Cencella 5° (Saga Cencella 5) CAPITULO 18
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CAPITULO 18

A medida que avanza el día, Anthony junto con George, Cooper y Mika asisten a la firma del contrato en la sede de Apop, mientras que Alexa se queda en la casa procesando salvia y trabajando en algunas fórmulas.

Al llegar la tarde, Anthony regresa del entrenamiento, y como ya es costumbre antes de cada partido de local, Alexa le tiñe el cabello, en cuanto él termina de arreglarse, baja las escaleras y se acerca al sofá del living, donde se encuentra su hermana.

—Hey… ¿cómo me veo?

—¡Oti! ¡Me encanta tu cabello azul! —exclama Kendall, emocionada.

—Te ves hermoso a la enésima potencia —añade Alexa, volteando a verlo.

—Gracias —dice él, guiñándole un ojo.

—¿Qué es nuesima potencia? —pregunta Kendall, causando que ambos se rían

—Es una expresión matemática, cuando estés en la secundaria te la enseñarán —responde Alexa, mientras que continúa peinándola.

—Ya me voy, Kenny… dame un abrazo —informa Anthony, abriendo los brazos para despedirse de su hermana.

—Oti… ¿tomaste los sprays?

—Sí, ya los tengo en los termos.

Kendall termina de abrazar a su hermano y se sienta nuevamente en el sofá para seguir viendo la televisión, mientras que Alexa se levanta, y se acerca a Anthony.

—Te adoro —susurra él, abrazándola—. No te preocupes por mí, todo estará bien. Te lo prometo.

—Cuídate, por favor —dice ella, apretando el agarre.

—Lo hare amor. Hey, te ves tan hermosa. Amo tus mechas azules. Dame un beso.

Alexa se pone de puntillas y rápidamente le da un beso en la comisura de los labios.

Anthony le sonríe mirándola directo a los ojos, le acaricia el golpe de la mejilla con la yema del dedo índice, luego lentamente lo baja, hasta que llega a sus labios, donde se los delinea, causando que ella cierre los ojos.

—Ábrelos, Ali… quiero que me mires —susurra él, sin dejar de acariciarla.

Alexa lo mira fijamente, mientras que entre abre un poco más su boca, provocando que Anthony sienta la humedad de su labio inferior, de inmediato se da cuenta como ella disfruta de sus caricias, respira profundo, traga grueso y sin pensarlo, se muerde el labio.

—Oti… —murmura ella, apoyándose sobre el pecho de él mientras que lo abraza—. No te puedes morder el labio así, eso es trampa.

—Entonces… ¿queda comprobada la teoría?

Alexa levanta la cabeza y asiente completamente sonrojada.

—Hey… lo sabía, y me encanta ver el p-l-a-c-e-r en tus o-j-o-s.

—Oti… —susurra ella con timidez, mientras que se vuelven a abrazar durante unos segundos.

Anthony la suelta, se aleja unos pasos caminando de espaldas mientras que la observa.

—Poka lyubov´ —dice ella, sonriéndole.

—Poka lyubov´ —replica él, guiñándole el ojo.

Alexa regresa al sofá del living con una enorme sonrisa en el rostro para terminar de peinar a Kendall, mientras que no deja de pensar en todos los sentimientos que la embargan.

«Por Dios… me vuelve loca, lo amo, lo amo tanto. Cálmense chicas… harán que me desmaye de la emoción.» Piensa ella, colocando la mano sobre su estómago en un intento de calmar a sus mariposas.

Por su parte, Anthony va conduciendo con una felicidad inmensa, se siente tan enamorado y contento por el rumbo que está tomando su vida. Al llegar al arena, estaciona su camioneta, e ingresa directo a los vestidores, donde saluda a los seis compañeros que han llegado.

Él avanza hasta su locker, saca los termos de su mochila, los coloca dentro, y comienza a desvestirse, luego de unos minutos, toma el termo caliente, lo abre para sacar el spray, y se da cuenta que tiene el nombre DESPUÉS.

«¡No! ¡Soy un idiota! Metí el DESPUÉS en el caliente. Eso quiere decir, que el ANTES, lo coloqué en frio. Así no me va a servir.»

Piensa angustiado, a la vez que se apresura en abrir el otro termo, en cuanto saca el spray y lee la identificación, se da cuenta que también es para DESPUÉS.

«¡No! Me traje los dos iguales… ¡Qué carajos hice!»

Anthony se queda pensativo unos segundos, sentado en la banca mientras guarda los spray de nuevo en los termos, luego toma su teléfono y se dirige hacia el pasillo fuera de los vestidores, para hacer una llamada.

—¡Hola! ¡Llegaste rápido!

—Ali... necesito tu ayuda, me equivoqué No sé cómo, pero no me di cuenta y tome dos sprays de DESPUÉS. No tengo el del ANTES.

—Okey… entiendo. ¿Entonces qué hago?

—No puedo devolverme —comenta él, angustiado—. ¿Papá ya llegó a la casa?

—No Oti, estoy sola con Kenny. ¿Será que tomo un taxi y te lo llevo?

—¿Harías eso, amor?

—Sí claro, espera un segundo —dice Alexa, apartándose el teléfono de la oreja—.

Kenny mi vida, recoge las pinturas. Nos vamos al arena de una vez y te termino de pintar allá.

Listo Oti, apenas cuelgue, pido el taxi y salgo, pero avísale a tus papás que me llevo a Kenny, se van a preguntar por qué me fui antes. ¿Qué les voy a decir?

—Bueno si te preguntan… diles que se me olvidó la mochila y que tú me la traes. Yo les diré eso mismo.

—Perfecto, entonces tranquilo, te aviso en lo que esté en camino.

—Sí, yo tengo que avisar acá para que te dejen entrar a esta área.

—No, ya Cooper me registró el otro día con Larsoon —aclara Alexa—. Dijo que si me hacían problema, que les dijera que mi tío Cooper llamaría a Larsoon y haría que lo despidieran.

—Sin duda eso es algo que él diría —afirma Anthony y ambos se ríen—. Te espero amor, gracias.

Alexa finaliza la llamada con Anthony, sube a su habitación para buscar el spray, luego toma la mochila de Kendall, guarda las pinturas, un par de juguetes de ella y sale en el taxi hacia el arena.

En cuanto llegan, ingresan por la entrada de familiares, luego bajan en el ascensor, y caminan hasta que se acercan a una puerta de acceso restringido, la cual está custodiada por un guardia de seguridad.

—Hola buenas tardes —dice Alexa, acercándose con Kendall en brazos—. Nos dirigimos hacia los vestidores.

—Lo siento, pero no pueden pasar a esta área —responde el guardia de seguridad.

—Sí… Oti dijo que sí podíamos —interviene Kendall.

—Puedes por favor, revisar mí nombre en la lista de acceso —dice Alexa.

El chico se queda en silencio, solamente viéndola con cara de incredulidad.

—Lo siento pero… estoy apurada. La verdad es que no tengo tiempo para que me dejes esperando. Revisa la lista o el sistema —insiste Alexa, en tono serio—. El mismo Larsoon fue quien me registró.

La cara del guardia de seguridad cambia por completo, en el instante en el que escucha el nombre de Larsoon.

—Disculpe… ¿cuál es su nombre?

—Alexa Elkins.

—Sí claro, puedes pasar. Es que no te conocía en persona, no hay ningún problema —afirma el guardia, abriéndole la puerta.

—Yo soy Kendall Evans, mi papá es George Evans y mi tío es Cooper, mi hermano Tony me está esperando —comenta Kendall, mientras que Alexa no puede evitar reírse.

—Kenny… no tengo ni idea por donde ir —murmura Alexa, a medida que avanzan por el pasillo—. Esto es como un laberinto... solo seguiré hasta que vea algo conocido.

Ella continúa caminando más o menos como unos quince metros por el pasillo, se consiguen muchas puertas hacia los lados, se asoman en varias, pero al no ver nada que le resulte familiar, sigue avanzando hasta que finalmente se ubica cuando consigue un ascensor.

—Kenny… creo que lo conseguimos, por aquí están los vestidores.

Sigue avanzando mientras que acomoda a Kendall en sus brazos, al final del pasillo observa la puerta donde se quedó esperando con Logan la vez anterior, al empujarla, entran en la parte del almacén de los equipos.

Las chicas continúan un par de metros y se encuentran con un trabajador tomando un carrito de toallas, este las mira pero se mantiene con lo suyo.

Alexa camina lentamente, y se asoma con timidez en el área de fisiatría, en donde ve a David dándole un masaje a Harrison en las piernas.

—Buenas tardes…. Permiso —dice Alexa, entrando en el área—. Hola David.

—¡Qué tal Cooper! ¡Ay por Dios! —exclama sorprendido—. ¡Mírate ese morado!

En ese momento, Kendall suelta un grito súper agudo, tan fuerte que de seguro el equipo visitante lo ha de haber escuchado, Alexa se ríe completamente avergonzada a la vez que Harrison sonríe al darse cuenta de la situación.

Por su parte, los jugadores de los Rangers comienzan a asomarse en el área de las camillas en cuanto escucharon el sonido, mientras que Anthony se queda sentado frente a su locker, riéndose solo, al reconocer que el grito provino de su hermana.

—¡Es Harrison! ¡Es Harrison! ¡Mira! ¡Lo ves! —exclama Kendall emocionada—. ¡¿Te acuerdas que tú me cargaste?! ¡Tengo una foto contigo! ¡Bájame! ¡Bájame!

Todos los jugadores que se encuentran asomados, comienzan a reírse a carcajadas mientras que Alexa baja a Kendall de sus brazos, quien de inmediato sale corriendo hacia la camilla y se pone de puntillas para poder alcanzar hasta arriba.

—Harrison… ¿te acuerdas de mí? —inquiere ella, con una sonrisa enorme.

—Sí, claro. Eres Kenny —responde Harrison, manteniéndose acostado, a la vez que David continúa dándole el masaje y aguantando la risa.

—¡Sabes mi nombre! —grita Kendall nuevamente, dando pequeños saltitos de felicidad.

En ese momento, Anthony se acerca a Alexa guiñándole un ojo y luego camina hacia donde se encuentra su hermana para intentar controlarla.

—¡Kenny mi vida! —dice él levantándola, pero es ignorado por completo.

—Te hice una tarjeta para mi cumpleaños —comenta ella, con la vista aún fija en la camilla.

—Sí, Tony me la dio —responde Harrison, sonriéndole—. Gracias.

—¿Vas a ir a mi fiesta? Tienes que ir… va a ver un mago con conejos blancos, inflables gigantes, una máquina de chocolates, mi pastel tiene tres pisos —comenta Kendall, sin detenerse—.

Mi tío Cooper hará una barbacoa con mi papá, también habrán globos, máquinas de burbujas, ponys de chocolate, una piscina grande.

En el instante en el que los jugadores, escuchan la palabra piscina, comienza nuevamente una ronda de carcajadas mientras que Anthony solo sonríe, un poco avergonzado al saber la razón detrás de ella.

—¿Si vas a ir? —insiste Kendall—. ¡Tienes que ir!