CAPITULO 12
M ientras tanto en casa de los Evans, los chicos siguen reunidos organizando todo lo relacionado con la nueva forma de trabajo.
—Entonces la siguiente publicación sería el miércoles a las siete de la noche, ya te pasé el correo con los detalles y...
—¡Qué! ¡¿Esto es de hoy?! —interrumpe Mika, sorprendido—. Perdón George, pero es que estoy confundido.
—¿De qué hablas? —pregunta Cooper.
—Miren este video y díganme si Tony no estaba vestido así cuando se fue de acá.
Mika reproduce el video mientras que George y Cooper están atentos a la pantalla, en el se puede ver a Anthony caminando junto a Alexa, luego ella se detiene, le muestra algo en el teléfono, ambos se ríen, mientras que Anthony le saca la chupeta de los labios y se la mete a su boca, a la vez que continúan caminando y riéndose.
—Sí, Tony estaba vestido así, eso es de hoy —afirma George.
—¿Pero no se supone que solo caminaría? —inquiere Cooper, viendo a los demás confundido.
—Se suponía. La verdad es que no entiendo, estoy igual de confundido que ustedes —añade Mika, mientras que sigue revisando algunas publicaciones en las redes sociales.
Anthony llega a la casa, se estaciona, apaga la camioneta pero se mantiene en su asiento.
—Ali… no te bajes aún, es que estaba tan preocupado por lo de los videos, que… no hice lo que quería.
—¿Que cosa Oti?
—Esto… —murmura él, abrazándola con fuerza—.
Necesitaba tocarte, sentirte, olerte. Amor…
fue horrible llegar anoche y no tenerte, te necesite tanto.
Aunque estaba rodeado de todos quienes me esperaban felices, la realidad es que…
tu ausencia se sintió como un vacío enorme en mi corazón. No me gustó nada.
—Te adoro tanto Oti, para mí también fue difícil quedarme sola en la casa —confiesa ella, acariciándole el cabello—. Veía hacia todos lados y solo te imaginaba conmigo.
—Fue increíble estar contigo así, me encantó amor —susurra él con ternura—.
Aunque solo estuvimos como tres horas, fueron mis horas favoritas contigo, porque te sentí tan mía.
Ali… se siempre mía, yo te cuidaré, te haré feliz, te respetaré, incluso te daré un hermoso bebé.
Siempre te apoyaré para que logres todo lo que te propongas, yo te bajaría un lucero si me lo pides, solo se mía por siempre.
—Oti… yo soy tuya. No necesitas bajarme un lucero, porque veo dos en tus ojos cada vez que me miras, esos son más que suficientes.
—Me lo repites.
—¿Lo del lucero? —replica ella, causando que ambos se rían tontamente—. Soy completamente tuya, y tú eres mío. Eres todo mío —añade acariciándole el cabello.
—No sabes lo especial y satisfactorio que es para mí escucharte decir eso. Dímelo siempre, ¿sí?
—Claro Oti.
—Ahora entremos —murmura él, dándole un beso en la comisura de los labios, a la vez que ella se sonroja.
Ambos se bajan de la camioneta, sacan las maletas del asiento trasero, y caminan juntos hacia el interior de la casa.
—¡Hola chicos! ¡Ya llegamos! —exclama Anthony, al entrar a la cocina después de dejar el equipaje al borde de las escaleras—. Alex ven, quiero presentarte al nuevo manager.
—Hola Alexa, encantado de conocerte —dice Mika, dándole la mano.
—Hola Mika, igualmente.
—¡Ay pobre! ¡Mira ese golpe! —comenta George, acercándose a ella.
—Mi vida, deja de estar peleando en los estadios —bromea Cooper.
—Vaya… ¡De nuevo eres la chica de azul!
—Sí George, volví —afirma ella, riéndose—. Aunque no le digan a Jhon, porque si no saca el megáfono.
—Azul, azul… la chica de azul —canta Cooper, causando que todos tengan un ataque de risa.
Alexa les da un abrazo a George y Cooper y luego se dirige hacia el refrigerador.
—Tony, tenemos un dilema con Mika, es que no te entendemos.
—¿A qué te refieres papá?
—¿No se supone que no querías más contenido viral en las redes?
—Sí claro.
—Cariño… pero en los videos en el aeropuerto, no se te ve solo caminando y siendo aburrido.
—¡Ay por Dios! —exclama Anthony, riéndose—. ¿Ya vieron eso?
—Sí, lo hiciste a la perfección, se te vio muy aburrido, sobre todo cuando estabas muerto de risa, quitándole la chupeta a la chica de azul —recalca Cooper.
Alexa los escucha hablando y no puede evitar reirse en la cocina.
—Tienen razón, pero en serio lo intenté —añade Anthony, entre risas—. Dejé de ser yo mismo, incluso fui muy aburrido durante los primeros cinco minutos, ¿verdad Alex?
—Sí, totalmente. Certifico que fue completamente aburrido, no era él mismo —afirma ella, sonriendo.
—Vieron, pero… sin darme cuenta, me salí del papel de aburrido y volví a ser el yo de siempre.
—Tony perdón, pero solo le echaste leña al fuego —interviene Mika—. En menos de veinticuatro horas, ya tienes otro video con miras a también volverse viral.
—Okey, es mi culpa, lo sé. De todas maneras, ya comprobé que no puedo fingir ser alguien que no soy —puntualiza Anthony, sentándose en el comedor.
—Entonces, tienes que decirme. ¿Qué hacemos para manejar el hate? —inquiere Mika.
—Creo que tomaré la otra opción que me dijiste. Lo ignoraremos y vamos a continuar con nuestras vidas normales y corrientes.
—¿Estás bromeando? ¿Qué carajos dices? —cuestiona George sorprendido—. Si esta mañana estabas muriéndote por esos videos, por el acoso contra Alex.
—Sí papá, pero eso fue antes de saber que a Alex no le importa.
En ese momento, todos voltean hacia la cocina enfocándose en Alexa, quien se queda inmóvil al darse cuenta, dejando de cortar la manzana verde que tiene en sus manos.
—Chicos… no me miren así.
—Alex… ¿de qué demonios habla Tony? —pregunta Cooper.
—Es la verdad Tío, a mí no me importa. ¿Qué esperan? ¿Qué me eche a llorar en posición fetal en el piso mientras me lamento porque a sus fanáticas les parezco muy fea para abrazarlo? —dice ella, encogiéndose de hombros y come un pequeño trozo de manzana.
—No Alex, no digas eso. Tú eres muy linda —recalca George.
—Ya sé que no soy una modelo —afirma Alexa, negando con la cabeza—. Si en vez de aparecer yo en el video, estuviera… ¿cómo es que se llama? Una de esas supermodelos que estaban en el palco el otro día. Les aseguro que a ella no la estuvieran acribillando en los comentarios.
—Mi vida… por favor, ya cállate —interviene Cooper—. Tú eres una chica hermosa, a George y a mí nos pareces preciosa. ¿Tú que dices Mika?
—Claro, me parece que eres muy linda —responde este, asintiendo con una sonrisa.
—Tony, ¿tú que dices? —pregunta Cooper, aguantándose las ganas de reír, viendo como George también está disimulando.
En ese momento, Anthony se encontraba tomando un sorbo de agua y casi se ahoga, toma una respiración profunda y luego responde con la mirada clavada en la mesa.
—Sí… es hermosa.
—¡Ahí lo tienes! —exclama Cooper—. ¡Y lo escuchaste directamente de su boca! Si a Tony le pareces hermosa, siendo el más joven de esta mesa, es porque lo eres. ¡Ya está! Es más… ¡Cásense y así le cierran la boca a todos los que opinan mierda!
Anthony, George y Alexa estallan de risa.
—Esa solución es un poco radical —comenta Mika, uniéndose a la risa de los demás.
—Ay Tío… en serio te amo. Con razón papá no pudo despegarse nunca de ti, la vida contigo sin duda es más divertida. Eres el mejor.
Alexa sale de la cocina y se dirige hacia las escaleras, llevando consigo un plato con varios trozos de manzana, pero se detiene al escuchar a Cooper.
—¡Oye! ¿A dónde vas? No hemos terminado.
—Dime Tío —dice ella riéndose, a la vez que regresa al comedor.
—¿En serio estás bien con toda esa mierda? —cuestiona Cooper en tono serio.
—Bueno… a pesar de lo que ustedes digan, la verdad es que miles de personas creen que no soy suficientemente linda para que nosotros dos nos llevemos bien —aclara Alexa, señalando a Anthony, quien pone los ojos en blanco un instante, para luego tomar un trozo de manzana del plato de ella—.
Así que… que se jodan tío. ¿Qué me importa eso a mí?
Que pierdan su tiempo odiándome sin razón, esa es su decisión.
—Alex… dime la verdad —inquiere George—. ¿No te afecta?
—No, es como le dije a Vicky antes, no ofende quien quiere, sino quien puede.
¿Por qué yo le daría el poder a miles de desconocidas de ofenderme?
Eso no tiene sentido para mí —declara Alexa—.
Ahora si Anthony, Leo, Max o alguno de ustedes, me dijeran algo desagradable, eso sí me dolería, pero la opinión de alguien que no conozco, esa no me importa.
—¿Estás segura? —insiste George—. Porque estas chicas te acosaran sin parar hasta conseguir tus redes sociales.
—Sí, Anthony ya me comentó los cambios que le sugirió Mika, y los voy a hacer —afirma Alexa—.
Y en el caso de que consigan mi perfil, simplemente lo elimino y listo o creo otra cuenta con un nombre diferente.
Yo no necesito las redes sociales para ser feliz.
Chicos en serio, valoro que se preocupen por mí, pero no soy frágil e indefensa como creen, yo no me dejo joder así tan fácil. Seré joven pero no idiota.
—Alex… ¿entonces solo lo ignoramos?
—Sí tío, además… no hay mucho que se pueda hacer.
Ya todos se dieron cuenta que Anthony no puede fingir ser quien no es, y eso es lo mejor, antes de que de verdad se convierta en una “creación mercadotécnica” —bromea ella, haciendo comillas con las manos, ocasionando que Anthony, George y Cooper se rían.
—¿A qué te refieres con creación mercadotécnica? No entiendo el chiste —dice Mika, confundido.
—Es que en la rueda de prensa de ayer me preguntaron… mejor dicho, aseguraron que detrás de Tony Blue había todo una estrategia de marketing, junto con un equipo publicitario trabajando en eso, y yo les respondí que no era una creación mercadotécnica —explica Anthony.
—Okey… lo entiendo. ¿Fue por la campaña de Blue Machine?
—Quizás… o tal vez porque creen que tengo asesores de moda, estilistas o que se yo —replica Anthony, encogiéndose de hombros, compartiendo una mirada cómplice con Alexa —. La verdad es que no lo sé.
—Para ser honesto… yo también pensé que era una estrategia comercial —añade Mika—. Perdón que lo admita.