Cencella 5° (Saga Cencella 5) CAPITULO 14
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CAPITULO 14

A manece en casa de los Evans, Max se despierta con sed, y en el momento que abre la puerta de su habitación para dirigirse a la cocina, ve a Anthony saliendo del cuarto de Alexa. Este le sonríe, mientras que él le hace señas para que lo siga.

—Hola Maxi… dime.

—Cierra la puerta, ven, siéntate —comenta Max, desde el borde de su cama.

—¿Qué pasa?

—Ayer no pude decirte, pero… yo fui a tu habitación para mostrarte los videos y no te encontré, estabas con papá en la cocina, por eso fue que los mostré ahí.

Como yo no iba a llegar sino hasta el final de la tarde, con seguridad papá ya los iba a ver por otro lado, así que preferí que los viéramos con él, para disimular un poco el contexto.

Además, así no te arriesgabas de que él solo viera el video romántico, porque si no, te iban a descubrir.

—Tranquilo Maxi, ya sé que me estabas ayudando. Sí me di cuenta, no soy tan bobo —aclara Anthony—. Gracias por hacerlo.

—Bien... Ahora tengo una pregunta, ya que no eres tan bobo.

—¿Qué será? —replica él, riéndose.

—Si se supone que no te gustó que los grabaran así… ¿por qué carajo ya hay otro video viral donde repites lo mismo y le sacas la chupeta de la boca en el aeropuerto?

—Sí, eso fue totalmente mi culpa. La verdad es que fui un bobo, tuve un lapsus mental y me olvidé que estábamos expuestos —confiesa Anthony, encogiéndose de hombros—. Es que la extrañaba mucho y me encanta jugar así con ella.

—Bueno pero entonces hazlo público y ya, los demás no son tan tontos, se van a dar cuenta con esos videos.

—Maxi, es que… ella aun no quiere. Se cohíbe solo de pensar que alguien sepa.

—¿Es que pretenden estar así para siempre? ¿O cuál es el plan?

—No tenemos ninguno todavía, la realidad es que solo vivimos el momento —dice Anthony, con una enorme sonrisa.

—Tony, te voy a hacer muy honesto. No creo que puedan seguir escondiéndolo mucho tiempo más.

—¿Por qué lo dices? —cuestiona él, preocupado—. Yo no la toco, ni hago nada delante de la familia, y Alex sin duda tampoco, ella se limita a hacerlo cuando estamos solos.

—Hermano…. porque aunque no la toques, te ves muy enamorado, eso no lo puedes ocultar.

—¿Me estás jodiendo?

—No, te hablo muy seriamente. Inclusive te brillan los ojos cada vez que Alex está cerca de ti, cuando te llama o hacen cualquier cosa. Además de que siempre estás muy pendiente de todo lo que hace, en realidad… habría que ser muy ciego para no verlo.

—¡No me digas eso! —exclama Anthony, pasándose la mano por el cabello angustiado.

—Más nosotros que te conocemos de siempre y nunca te hemos visto actuando así con nadie.

Es decir, si eso lo hiciera Leo, pues nadie sospecharía nada, porque él es muy amoroso y de mostrar mucho interés en sus “amigas” —explica Max, haciendo comillas con las manos—, pero tú…

eres lo opuesto. Y ahora eres la sombra de Alex, que ojo, no está mal y no te lo estoy criticando.

Solo digo que el cambio es muy evidente.

—¿Qué se supone que haga entonces Maxi?

—Di la verdad, no tiene nada de malo. Y así ya dejas de pasar a escondidas a su cuarto —añade Max, entre risas.

—Pero… Alex no quiere. Yo no haré nada que vaya en contra de eso.

—Entonces, no sé qué decirte, pero… si no quieres que te descubran, tienes que ser menos obvio.

—¿Tú crees que alguien sospeche?

—No lo sé, Tony.

—¿Has escuchado algo al respecto? ¿Algún comentario?

—No, yo no he escuchado nada, si lo hubiese hecho, te lo digo.

—En serio quiero decírselos, soy tan jodidamente feliz y solo tú sabes el motivo —declara Anthony, acostándose en la cama.

—Entonces… ¿aun sigues enamorado como al principio? —inquiere Max, riéndose—. Pensé que se pasaba con el transcurso de los días.

—No Maxi, no se pasa, creo que solo aumenta —afirma él, soltando un suspiro largo—. Llegué a un punto que simplemente no puedo estar sin ella, ya es parte de mi cuerpo, es una locura.

—Se oye que te fue bien en la casa de la playa —comenta Max, golpeando el brazo y ambos se ríen.

—Sí, me fue bien, pero no de esa manera —replica Anthony, devolviéndole el golpe con la almohada.

—¿Entonces cómo?

—Para mí fue fantástico poder estar solos.

Espero que se termine la temporada para estar con ella allá, tú no me entiendes pero…

es que nosotros estamos rodeados de la familia todo el tiempo.

Básicamente no podemos hacer mucho sin compañía, así que, por eso fue tan especial para mí pasar aunque sea media tarde solamente con ella.

—Eso quiere decir que… ¿por fin tuviste oportunidad de besarla?

—Si claro, pero no en los labios.

—¡Tony! ¡Qué carajos dices! ¿Aún no la has besado? —cuestiona Max sorprendido.

—No, ya te dije que esperaré a que ella lo haga —aclara Anthony—. ¡Maldición! ¡Ahora tendré que esperar más tiempo después de que me ha visto besar en la boca a medio Vancouver! ¡Odio ese maldito video de mierda!

—No le gustó el video, me imagino.

—¡Qué le va a gustar! ¡Por supuesto que lo odia! ¡Yo también lo haría si tuviera que verla besándose en la boca con veinte tipos! ¡No podría resistirlo! —exclama frustrado—. Querría matarlos a todos, pero… ella hace un esfuerzo sobre humano por no juzgarme.

—¿Pero si sabe que no son besos recientes?

—Sí, yo se lo expliqué. Aun así, lo lleva de la mejor manera posible, la verdad es que Alex está en el derecho de recriminármelo y ser dura conmigo, pero no lo hace.

—Bueno… entonces espero que se decida pronto a decir la verdad. Así estarás más relajado.

—Sí Maxi, yo también lo espero —susurra Anthony, con la vista en el techo—. Y ahora más con lo que me dijiste, tendré que ser más cauteloso delante de la familia.

—Tony pero… ¿si se dieran cuenta que pasaría?

—Yo no tengo problemas, ya te lo dije —comenta Anthony, encogiéndose de hombros—.

El problema es que Alex es muy tímida, creo que moriría de vergüenza y se escondería para siempre de la humanidad.

No sé, yo solo espero que no pase, no quiero estresarme sabiendo que eso la pondrá mal —añade con un suspiro—.

Bueno, me voy, que tengo que desayunar y aprontarme para irme a la práctica. Chao Maxi, gracias por todo.

Anthony se levanta, le da un abrazo a Max y sale de la habitación para dirigirse al baño. En ese momento, George va bajando las escaleras y lo nota, para seguir caminando a hacer el desayuno.

—Pá madrugaste hoy domingo —comenta Anthony, entrando en la cocina—. Te caíste de la cama, no hay clases hoy.

—Ya sé, pero mi cuerpo no distingue el día, se levanta siempre a la misma hora.

—Bueno, desayuno y me voy, primero tengo práctica y luego con el entrenador de boxeo.

—Okey cariño. Ahora al mediodía haremos una comida con Cooper, dice que quiere hacer una paella. Vamos a ver cómo le sale todo eso —comenta George, riéndose.

—¿Y a qué hora tendrán noticias de Mika?

—A las diez de la mañana tiene la cita en Apop, ellos van a evaluar varias opciones y después él nos traerá las propuestas. Cuando las revisemos y decidas, pues coordinamos para ir a firmar el contrato allá y que te conozcan.

—Eso suena bien.

Anthony sigue conversando con George mientras que ambos desayunan, luego se despide y se va para la práctica mientras que su padre se queda trabajando en el comedor. Por su parte, Max, Leo y Alexa duermen toda la mañana, mientras que Cooper, Carol y Logan llegan alrededor de las once.

—Hola chicos, vienen cargados de mariscos. Esto sí se ve interesante.

—Sí Vicky. Es que soy todo un chef mediterráneo de mar y tierra —comenta Cooper.

—¡Que hayas visto tres videos en internet, no te vuelve un experto en paellas! —bromea George.

—¿Tú qué hablas? Sí quisiste arreglar la calefacción viendo un video, y la descompusiste más —replica Cooper, riéndose.

—Oigan… ¿no hay nadie? —pregunta Carol—. ¿Dónde están todos los chicos?

—Tony es el único que no está, anda para la práctica, pero ya debe estar por llegar —responde George.

—Pero hay mucho silencio y ya es casi mediodía.

—Sí Carol, es que los pasantes duermen —explica Victoria, entre risas—. Y Alexa tampoco se ha levantado, la única que se despertó fue Kenny, pero está viendo dibujos animados en la habitación de Tony.

En el momento en el que Leo sale del baño, escucha a alguien sollozando, se asoma a la habitación de Anthony, donde nota el televisor encendido y a Kendall, por lo que entra y se acuesta con ella para mirar las caricaturas.

Al cabo de un rato, los adultos siguen conversando en la cocina cuando escuchan la camioneta de Anthony estacionarse.

—Hola chicos. Vaya… esto parece una pescadería —comenta Anthony con sorpresa, al entrar en la cocina.

—Hola Tony, sí, es que soy todo un experto, tengo todo bajo control —replica Cooper.

—Sí, ya veo —dice Anthony, tomando una bebida del refrigerador.

—Hijo, ya Mika nos llamó con buenas noticias. Ya mandó dos propuestas al correo, en lo que logremos despejar la mesa, las revisamos, ¿te parece? —pregunta George.

—¡Claro Pá! ¿Ya le dijiste a Alex?

—No, es que no la he visto.

—¿Cómo qué no? —inquiere Anthony, sorprendido.

—Cariño, es que ni ella, ni tus hermanos se han levantado. Todos duermen —aclara Victoria.

—Ah, okey... Voy a cambiarme y luego bajo —indica Anthony, mientras que sube las escaleras preocupado, sigue caminando hacia el cuarto de Alexa, pero al pasar frente al suyo, escucha el televisor y entra.

—¡Oti hola! —exclama Kendall, al verlo—. ¡Mira! ¡Todos ellos tienen poderes! ¡Ella vuela, él es invisible, y ese tiene fuego!

—Sí mi vida, yo veía esa caricatura, a Leo siempre le gustó —afirma Anthony, con una sonrisa.

—Todavía me gusta, es genial —añade Leo—. ¿Cómo te fue en la práctica? ¿Tuviste boxeo?

—Bien, sí, ya me siento listo —declara Anthony.

—¿Te vas acostar? —inquiere Leo.

—No, no tengo sueño, ustedes sigan ahí.

Anthony se cambia de ropa, luego entra a la habitación de Alexa, dándose cuenta que se encuentra con la cortina cerrada, totalmente a oscuras.

—Hey, llegué... —susurra él acostándose a su lado y abrazándola—. ¿Estabas dormida?

Alexa se mantiene en silencio, solo negando con la cabeza.

—¿No te has levantado desde que me fui?

Nuevamente ella niega con la cabeza, a la vez que él aprieta el agarre de su abrazo.

—Ali… tienes que comer algo. ¿Quieres bajar o te traigo desayuno?

—No… no quiero nada —responde ella, con la voz quebrada contra su pecho.

—Ven amor, déjame sostenerte —murmura él, depositándole besos suaves en la frente, intentando reconfortarla.

—Gracias por estar conmigo Oti. Es bueno no estar sola.

—Amor… nunca te dejaré sola, te lo prometo.

—Oti —dice ella con un hilo de voz, mientras que las lágrimas corren por sus mejillas.

—¿Hablaste esta mañana con Ezequiel?

—Sí.

En ese momento, Leo camina hacia el baño, y justo antes de llegar, vuelve a escuchar el sonido de un llanto.

Hace rato había pensado que provenía de las caricaturas que veía Kendall, pero ahora se da cuenta que viene de la habitación de Alexa, con cuidado acerca el oído a la puerta y oye claramente que alguien está llorando.

Él toma la manilla para abrir pero se detiene cuando le llega la voz de Anthony desde el interior, por lo que decide no entrar pero se mantiene escuchando.

—Ya tranquila... Yo lo siento mucho. De verdad lo siento tanto, haría todo lo que fuera por no verte así de mal, tú eres la última persona en el mundo que merece pasar por esto.

Leo se mantiene atento a cada detalle para intentar entender de que están hablando y la razón por la que Alexa se encuentra llorando.

—Hey respira, todo va a pasar… Te lo prometo.

—¿Por qué? ¡Es que no es justo! ¡¿Por qué tenía que morirse?! —exclama Alexa, entre sollozos.

«¿Morirse? ¿Quién se murió?» Piensa Leo, con el ceño fruncido. «Por eso es que ella está llorando, y Tony le dice que lo siente, pero… ¿quién fue?»

Él se mantiene en la puerta mientras que escucha como Alexa llora desconsoladamente y Anthony intenta consolarla.

—Respira… no estás sola. Todo estará bien, sabes que te adoro, jamás te dejare sola. No quiero verte sufrir, de verdad lo lamento.

—La necesito tanto. Oti… ¿por qué? ¡¿Por qué tenía que morirse mi mamá?!

En ese instante la cara de Leo cambia completamente, se apoya contra la pared del pasillo mientras que empalidece, se le forma un nudo en la garganta, a la vez que siente como si le aplastaran el corazón.

Poco a poco, va caminando hacia el cuarto de Max, abre la puerta, entra y comienza a llorar desconsolado.

—¡Leo! ¡¿Qué pasó?! —cuestiona Max, saltando de la cama preocupado al verlo—. ¡¿Qué tienes?! Dime algo… me estás matando. ¿Qué pasa?

Leo solamente niega con la cabeza, se encuentra privado del llanto, hiperventilando y ninguna palabra sale de su boca.

Max nota que le cuesta respirar, por lo que rápidamente lo toma del brazo y ambos bajan las escaleras.

Por su parte, los adultos en la cocina voltean en el momento en el que escuchan unos pasos corriendo.

—¡Mamá! ¡Mamá! —exclama Max, angustiado—. ¡No sé qué le pasa! ¡No puede respirar!

De inmediato, todos se acercan hacia Leo preocupados.

—¿Qué pasa mi vida? —inquiere Carol, abanicándolo con una bandeja.

—Cariño… tienes que calmarte —indica Victoria, sentándolo en una de las sillas del comedor—. Por eso es que no puedes respirar bien.

Leo no responde nada, solo se mantiene llorando e hiperventilando.

—¿Qué hacemos Vicky? ¿Puede respirar o no? —cuestiona George, angustiado—. ¿Llamo a una ambulancia?

—Hijo… ¿puedes respirar? ¿Necesito saber si puedes hacerlo bien? —insiste Victoria, tomándolo de las manos.

Leo solo asiente mientras que las lágrimas le siguen corriendo por las mejillas.

—Tranquilo cariño, sí puede respirar —afirma Victoria, viendo a su esposo.

—¿Leo qué pasa? Dinos… ¿qué sucede hijo? —insiste George.

Por su parte, Max comienza a llorar asustado, al ver el estado en el que se encuentra su hermano.

—¿Por qué estás así? —pregunta agachándose junto a él—. No me asustes así, pensé… que no respirabas —añade abrazándolo—. No me puedes hacer eso.

Todos se mantienen a su alrededor, compartiendo miradas completamente preocupados y confundidos.

—Perdón Maxi —susurra Leo, con la voz quebrada.

—No me pidas perdón, solo dime, ¿por qué estás llorando?

—Es que... es que... ¡Ay por Dios! se murió la mamá de Alex —responde Leo, entre sollozos.