CAPITULO 02
E n ese momento, Anthony nota como Alexa se sonroja por el comentario, y le sonríe tímidamente. Él ama verla así, es ese pequeño juego que él realmente disfruta hacer, apretando el agarre de su abrazo, acerca sus labios al oído de ella para susurrarle.
—No sé cómo harás amor… pero creo que no me podrás sacar de acá en vacaciones.
—No haré nada Oti… quiero que estés aquí conmigo.
—Qué bueno, porque no dejo de ver lugares para hacer cosas geniales —comenta él, a la vez que la toma del mentón y le acaricia los labios—. Será increíble cuando finalmente empecemos a practicar.
—Bueno Oti… pero sí hay algo que podemos practicar ya mismo —murmura ella, viéndolo con picardía—. Se llama natación, ¿la conoces?
—¡Ali qué mala! —replica él indignado, entre risas—. Me encantaría bañarme contigo, aunque no tengo traje de baño. A menos que me meta en bóxer —añade viendo hacia el mar—. Amor, no hay nadie en la playa… así que lo haré. ¡Vamos!
—Oti, no te meterás en bóxer. No quiero que te vean así, o que alguien te reconozca y te tome una foto. Yo te compré un traje de baño.
—¿En verdad amor? —inquiere sorprendido.
—Claro, yo sabía que no traerías. Vamos, tenemos que aprovechar el tiempo.
Ambos regresan al interior de la casa, mientras que Anthony se cambia, Alexa baja las escaleras y coloca un balde de agua junto a la puerta.
—Oti, te queda súper bien el rojo —comenta ella, cuando lo ve con el traje de baño puesto.
«¡Ay por Dios! ¡Es tan bello! No puedo creer que esté en mi casa y sin camisa. ¡Ya no tengo que imaginarlo!»
—Claro amor, combina perfecto con mi jeep —dice él y ambos se ríen—. Me gusta este short, gracias por comprármelo, de verdad pensaste en todo. Ali… ¿vas a subir a cambiarte o no?
«¡Por Dios! ¡No puedo creer que la veré en traje de baño! Esto es… tan genial.»
—No… yo no iba a perder tiempo —responde ella, a la vez que comienza a quitarse el vestido.
—¿Llevabas el traje de baño puesto todo este tiempo? —cuestiona él sonriendo.
—Por supuesto, es que yo no sabía en qué momento nos bañaríamos, por eso tenía que estar preparada. Pensé que si no podría raptarte, pues al menos nos bañaríamos cerca del hotel.
—¡Así me gusta! ¡Mi chica siempre está preparada! —declara él, entre risas—. Te sienta el azul amor, te ves hermosa.
—Perdona por no ser una chica de bikinis, en realidad me parecen incomodos —confiesa ella, nerviosa—. Yo necesito un traje de baño entero para nadar en el mar, ya sé que tú eres un chico bikini, pero… eso no es lo mío.
—Ali… estás hermosa. Te queda increíble.
Alexa se le queda viendo con incredulidad mientras que toma un par de toallas del baño.
—Y no seas boba, yo no soy un chico bikini —afirma él cuando ella regresa a su lado.
—Todos los chicos los aman, sé que no estas exento de eso —aclara ella, con una sonrisa sincera—. Solo soporta un poco más, no te aburras aun de mí y mi postura en contra de los bikinis.
—Claro, estoy haciendo un esfuerzo sobrehumano soportándote.
La verdad es que no sé cómo logras obligarme a hacer todas estas cosas tan aburridas —replica él, sarcásticamente, a la vez que se inclina y la abraza de nuevo—.
Ali… me encanta esto de ir a la playa, descalzos, sin mochilas, comida, ni nada.
Es como cruzar la calle y entrar al paraíso.
—Son los beneficios de vivir frente al mar Oti. Yo solo llevo esta cesta, para que las toallas no se llenan de arena, coloco el teléfono y las llaves dentro mientras que estoy en el agua.
Ambos salen de casa, tomados de la mano para caminar por la arena, mientras que Anthony va tonteando con ella.
Una vez que dejan sus cosas en la cesta, él la levanta sobre su hombro, y se mete al mar a la vez que ella solo se ríe.
Cuando el agua le llega por la cintura, él la deja caer y ella se sumerge de inmediato por completo, luego él la sigue.
Ambos comienzan a jugar en el agua, se empujan, salpican y se divierten por un rato.
—Estoy muy feliz en este momento Oti —comenta ella, parándose frente a él.
Alexa lo abraza por el cuello mientras que Anthony la toma por las piernas y la levanta para que estén a la misma altura, ella cruza los tobillos por detrás de la espalda de él, acercando sus rostros para poder hablarse suavemente.
—Esto es como un sueño para mí Oti, no sabes cuantas veces he estado en esta playa, en este mismo mar, y… esta es la primera vez que me siento completamente feliz. No necesito nada más.
—Yo no quiero irme de acá, es perfecto, amo esto... —añade él, sonriéndole—. Si pudiera detener el tiempo… lo haría en este mismo momento. Aún no han inventado un adjetivo, que defina para mí lo que significa estar contigo, maravilloso es poco.
Ambos se miran directamente a los ojos, sintiéndose conectados emocionalmente. En ese instante, Alexa se acerca unos centímetros y le besa el mentón mientras que él cierra los ojos. Ella sigue besándolo suavemente a través de la línea de la barbilla y lentamente baja hacia el cuello.
Por su parte, Anthony con sus manos, le acaricia y aprieta la cara externa de sus muslos, es la primera vez que él le toca las piernas de esa manera.
—¡Ay Dios! ¿Por qué tu auto no era el sedán plateado? Ali… Estoy sufriendo —murmura él, mordiéndose el labio mientras que la mira a los ojos.
—No se vale Oti… yo no he susurrado, pero tú si te muerdes el labio frente a mí... no me hagas eso —añade ella, sonrojándose.
—Amor, lo hago inconscientemente, pero en cambio… ¿por qué mejor no me lo muerdes tú? Así yo no tengo necesidad de hacerlo.
Alexa suspira y se deja caer hacia atrás en el agua, Anthony sonríe al verla tan intimidada.
—Malvado —murmura ella, acomodándose el cabello mientras que ambos se ríen.
Anthony observa como ella camina un poco hacia la orilla, y cuando llega a la parte llana, se acuesta con su cuerpo bajo el agua.
Él se le queda viendo fijamente durante unos segundos, luego nada durante un rato mientras que ella lo contempla desde la orilla. En ese momento, Alexa escucha sonar el teléfono de Anthony, después de unos minutos, él llega hasta ella.
—Oti, estaba sonando tu teléfono, revísalo, quizás sea alguien del equipo.
Anthony avanza hacia donde está la cesta, seca sus manos con una toalla, toma su teléfono y se sienta en la parte llana junto a Alexa.
—No amor, tranquila. No es del equipo, es papá. Déjame ver que necesita. —comenta él, marcando el número.
—Hola Pá, vi tu llamada perdida.
—¿Cómo estás cariño?
—Genial —responde, mientras que sonríe mirando a Alexa.
—Oye, ¿tú puedes recordar cuándo le cambiaron el aceite al auto de tu madre? Es que ella no consigue donde lo anotó, pero dice que tú la acompañaste.
—Sí, eso fue pocos días después de terminar la temporada pasada.
—Okey, eso me sirve hijo. ¿Estabas dormido cuando te llamé?
—No... Yo estaba... —se ríe—. Mejor dicho, estoy dentro del mar en este momento.
—¡Ay que envidia!
—¿Estás en la casa? —inquiere Anthony.
—Sí.
—Okey, entonces cuelgo para mejor mostrarte el paisaje por video llamada.
Anthony finaliza la llamada, y unos segundos después vuelve a marcarle, enfocando el mar y el horizonte.
—¿Lo ves papá?
—Sí hijo, está hermoso, se ve soleado. Vicky ven… mira la playa.
—Hola mi vida... ¡Ay sí! —exclama Victoria, emocionada—. Se ve precioso el día.
—Sí Má, y lo mejor es que hay poca gente hoy, realmente no hay casi nadie por acá —comenta Anthony, enfocando la cámara hacia la arena—. Aunque hay una molesta desconocida que no me deja en paz, la playa es gigantesca y justo se sienta a mi lado. Es insoportable, la verdad es que me tiene cansado.
Alexa lo escucha y no puede evitar reírse bajito.
—Cariño, solo muévete de sitio o ignórala —replica George—. No te hagas mala sangre.
—¿Oíste? Mi papá dice que te ignore —declara Anthony, mientras que cambia a la cámara frontal, mostrándoles que está sentado junto a Alexa, con uno de sus brazos envolviendo los hombros de ella.
—¡Aléjate de mí! ¡Tú eres un desconocido! —agrega ella y ambos se ríen.
—¡Alex! —exclama Victoria emocionada, mientras que comparte una mirada cómplice con George, y ambos sonríen.
—¡Qué bueno! Oigan chicos… ¿dónde se encontraron?
—En el hotel Pá, fuimos a comer un helado y ahora estamos acá un rato, antes de regresar para la cena con el equipo.
—¿Alex iras al partido mañana?
—No lo sé Vicky.
—Hey… ¿cómo que no sabes? —murmura Anthony, frunciendo el ceño.
—Yo no tengo entradas, tú tampoco… ¿o sí?
—No, no tengo, pero le puedo pedir a alguien de club que me consiga una.
—Ah bueno...Vicky entonces sí voy —afirma Alexa, riéndose.
—Ay chicos… se ven lindos todos mojados, ya se merecían algo de sol.
—Gracias mamá. Oigan… ¿ven esa casa que está detrás de nosotros? La de color gris que es de dos pisos. ¿Si la ven?
—¿La del balcón?
—Sí papá, esa. ¿Adivinen de quién es?
—Ni idea cariño... ¿por qué? ¿Conociste al dueño? —inquiere George, extrañado.
—Lo conocí, pero no es dueño… si no dueña. Déjenme que se las presente —dice Anthony entre risas, mientras que enfoca la cámara hacia Alexa.
George y Victoria se miran confundidos durante unos segundos.
—Alex… ¿esa es tu casa?
—Sí, Vicky.
—Cariño, es hermosísima.
—Gracias, cuando quieran, pueden venir. Me encantaría que la conocieran.
—¡Santo cielo! ¡Alex! ¡Es una locura! —exclama George, sorprendido—. Tienes la playa en frente, eso es tan genial.
—¡Es una belleza Pá! ¡No te imaginas!
—Chicos, pásenme una foto. Quiero mostrársela a Carol, ella siempre ha querido una casa en la playa.
—Está bien Má. Los dejamos, así terminamos de disfrutar, que luego me regreso al hotel. Hablamos en la noche —dice Anthony, finalizando la llamada—. Ali… necesito un par de fotos de recuerdo, de nuestro primer día en la playa.
—Sí Oti —susurra ella, sonrojándose, mientras que él toma varias desde diferentes ángulos.