CAPITULO 15 #2
Anthony se queda confundido, observando cómo se aleja, luego voltea la cabeza para mirar a Leo, dándose cuenta que este tiene los ojos enrojecidos y aguados, por lo que frunce el ceño.
Necesita hablar con Max, pero no quiere perturbar a Alexa, quien se encuentra recostada sobre su regazo y no se ha dado cuenta de la extraña actitud de los demás.
Luego de quince interminables minutos, finalmente termina el capítulo de las caricaturas y todos se levantan, Alexa se dirige hacia el baño mientras que Anthony llama a Max y ambos salen al porche de la casa.
—¡Maxi! ¡¿Qué demonios pasa?! —exclama él, preocupado—. ¡Dime la verdad! ¿Es que ya todos se dieron cuenta? ¿Es por eso que estas triste?
—Sí… —susurra Max, con lágrimas corriendo por su rostro—. Lo siento tanto.
—¡Ay Dios! ¡Esto es una mierda! —replica Anthony, agarrándose la cabeza—. No quería que esto fuera así… ¡Alex enloquecerá! Me siento mal por ella.
—Yo también… por eso es que estoy tan triste.
—Pero… ¿por qué Leo tiene los ojos rojos?
—Tony… el pobre está desconsolado. Antes estaba privado en llanto —explica Max, limpiándose el rostro.
—¿Por qué? —cuestiona Anthony, desconcertado—. Maxi… ¿es que Leo está enamorado de ella?
—¡No Tony! Claro que no, pero sabes que él la ama. ¿Cómo quieres que lo tome?
—Maxi perdón, pero no es motivo como para que llore, a menos de que sienta algo por ella.
—¡Es que todos están devastados con la noticia! —afirma Max, llorando de nuevo.
—¡Qué! —exclama Anthony, sorprendido.
—¡Ah! ¡Están acá! —interrumpe Alexa, sentándose en las escaleras del porche.
Max al escucharla, se voltea rápidamente para evitar que ella lo vea llorando y entra a la casa, mientras que Anthony se queda de pie en completo shock, jamás se imaginó que su familia tomaría tan mal su relación con Alexa.
«¿Por qué sería tan mala noticia?» Piensa él, sintiéndose defraudado. «Es injusto que no se alegren por mí… No entiendo nada.»
Para no angustiarla a ella, se sienta a su lado en los escalones y le toma la mano mientras que ambos ven hacia el jardín.
—Amor… ¿me esperas un momento? —inquiere él, después de unos segundos—. Quiero buscar algo, pero no te muevas de acá.
—Okey Oti, yo te espero —dice ella, viéndolo con una pequeña sonrisa en el rostro.
Anthony se levanta, con los pensamientos a toda velocidad mientras que entra a la casa, bastante decepcionado.
«No puedo creer que me hagan esto… me están dando la espalda. Lo entendería si se tratase de una chica como Brittany, pero… estamos hablando de Alex. ¿Por qué no me apoyan? ¿Por qué no se alegran por mí?»
Él camina hacia las escaleras con una tristeza inmensa, para el momento que sube los primeros dos escalones, se detiene, voltea la mirada hacia la cocina, dándose cuenta que todos lo están viendo pasar, sintiéndose frustrado con toda la situación, decide regresarse y acercarse a ellos.
—¿Por qué demonios me hacen esto? ¡Ya paren!
¡Es horrible! ¿No se dan cuanta que es Alex la que está ahí afuera?
—reclama en voz baja, señalando hacia el porche—.
¡No es justo! ¡Es una mierda! Entiendan algo, no dejaré que esto la afecte.
Yo la voy a proteger, así que me avisan que mierda harán, o si nos tenemos que ir para que ella no este incomoda.
—¡No hijo! ¡No se vayan! —dice Victoria, rápidamente.
—Mamá… pero ¿cómo quieres que me sienta? Ustedes no han hecho más que mirarme con lastima, me siento tan señalado —confiesa Anthony con voz entrecortada—. ¡Es una mierda! ¡Nada de esto es justo!
Sin esperar alguna respuesta, se voltea enojado, sube rápidamente las escaleras, entra a su cuarto, toma las llaves de su camioneta y se regresa, al pasar por la cocina, no voltea a ver a ninguno, se siente completamente decepcionado, al no entender la actitud de todos.
—¡Tony! ¡Tony! —exclama George, acercándose a él antes de que salga de la casa.
—¿Qué papá? —dice Anthony, enojado.
—Tienes razón cariño, pero entiende, es que nos encontramos en shock —explica George.
—La verdad es que solo esperaba apoyo papá, no esto —añade él, pasándose la mano por el cabello.
En ese momento, Leo comienza a llorar de nuevo, Anthony voltea y al verlo tan afectado se enoja más, no entiende porque su hermano actúa como si tuviera sentimientos por Alexa.
—Perdón Leo, pero… ya basta. No es justo que te pongas así.
—Tony... lo siento… pero me duele —replica Leo entre sollozos.
—No sé qué se supone que deba decirte —comenta Anthony, con un suspiro, intentando contener el torbellino de emociones que lo embargan—. La verdad es que en este momento, solo me preocupa Alex. No puedo lidiar con tanto caos a la vez.
—Tony… tranquilo —interviene Max, acercándose a donde está Leo para reconfortarlo.
Anthony evidentemente frustrado y dolido, se da la vuelta, avanza dos pasos, para luego devolverse.
—Oigan… solo necesito saber, ¿cómo lo supieron?
Todos se quedan en completo silencio, solo mirándose entre ellos mientras que Anthony los observa desde la entrada de la cocina.
—¿Maxi? Dime.
—Solo fue por casualidad, no te enojes.
—No me enojaré pero a esta altura, necesito saber.
—Tony, es que... —murmura Leo, compartiendo una mirada con Max—. Yo se los dije.
—¿Tú? —cuestiona Anthony, sorprendido—. Pero… ¿cómo lo supiste?
—Por casualidad, te juro que no lo hice con mala intención.
—¿Cómo? —insiste Anthony, en tono serio.
—Es que… yo los escuché hablando en su habitación —confiesa Leo.
—¡Dios! —murmura Anthony indignado, llevándose la mano a la frente—.
Dejando de lado que no respetaste nuestra privacidad.
.. ¿no se te pasó por la mente que no era tu responsabilidad contárselos a todos?
Leo entiende, yo solo la intento proteger, hago lo que sea para cuidarla.
Yo la respeto, no era mi decisión hacerlo público, y mucho menos la tuya.
Ella no quería decirlo… al menos no aun.
—¿De qué hablan? —inquiere Alexa extrañada, al entrar y detenerse frente a las escaleras.
Anthony la escucha, aprieta los labios frustrado y se gira hacia ella.
—De nada Alex. Olvídalo —responde acercándose a ella—. ¿Me acompañas?
—Anthony... ¿hablaban de mí?
—No tranquila, vamos —insiste él, tomándola del brazo pero ella no se mueve.
—Anthony... escuché: “Ella no quería decirlo, al menos no aun.” ¿De quién hablabas? —cuestiona Alexa, viéndolo a los ojos.
—Ali... por favor... vamos —susurra él, suplicándole—. Por favor.
Alexa se siente confundida por la situación, voltea la vista hacia la cocina, y se da cuenta que todos la están observando con caras largas, luego escucha un sollozo y nota que proviene de Leo.
—¿Por qué lloras así? —pregunta ella, soltándose de Anthony para comenzar a caminar hacia Leo.
«Lo único que me falta, es que ahora Leo se le declare frente a todos.» Piensa Anthony, mientras que se le retuerce el estómago de los celos al ver la escena.
—Lo siento Alex… —dice Leo, abrazándola fuertemente mientras que llora en su hombro—. Lo siento tanto.
Alexa se siente confundida, voltea a ver a los demás, notando que tienen los ojos aguados o enrojecidos.
—Lo siento… no sé qué más decir —añade Leo, entre sollozos—. Es que no soy tan bueno como mi hermano.
Por su parte, Anthony se sienta en las escaleras, siente que se está muriendo por dentro, sobrepasado con toda la situación. Alexa voltea a verlo, para ver si consigue alguna respuesta en su mirada sobre a lo que se refiere Leo.
—No entiendo nada... Estoy confundida —comenta ella, viéndolos a todos.
—Alex... Mi vida, perdónanos. Es que… ya sabemos lo de tu mamá —responde Carol.
—Sí cariño —añade Victoria, con lágrimas corriéndole por el rostro.
En el momento en el que Anthony escucha eso, se levanta quedándose sorprendido.
«¿Lo de su mamá? ¿Su mamá? Entonces… ¿no se referían a lo nuestro? ¡Qué carajos!»
Alexa de inmediato se suelta de los brazos de Leo y comienza a caminar hacia atrás, hasta que llega a las escaleras.
—Anthony… ¿se los contaste? —pregunta ella, con los ojos llenos de lágrimas.
—Ali no —susurra él, tomándola de la mano—. ¡Claro que no! ¡Sabes que jamás haría algo que te afectara!
—¿Entonces? —cuestiona ella, con la voz quebrada.
—Tranquila… yo también me acabo de enterar que ellos lo saben —aclara él, abrazándola—. Amor… yo solo quería protegerte, por eso iba a sacarte de esta situación. Ven, vamos afuera.
Ambos salen de la casa abrazados y se dirigen hacia donde se encuentra la fogata, se sientan en el banco, él la mantiene entre sus brazos, mientras que Alexa continúa llorando.
—Ay Dios… esto es una pesadilla —dice George, viéndolos por la ventana de la cocina.
—Carol… ¿que se supone que hagamos? —pregunta Victoria, preocupada.
—Tranquila, solo deja que Tony la calme por ahora, luego voy a ver si quieren hablar conmigo.
—Oti… ¿cómo lo supieron?
—No lo sé bien amor, pero por lo poco que entendí, es que Leo nos escuchó hablando en tu habitación —explica Anthony, acariciándole la espalda—.
Apenas dijo eso, me molesté y justo lo estaba reprendiendo cuanto entraste.
Lo lamento Ali… sé que no quieres compartir eso y estás en todo tu derecho. De verdad que lo siento mucho.
—Está bien —susurra ella, separándose un poco de él para limpiarse el rostro.
—Hey… ¿quieres que salgamos de aquí? Dime y haré lo que tú quieras.
—No Oti, no me gusta salir hoy. Siempre me encierro… es más fácil de llevar así.
—Lo entiendo amor, pero de ahora en más, no lo harás sola, porque yo siempre estaré contigo, así solo quieras estar encerrada —afirma él, agarrándole la mano y depositando un beso sobre ella—.
¿Me regalas una sonrisa? Es que me encanta verte reír.
Sé que es un día difícil para ti, pero… también sé que Alice estaría feliz viéndote sonreír el día de su cumpleaños.
No llores más —añade pasándole el dedo por la mejilla—.
Ya fue mucho por hoy, tienes que estar alegre, regálale eso, ¿sí?
—Okey —susurra ella con una pequeña sonrisa, a la vez que Anthony le acaricia la mano.