Cencella 5° (Saga Cencella 5) CAPITULO 15
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CAPITULO 15

T odos en el comedor se quedan en estado de shock y con una sensación de desasosiego, mientras que el ambiente se torna devastador.

Max se sienta en el piso, agarrándose el pecho, llorando sin cesar, a la vez que Victoria se toma la cabeza entre las manos, sus ojos se llenan de lágrimas, George abatido la abraza con fuerza.

—Ay por Dios…. No puede ser… —murmura Cooper, con la voz quebrada.

—Mi vida —susurra Carol, apoyándose sobre el pecho de él, mientras que llora.

—Hijo… ¿ella te lo dijo? —indaga George.

—No Pá —responde Leo, limpiándose las lágrimas—. Yo la escuché llorando en su cuarto, cuando me acerqué a la puerta, oí que Tony estaba consolándola.

—¡No puede ser! Pobrecita —comenta Victoria.

—Es una desgracia, esto es horrible —añade Carol.

—Por eso es que ella no había bajado. Ay Dios… me siento tan mal, Alex ha estado sufriendo todo el día, mientras que nosotros estábamos aquí cocinando —agrega George, desolado.

—Ella no sabe que ya estamos al tanto, hay que esperar que baje Tony. Al menos no está sola, él la está reconfortando —dice Carol.

Max y Leo se abrazan mientras que continúan llorando sin parar, ambos se sienten desconsolados.

—Chicos… sé que la situación es horrible, pero traten de calmarse —murmura Carol—.

Si Alex baja y nos ve a todos así, le hará daño, solo intenten entender que ella no ha querido decir nada, tenemos que respetar eso.

Hasta ahora el único que lo sabe es Tony, mejor salgan, caminen un poco, agarren aire y traten de calmarse.

No le digan nada al respecto hasta que ella misma toque el tema, yo intentaré hablar con Tony, para ver si me lo dice por su cuenta.

Mientras tanto, Anthony se mantiene acostado al lado de Alexa, abrazándola y acariciando su espalda para consolarla.

—Ali… ¿sabías que Cooper ahora es maestro paellero?

—¿Cómo ese eso posible? —replica ella, con una pequeña sonrisa.

—Papá dice que hizo un curso intensivo… solo porque vio dos videos en internet —explica Anthony entre risas.

—Claro… ya es digno de una estrella Michelin —bromea ella, acomodándose más cerca del pecho de él.

—Ah… Ya hay noticias de Mika, nos dijo que Apop hizo dos propuestas.

—¿Oti en serio? —inquiere ella, sorprendida.

—Sí amor... eres la mejor —murmura él, dándole un beso en la frente.

—¡Eso es genial!

—¡Sí! Cuando el maestro paellero desocupe la mesa del comedor, revisaremos el correo para leer las propuestas.

—Okey Oti.

—Ali… ¿te quieres quedar aquí conmigo? ¿Así? ¿Juntitos? ¿Abrazados? —inquiere él, dándole un beso en las mejillas entre cada pregunta.

Alexa lo mira a los ojos y asiente sonrojándose.

—Perfecto, pero… déjame traer algo de comer, ¿sí?

—Está bien, pero no tardes. No quiero estar sola —confiesa ella, con tristeza.

—Iré rápido, te lo prometo.

Anthony le da un beso en la frente antes de salir de la habitación, en el momento en el que baja las escaleras se da cuenta que la familia se encuentra reunida en el comedor, mientras que el sigue caminando hacia el refrigerador.

—Chicos… ya me di cuenta que estaban hablando de mí —dice él, tomando el jugo—. Todos se quedaron callados cuando me vieron entrar, es que si pasa una mosca, se oye.

—No hijo, no estábamos hablando de ti —replica George, compartiendo miradas con los demás.

—Okey Pá, como digas —añade Anthony, mientras que agarra el paquete de pan de sándwich.

—Cariño… ¿te ayudo? —inquiere Victoria.

—No mamá, ustedes sigan con los mariscos.

El ambiente se siente muy cargado, nadie más habla, la verdad es que ninguno sabe cómo actuar, todos se quedan en el comedor viendo como él prepara la comida, que suponen es para Alexa.

Por su parte, Anthony mete los sándwiches en el horno para calentarlos, luego se sirve un vaso de jugo, totalmente ajeno a la situación, mientras que espera, bebe un poco.

En el momento en el que mira hacia el comedor, se da cuenta que todos lo están viendo mientras que ellos voltean hacia otro lado, en un intento de disimular.

Anthony se encoge de hombros, coloca la comida sobre un plato, sirve otro vaso de jugo y camina nuevamente hacia las escaleras, en el momento en el que sube los dos primeros escalones, se detiene.

—Saben… es horrible que me miren con lástima —comenta sin voltear, para luego seguir avanzando.

Todos se quedan en completo shock al escucharlo, mientras que se miran entre sí, nadie sabe qué hacer o pensar.

Alexa se ha mantenido en la misma posición, con los ojos cerrados mientras que las lágrimas corren por sus mejillas, hasta que escucha el sonido de la puerta de su habitación al abrirse, por lo que voltea la cabeza y ve a Anthony entrando.

—Hey amor, volví —murmura él, acercándose a la cama—. Traté de hacerlo rápido. Ven, siéntate y come un poco.

Alexa se acomoda contra el respaldar, sosteniendo el plato sobre sus piernas, mientras que él enciende el televisor, coloca el canal de deportes, para luego acostarse a su lado, haciéndole caricias mientras que ella va comiendo lentamente.

Abajo en el comedor la angustia los invade.

—No sé qué vamos a hacer. ¡Esto es una pesadilla!. —mumura Victoria secandose las lágrimas y viendo hacia el living, se cerciora de que Kendall sigan distraida viendo caricaturas con Logan.

—Es que no podemos decir nada aun, Vicky —dice Carol—.

Sé que es espantoso, y una zozobra no saber qué hacer o decir, pero hay que entender que Alex lo está pasando peor, en este momento Tony hace lo que puede.

No es lindo tener que ser fuerte para que otra persona no se sienta peor, sin duda él se está esforzando.

—Sí, yo escuché cuando le dijo que no la dejaría sola. Que la adoraba y que no quería verla sufrir —comenta Leo.

—¿Y ella le respondió algo? —indaga Carol.

—Solo lloraba y le preguntaba porque su mamá se había tenido que morir, mientras que Tony le repetía que lo sentía mucho —responde Leo, limpiándose el rostro—.

También dijo que haría lo que fuera por no verla mal y que ella era la última persona en el mundo que merecía pasar por eso.

.. La verdad es que, mi hermano sí se esfuerza para decirle cosas que la ayuden, yo no hubiese podido articular dos palabras. Todo esto me supera, es horrible.

—Yo no podría aguantar eso. Mamá… no te vayas a morir nunca —dice Max, llorando.

—Ya cariño, tranquilo —murmura Victoria, abrazándolo.

Anthony se mantiene acariciando el brazo de Alexa, con la vista en el televisor, mientras que ella continúa comiendo.

—Ali, cuando termines, quiero mostrarte algo.

—¿En dónde?

—Abajo.

—¿Es que ya está lista la paella? —inquiere ella, riéndose.

—¡No! ¡Ni te hagas ilusiones! Todos se ven perdidos, cuando bajé, nadie hacia nada. La verdad, es que no creo que sepan ni limpiar los mariscos —bromea él.

—Oti voy al baño y vamos —dice ella, levantándose de la cama y saliendo de su habitación.

Mientras tanto en la cocina de los Evans, George, Cooper y las chicas se encuentran alrededor de la isla cocinando, Max y Leo están sentados en el comedor conversando, en el instante en el que Anthony y Alexa bajan las escaleras, todos voltean a verlos.

—Olvidé mi teléfono —murmura Alexa, devolviéndose.

Anthony se da cuenta que toda la familia tiene los ojos puestos en ellos, por lo que agacha la vista mientras que camina hacia la cocina, se acerca al fregadero para dejar el plato y el vaso, a la vez que piensa como debe actuar.

«¡Ay por Dios! Maxi tenía razón… Es muy evidente que estoy enamorado, todos se nos quedan viendo.»

—Tony… ¿estás bien? —pregunta George.

Anthony levanta la cara y asiente, justo en ese momento, Alexa baja de nuevo las escaleras con la atención puesta en su teléfono, por lo que no se da cuenta que todos voltearon a verla.

«Esto no puede estar pasando…» Piensa Anthony angustiado al observar a su familia. «Alex se volverá loca si ve que todos ya notan algo entre nosotros.»

—¡Amo los mariscos! —comenta Alexa sonriendo, al entrar a la cocina y observar todos los ingredientes sobre la mesa.

Anthony nuevamente percibe como el ambiente se torna extraño, todos los demás se quedan en silencio, viéndose entre ellos y muy atentos a Alexa, de inmediato, él se preocupa porque ella lo note.

—¡Kenny! ¡Ven mi vida! —grita él, acercándose a las escaleras—. ¡Vamos a mirar caricaturas con Alex!

Kendall lo escucha desde la planta superior, y baja corriendo directo a los brazos de Anthony, donde él la alza.

—¡Oti! ¿Qué vamos a mirar?

—La que tú quieras. ¿Cuál te gustaría? —cuestiona él, caminando con ella en brazos hacia el living.

—¡La de los superhéroes!

—Bien mi vida, entonces vamos a ver otro capítulo de los superhéroes —dice Anthony, colocando la caricatura en el televisor.

Por su parte, Kendall se acuesta en el piso sobre algunos almohadones, mientras que Alexa se recuesta en el sofá con Anthony sentado a su lado, luego de unos minutos, ella se reacomoda y coloca una almohada sobre el regazo de él para apoyar su cabeza.

«No… si nos ven solos en el sofá con ella acostada sobre mí, sospecharán más, van a terminar por darse cuenta.» Piensa Anthony, a la vez que voltea hacia la cocina, dándose cuenta que las miradas están puestas sobre ellos.

—¡Maxi ¡Ven! —exclama él—. ¿Leo no la vas a mirar?

—Sí chicos, vayan. Nosotros seguimos cocinando —añade George.

Max y Leo se acercan al sofá, manteniendo la vista entre Alexa y el televisor, mientras que los demás en la cocina, tratan de concentrarse, pero no logran avanzar mucho debido a lo desconcertados que aún se sienten con la noticia.

Con el paso de los minutos, Anthony se da cuenta de las miradas constantes de sus hermanos, se siente confundido ya que Max sabe la verdad, por lo que de manera disimulada, lo toma del brazo para llamar su atención, pero en el momento que este siente el agarre, baja la mirada intentando contener las lágrimas.

—Ya vengo —susurra Max, levantándose a toda prisa hacia el baño.