Cencella 5° (Saga Cencella 5) CAPITULO 18 #2
76%

CAPITULO 18 #2

—Claro que voy —responde Harrison.

Sorprendiendo a todos, Kendall se lanza de los brazos de su hermano directo hacia la camilla, Harrison se da cuenta, se sienta rápidamente para poder atraparla, y luego la abraza.

—Perdón Harri —murmura Anthony—. Hey Kenny… ¿por qué no dejamos que le sigan haciendo el masaje? Él tiene que jugar y necesita que terminen, ¿o no quieres que juegue hoy?

—¡Sí! ¡Sí quiero que juegue! —replica ella abrazándolo de nuevo, le da un beso en la mejilla y luego alza los brazos para que su hermano la cargue.

Anthony camina con Kendall en los brazos, hacia donde se encuentra Alexa de pie.

—Ali… gracias —murmura él, abrazándola para luego tomar el termo que ella le entrega.

—Tranquilo, ve. Kenny… vamos —comenta Alexa estirando los brazos—. Hay que dejar que los chicos terminen.

—Okey —replica ella, dejando que la cargue.

—Te adoro… —susurra Anthony, inclinándose hacia el oído de Alexa—. Amo que seas mía.

—Lo mismo digo… a la nuesima potencia —replica ella, causando que ambos se rían.

—¡Hola Sergei! —exclama Kendall, luego toca el hombro de Alexa y comienza a señalar con el dedo—. ¡Mira! ¡Ahí está Miller! ¡Taylor! ¡Tucson! ¡Ryan! ¡Orson y Anderson!

Todos los jugadores se ríen a medida que ella los va mencionando.

—Tony… ¿no vino Owen? —cuestiona Kendall—. ¿Y dónde está Donovan?

—Es que aún es temprano mi vida, faltan varios por llegar. Hey… pórtate bien allá afuera —dice Anthony, dándole un beso a ambas en la mejilla y luego se aleja hacia su locker.

Alexa sale de los vestidores por donde mismo entró, y al volver por el pasillo, se encuentra de frente con Larsoon.

—Hola Alexa. ¡Ay pobre! ¡Mírate ese morado!

—Hola Señor Larsoon, sí, ahora intentaré mantenerme alejada cuando regalen un palo al público —replica ella y ambos se ríen.

—¿Estás perdida? ¿Sabes hacia dónde ir?

—Bueno… si me costó conseguir los vestidores. Es que tuvimos que traerle algo a Anthony que olvidó en casa, pero ya se lo entregamos.

—¿Tú eres su hermana cierto? —cuestiona Larsoon.

—Sí, soy Kendall Evans, hermana de Tony. Mi papá es George Evans y mi tío es Cooper —responde orgullosa.

—Claro, yo conozco a tu papá y a tu tío —afirma Larsoon—. Bueno yo sigo, ¿ustedes a donde van ahora?

—Como aún es muy temprano, solo vamos a hacer tiempo mientras que le pinto la cara a Kendall —dice Alexa.

—Entonces vengan conmigo, acá estarán más tranquilas mientras lo haces —indica Larsoon, acercándose a una de las puertas—. Cuando sea más tarde, pues suben por este ascensor y van a sus asientos.

En cuanto entran a la habitación, Alexa reconoce el lugar, sabe que es la sala familiar de los jugadores.

—No sé si es buena idea estar acá… no conozco a las demás y no quiero incomodar.

—Tranquila no hay problema. Sí… ya sé que algunas no son fáciles de llevar, pero no les prestes atención —murmura Larsoon—. Además, no te preocupes que estarán solas un buen rato, es temprano y nadie vendrá aún —añade encendiendo uno de los televisores.

—Okey… gracias señor Larsoon —replica Alexa, acercándose a uno de los sofá.

—De nada. Chao Kendall Evans, hija de George Evans y sobrina de Cooper —se despide Larsoon, con una sonrisa mientras que sale de la habitación.

Alexa sienta a Kendall a su lado en el sofá, luego saca las pinturas de la mochila y comienza pintándole el número cuarenta y tres en la mejilla, primero lo escribe con pintura azul y para luego rellenarlo con el color rojo.

—Alex… también quiero que me pegues estrellitas alrededor.

—Sí, esa es buena idea, quedará lindo —afirma Alexa, mientras que la pinta.

—Pero yo solo quiero estrellitas de color azul...

Kendall es interrumpida por el sonido de la puerta abriéndose, ella y Alexa voltean para ver como entran dos niñas, acompañadas de una señora y uno de los jugadores.

—¡Es Donovan! —grita Kendall—. ¡Hola Donovan! —añade saludándolo con la mano.

—¡Hola Kenny! —replica él, sonriéndole.

Kendall se baja emocionada del sofá y sale corriendo para acercarse a él.

—¡¿Sabes mi nombre?!

—Claro, eres la hermana de Tony —responde Donovan—. ¿Es que no te acuerdas que me invitaste a tu fiesta?

—¡Sí! ¡Tienes que ir! ¡Habrá un mago con conejos blancos, inflables, máquinas de chocolates, burbujas, una piscina de pelotas, ponys de chocolate!

¡Mi pastel es de tres pisos! ¡Papá y mi tío Cooper harán una barbacoa!

¡Ya Harrison me dijo que sí va a ir! ¡Yo hice una tarjeta para ti también! ¿Si la tienes?

Alexa se ríe en silencio desde el sillón, al ver como Kendall habla sin tomar una respiración.

—Sí, por supuesto que la tengo, gracias. Esa fiesta se oye fantástica, claro que iré —afirma Donovan, sonriéndole de nuevo—. Mira Kenny, ellas son mis hijas, Tony también las invitó. ¿A ti te parece bien que vayan conmigo a tu fiesta?

—¡Sí! ¡Claro!

—Ella es Hanna, tiene tres años —indica él, señalándola—. Y ella es Mary, tiene seis.

—Yo también me llamo Mary, soy Kendall Mary Evans, tengo cuatro, pronto cumpliré cinco —aclara emocionada.

—Perfecto, pueden ser amigas.

Las niñas comienzan a hablar, mientras que Donovan se acerca a su esposa y le da un beso, luego se voltea, mira a Alexa, la saluda con la mano, ella le asiente con una sonrisa, mientras que lo ve saliendo de la habitación.

—Kenny, mi vida… ven. Déjame terminar —comenta Alexa, aun sentada en el sofá.

Las tres niñas corren hacia donde está ella, a la vez que continúan hablando entre sí, mientras que termina de pintarle la cara aKendall.