CAPITULO 01 #2
—Esta es la puerta que da al garaje —dice ella volteando para encender la luz y ambos ingresan—. Acá duerme el Jeep, tengo herramientas en ese estante de allá.
—Es un buen garaje amor, me gusta, es espacioso, pero… ¿por qué tienes una aspiradora tan grande? —cuestiona él, señalando el equipo.
—Tuve que comprarla Oti, esa tiene más fuerza que las pequeñas, la uso para poder limpiar bien la arena del interior del jeep.
—Gracias por cuidármelo —bromea él.
—Claro… lo que sea para hacerte feliz —añade ella, sonriéndole—. Y la última puerta en esta planta, es la que se encuentra debajo de las escaleras. Es un baño y también hay un armario. Ahora, subamos.
—Estoy emocionado —comenta él, tomándola por los hombros mientras va detrás de ella.
—Oficialmente…. estás en mi casa, Oti —murmura ella.
—Sí mi amor —afirma él, abrazándola.
—Aquí es un solo ambiente grande, el living, el comedor y allí la cocina. Acá esta un sofá grande en forma de L y un televisor de 75 pulgadas.
—¡Me encanta Ali!
—Ya sé que pensaste Oti... que es ideal para ver los partidos en pantalla grande.
—Sí —replica él riéndose—. ¿Ya me viste ahí?
—Claro, en tres partidos —responde ella sonrojándose.
—Eso me gusta —añade él, depositándole un beso en la mejilla mientras que continúa abrazándola.
—El comedor es pequeño, solo de cuatro puestos, pero ese no lo compré yo, ya venía con la casa.
Realmente lo único que compré grande, fue el sofá, el televisor y mi cama, aun no tengo presupuesto para amoblar la casa —aclara ella—.
Bueno, allá esta mi escritorio con la computadora, esta es la cocina, se encuentra bastante equipada, tiene un buen horno, el refrigerador, hace poco adquirí esta cafetera, una licuadora para los batidos y también una tostadora.
—Qué bueno amor, por lo menos tienes más comida que en Manhattan —bromea Anthony, abriendo el refrigerador para tomar una botella de agua.
—Claro Oti, eso es porque antes de ir por ti, pasé primero por aquí, para encender todo y además compré algo de comida —explica ella, sonriéndole—. En las alacenas están los platos y todos los utensilios, en esas despensas de acá va la comida, casi no hay nada porque no estoy acá.
—Es súper linda amor, me gusta, hasta ahora es más que fantástica.
—Gracias Oti —susurra ella, sonrojándose de nuevo—. Ese de allí, es otro baño, este es más grande que el de abajo, y aquí al lado, es el área de lavado —dice abriendo la puerta, para mostrarle.
—Ah… perfecto. Justo estaba pensando en eso amor, no sabía si tenías lavadora y secadora.
—Claro, es muy necesario, sobre todo por la ropa y las toallas mojadas con agua de mar. Hacia el final del pasillo, están dos habitaciones —comenta ella, mientras caminan en esa dirección—. Esta de aquí, es la de huéspedes.
—Ali… ¿por qué tienes dos camas matrimoniales? ¿Es que acaso recibes muchos invitados? —cuestiona él, viendo el interior.
—No Oti —responde ella, riéndose—. Solo han venido papá, Mimi y ahora tú. Aquí solo estaba esa cama de allá, y la otra se encontraba en mi cuarto, pero la pasé para acá, cuando me compré una nueva.
—Entiendo… me gusta, es grande. Es bueno que tiene su televisor y este pequeño sofá. ¿Puedo abrir los armarios?
—Puedes hacer lo que quieras Oti, no me pidas permiso.
—Son grandes amor —comenta él, detallándolos—. Están geniales, pero no tienes casi nada en ellos.
—No, solo hay algunas toallas y juegos de sabanas para las camas, el resto está disponible para las visitas que no recibo —dice ella, entre risas.
—Está perfecto amor, es un buen cuarto de visitas. Hey… me gusta mucho tu casa, estoy muy sorprendido. Es mucho más de lo que imaginaba, es asombrosa.
—¿Quieres ver mi habitación? —inquiere ella, con timidez.
—Por supuesto… tengo especial interés en la habitación de mi chica —responde él, acariciándole la mejilla.
—Hay algo que creo que te encantará, ven
Alexa lo toma de la mano, abre la puerta y entran.
—Me fascina la cama, es súper grande —dice él, sonriendo, e inmediatamente nota la pared a un costado—. ¡Ali! ¡No! —exclama abrazándola emocionado, a la vez que no deja de mirar la pared—. ¡Es mi camiseta! ¡La que te firmé!
—Sí Oti, te dije que la enmarcaría y la pondría en mi casa.
—Amor… es espectacular. ¡Ay por Dios! Eso significa mucho para mi… es lo máximo, en serio. ¡Esto no me lo esperaba jamás!
—¿Ya viste la mesa de noche? —cuestiona ella, él voltea hacia allá y sonríe.
—Ali… —susurra, mientras que toma el portarretrato donde se encuentra la foto que se tomaron patinando juntos por primera vez—. Esta también la firmé ese día. “Por pasar contigo muchos más días en las nubes” —lee la inscripción escrita en voz alta—. Amor… esa fue una frase genial, estaba inspirado.
—Amé esa dedicatoria Oti —confiesa ella, sonriéndole—. Y me encanta esa foto de nosotros dos en la pista.
Alexa se separa de él, camina unos pasos y abre la puerta del baño.
—Oti, ven. En serio tienes que ver esto.
—¡Ah! Pensé que lo genial era mi camiseta en la pared —comenta él, riéndose antes de entrar al baño—. ¡Me fascina amor! ¡Es increíble!
—Te puedo jurar que es la mejor tina de hidromasajes, yo amo estar ahí, es muy relajante.
—Amor… puedes parar un poco —murmura él, agarrándose el cabello—. Me muestras demasiadas cosas geniales. ¿La usas mucho?
—Claro, mira eso de ahí.
Alexa señala hacia la pared enfrente de la tina, y Anthony voltea la mirada hacia allá.
—¡Estás loca! ¡Es genial! —exclama emocionado—. Es tremenda idea colocar un televisor ahí.
—Sí… papá también me dijo que estaba loca, pero no me importó —añade ella, encogiéndose de hombros—. Felicidad es meterse ahí, a recibir masajes mientras disfrutas de una película.
—Yo estaría más que dichoso mirando un partido o el resumen de jugadas mientras recibo un hidromasaje.
—Entonces… ese es todo el tour de la casa. Ahora sí Oti, tienes que decirme… ¿Qué opinas?
—Que cometiste un error —murmura él, abrazándola por la cintura.
—¿Por qué?
—Porque ahora solo quiero estar acá contigo... y no habrá nada ni nadie que me saque esa idea de la cabeza —confiesa él, a la vez que comienza a besarle el cuello lentamente.
—Oti, espera... Me olvidé de mostrarte otro sitio de la casa, es mi favorito.
—No importa, este es mi favorito Ali —susurra él, de nuevo viéndola a los ojos—. Quedémonos acá, por favor… solo déjame besarte
—Lo haré, pero primero compláceme y déjame mostrarte.
—No se vale que me hagas ojitos… ¿Es que intentas manipularme? —brome él—. Dime… que me quieres mostrar.
—¡Vamos! ¡El balcón!
Alexa corre hacia el living, mueve las cortinas y abre la puerta de vidrio.
—¡Santo Dios! ¡Esto es una belleza! —exclama él, cuando sale al área—. Amor… es fantástico, me fascina —añade volviendo a abrazarla, mientras que ambos miran hacia la playa.
—Te dije que es mi lugar favorito. De noche, saco algunas colchas y me acuesto en el piso a mirar las estrellas, o a escuchar las olas y sentir la brisa marina.
—Se oye perfecto… quiero hacer eso contigo amor. ¿Cuándo será? —inquiere entusiasmado.
—En cuanto termines la temporada lo haremos.
La verdad es que…eso me hace mucha ilusión —confiesa ella, mientras que Anthony le sonríe a más no poder—.
Oti, estaba pensando en comprar un puf gigante o no sé…
quizás mandar a hacer una especie de cojín enorme, para estar acostados más cómodos. Yo podría dormir ahí sin problema.
—Amor… yo ahí podría dormir y también… practicar sin ningún problema —murmura él, besándole el cuello.