mencionando su nombre, gritó emocionada y corrió acercándose a mí —explica Donovan, riéndose.
—¡Ay por Dios! —exclama Anthony, entre risas.
—Le dije que si no se acordaba que me había invitado a su fiesta y de inmediato empezó a contarme que habría un mago con…
—Conejos blancos —interrumpen al unísono varios jugadores, para luego reírse.
—¿Ustedes cómo lo saben? —cuestiona Donovan, mientras que continúa cambiándose.
—Porque ya ella pasó por acá y enumeró todas las atracciones de la fiesta —explica Tucson, entre risas.
—Sí Capi, de nuevo se volvió loca en cuanto vio a Harri, y cuando él también la llamó por su nombre, gritó emocionada, le saltó encima para abrazarlo y le contó el listado de cosas que habrán en su fiesta, que seguro es lo mismo que te dijo a ti —comenta Anthony, causando que todos empiecen a reírse de nuevo.
—Sí Evans, yo le dije que iría y se puso muy contenta. Le presenté a mis hijas y cuando me vine, estaban las tres hablando.
—¡Oye Capi! ¿Y entre la lista de cosas no mencionó algo sobre una piscina? —indaga Ryan, provocando nuevamente un estallido de carcajadas en el vestidor por parte de todos los jugadores.
—Mi vida, ¿así están bien las estrellitas? —pregunta Alexa—. ¿O quieres que te pegue más?
—¡Me gusta! —exclama Kendall, emocionada—. ¡Ponme dos más en los ojos!
—Perfecto, es una excelente idea —afirma Alexa, colocándoselas—. Listo, ya terminamos. ¡Quedaste hermosísima! Ven para tomarte una foto, así tu mami ve como quedaste.
—¡Sí! —grita Kendall, posando mientras que Alexa le saca varias fotografías.
—¿Te gusta? —pregunta ella, mostrándole el teléfono.
—¡Sí Alex! ¡Me encanta!
—Se la voy a mandar a la familia para que vean lo linda que quedaste.
Alexa envía la foto al chat familiar, y en el momento que coloca su celular en el sofá, siente como alguien le agarra la pierna.
—Ahora vengo yo, pero… no un cuarenta y tres, porque mi papá es el número cinco —dice Mary, en tono serio mientras que Alexa prensa los labios, en un intento de aguantar la risa.
—¡Sí Mary! ¡Necesitas un cinco! —afirma Kendall—. Además, hay que ponerte estrellas en los ojos como las que tengo yo, para que así quedes más linda.
Alexa voltea tímidamente hacia el otro sofá, donde se encuentra sentada la esposa de Donovan viendo la televisión.
—Y luego que termines de pintarme, viene mi hermanita Hanna, igual con el número cinco de mi papá —agrega Mary.
—Oye Mary… primero tienes que pedirle permiso a tu mami, para ver si les deja pintarse la cara —comenta Alexa, en tono suave.
En ese momento, las tres niñas corren hacia la esposa de Donovan.
—¡Mami! ¡Mami! ¿Podemos pintarnos la cara así como Kenny? ¡Mira lo lindo que le quedó! —exclama Mary—. ¡Yo quiero que papá me vea así!
Claire, quien ya había escuchado la conversación de las niñas con Alexa, voltea para responderles con una sonrisa en el rostro.
—Sí, claro, pueden ir pintarse.
Las niñas felices, regresan corriendo nuevamente para pararse frente a Alexa.
—¡Mi mami dijo que sí podemos pintarnos! ¿Puedes hacerlo por favor? —insiste Mary.
—Okey, está bien.
Alexa comienza a pintarlas, primero con Mary mientras que las otras dos niñas siguen conversando, cuando llega el turno de Hanna y empieza a escribirle el número cinco en la mejilla, escucha como se abre la puerta y entran tres chicas a la habitación.
Ella suspira profundamente e intenta apurarse, pero al Hanna ser más pequeña, es inquieta y se mueve mucho por lo que se tarda más en pintarla.
La conversación que tenían las mujeres, se corta en el instante en que se dan cuenta de lo que ocurre en la sala, por lo que se quedan en completo silencio por unos segundos.
Alexa de inmediato se siente incómoda por la situación, tanto así que no logra terminar de delinear el número.
«¡Carajo! No quiero estar acá… ¡Esto es una mierda! Alexa apúrate y sal de este infierno.» Piensa ella, mientras que respira profundo y trata de calmarse, para no prestarle atención a los murmullos.
Por su parte, Kendall abre su mochila, saca una pistola de burbujas y comienza a jugar con Mary, lo que provoca que Hanna se emocione y se comience a mover más. Justo en ese momento, la puerta de la habitación se vuelve a abrir e ingresa otro lote de chicas, incluso algunas tienen bebés.
—Hanna… —murmura Alexa, con suavidad—. Cariño, trata de no moverte para que te quede lindo.
Alexa nota como se arman dos grupos, algunas mujeres se acercan a Claire, la esposa de Donovan, y el resto, se queda en otro sector del salón.
Ambos comienzan a murmurar, provocando que la frustración de ella por irse rápido aumente, pero no quiere dejar a la niña con la mitad del maquillaje en la mejilla.
Después de algunos minutos, finalmente termina de delinear el número, por lo que ahora solo le falta, rellenarlo y colocarle las estrellas.
—¿Por favor me puedes recargar la pistola? —pregunta Kendall, acercándose a ella—. Es que se terminó el jabón.
—Claro mi vida.
Alexa abre a mochila, saca el frasco con el agua jabonosa, le recarga la pistola y se la entrega de nuevo a Kendall, cuando toma el pincel para continuar, se da cuenta que sus manos quedaron un poco húmedas y se le resbala.
—Hanna… espérame un momento, voy a lavarme las manos al baño. Ya vengo, todavía falta un poquito para terminar.
—Okey —murmura la niña, con una sonrisa.
En el momento en el que Alexa se pone de pie y comienza a caminar, nota que todas las WAGS en la habitación, se le quedan viendo, en cuanto llega al fondo del salón, se dirige al baño de mujeres, pero antes de entrar, escucha voces que provienen del interior y se detiene.
—Por eso te digo, ¿quién se cree esta niñera de cuarta categoría como para venirse a meter en nuestra área de nuevo? ¡Ya esto es demasiado abuso!
—Sí, es tan patética que da lástima, siempre va con la misma ropa. La verdad, es que siento pena ajena por Tony, el pobre estará arrepentido de haberle regalado esa camiseta. Está tan obsesionada con él, que no se la quita.
—Es tan idiota… acaso no ve como es el hazme reír en las redes y sigue apareciéndose acá. ¡No tiene vergüenza!
—Bueno es mejor así chicas, porque mientras más subido tenga los humos, creyéndose que por ser la niñera de dos leyendas es intocable. Entonces será más fuerte el golpe, cuando vuelva a la realidad.
—¡Ya mi hermana viene en camino! ¡Así que se le acaba el cuarto de hora a la niñera! —exclama Harper, riéndose—. Apenas Tony la vea, se le caerá la mandíbula al suelo. Ella es un diez perfecto y esa niñera… con suerte, es un uno punto cinto.
Alexa puede escuchar como todas se ríen con malicia.
—Por eso tranquilas… que sí o sí, Tony cae esta noche. Mi hermana viene decidida a todo, está súper obsesionada con él y ella nunca acepta un no como respuesta —afirma Harper.
—Espero que así sea. ¡Evans tiene que ser de los nuestros!
Porque el arribismo de esta recién aparecida, cada vez es peor, además de su mal gusto.
Oigan… encima con ese horroroso golpe en la cara.
¿De qué sitio de mala muerte la sacaron?
Es una vergüenza que esté acá, es la persona con el estrato social más bajo que ha entrado a esta sala.
—Cierto… yo no le confiaría a un bebé a alguien con ese semblante. No es nada confiable, es que de seguro hasta maltrata a esos niños.
—Sí, definitivamente las esposas de Cooper y Evans, son las peores madres.
—Chicas me da pena ajena por Tony por tener a ese chicle al lado. Entiendo que se obsesione con él, pero ten un poco de clase y de dignidad Es tan de mal gusto que solo use la misma camiseta de Tony. ¡Y que ahora se pinte el pelo de azul! ¡Ella jura que es rubia y que se le ve divino como a Tony!
Todas comienzan a reírse al mismo tiempo, mientras que afuera, Alexa se mantiene junto a la puerta, cerrando los puños enfurecida.
«¡Malditas hijas de puta! ¡Las odio! Me importa una mierda lo que digan de mí, al final Oti es mío, y no de ninguna de ellas, pero… ¡No voy a permitir que se refieran a Carol y Vicky como malas madres! ¡Eso no es cierto!»
Alexa piensa enardecida, a la vez que coloca la mano sobre la manilla de la puerta del baño, dispuesta a enfrentarlas, hasta que la risa de Kendall en el fondo, la hace entrar en razón. Ella suspira, se da la vuelta y decide en cambio, ingresar al baño de caballeros.
Se lava las manos rápidamente y luego regresa al sofá para terminar de pintarle la cara a Hanna, después de unos diez minutos que se sintieron interminables, finalmente le coloca las estrellas.
—¡Ya estás lista! —indica Alexa, mientras que comienza a guardar las pinturas en la mochila.
Hanna sale corriendo con las otras dos niñas jugando por la habitación con la pistola de burbujas, luego de unos minutos, Kendall se acerca nuevamente al sofá.
—Alex… ¿nos puedes tomar una foto juntas por favor? Para mostrársela a mamá, ellas irán a mi fiesta.
—Claro mi vida —afirma Alexa, saca su teléfono, mientras que las tres niñas posan juntando las caras y mostrando sus números—. Listo, ya se la mando. Kenny… despídete que ya subiremos.