CAPITULO 12 #2
—¡Qué! ¿Lo de pintarme el pelo de azul? —pregunta Anthony.
—Sí, es que te lo pintas, generas un eslogan y luego justo haces un lanzamiento de una campaña, con una empresa que tiene la palabra azul en su nombre —puntualiza Mika, provocando que todos los demás en la mesa se echen a reír.
—No, más bien es todo lo contrario a lo que dijiste —dice Anthony—.
Yo tengo una hermana de cuatro años, Alex le estaba pintando el pelo en ese sofá que vez ahí, como le quedó bien, pues ella me preguntó si me dejaba pintármelo, respondí que sí y listo.
No hay ninguna estrategia, solo jugábamos —explica él, a la vez que Alexa sonríe al recordar ese momento mientras que continúa comiendo manzana—, después vino todo el boom que se generó en el estadio por la pancarta que Alex y mis hermanos hicieron que tenía el #TonyBlue, lo que se hizo tendencia porque a las personas realmente les gustó mi look.
Además de que en ese partido me fue muy bien, luego de todo eso fue que surgió la oferta de Blue Machine.
—Eso es fantástico. Entonces, todo sucedió de una manera muy orgánica —comenta Mika.
—Exactamente —afirma Anthony, tomando un sorbo de agua.
—Bueno Alexa, entonces si tú no tienes problemas con el acoso, ni los comentarios en los videos, lo mejor que pueden hacer es ignorarlos —indica Mika—. Estén tranquilos porque va a pasar, no es duradero, en las redes siempre hay un nuevo blanco de ataque, aunque suene feo decirlo.
—Mika, disculpa —interviene Alexa—. ¿Puedo saber con qué tipo de marcas has trabajado?
—Claro, son variadas. Van desde calzado, ropa deportiva, líneas aéreas, bancos, bebidas energéticas, suplementos vitamínicos y hasta restaurantes.
—Genial, eso se oye bien. Tío, tú que te codeas con medio mundo, ¿será que conoces a los dueños o quizás a algún directivo de esto? —inquiere Alexa colocando una chupeta sobre la mesa.
Anthony mira el dulce y no puede evitar la sonrisa enorme que se dibuja en su rostro, a la vez que piensa.
«Por Dios… a eso es lo que se refería con lo de la limonada… Es tan lista.»
—De golosinas no —responde Cooper, confundido.
—No tío, no de dulces en general. Me refiero a esta marca de chupetas en específico, Apop.
—No Alex, no conozco a nadie.
—¿Tú George? ¿Mika?—pregunta ella, volteando a verlos.
—Tampoco —responde George.
—No, lo siento —dice Mika.
—Bueno Tío, entonces tú eres el elegido —declara ella señalándolo—. Te toca contactarlos, ya que eres el Michael Jordan de la NHL.
Todos en la mesa se vuelven a reír por ese comentario.
—¿A mí? ¿Por qué? ¿Para qué? —cuestiona Cooper, sorprendido.
—Para hacer limonada tío —dice Anthony, guiñándole un ojo a Alexa.
—¿De qué carajos hablan ustedes? —pregunta George, frunciendo el ceño.
—Ya se lo había dicho a Anthony, ahora a ustedes.
A mí no me afecta, mejor dicho, no me dejo perturbar por el odio en las redes, pero eso no significa que me quede de brazos cruzados mientras que me linchan públicamente, además de que utilizan la imagen de ambos sin autorización.
Así que cuando estaba esperando mis maletas en el aeropuerto, sume las visualizaciones que tienen nuestros videos virales de la chupeta y ya iban más de cincuenta y cuatro millones de vistas, lo que equivale a varios miles de dólares de ganancia, que alguien está percibiendo con nuestra imagen —explica Alexa—.
A su vez, Anthony antes del juego de ayer, tenía noventa y siete millones trescientos ochenta y cuatro mil seguidores, pero ahora tiene noventa y siete millones, novecientos ochenta y siete mil, por lo que en una sola noche aumento más de seiscientos mil, gracias a esos videos.
Todos en el comedor se quedan en silencio, un poco sorprendidos al darse cuenta del impacto que tuvo ese contenido en las cuentas de redes sociales.
—Entonces Tío… como Anthony no está capitalizando el dinero que se está generando con nuestra imagen, ahora tú vas a contactar a Apop, y le vas a conseguir una publicidad con ellos, que sea lo mejor pagada posible.
Con lo viral que se encuentra el video de la chupeta, es el momento que toda empresa querrá aprovechar.
¿Querían ver una estrategia de marketing?
Ahí la tienen —afirma ella, con una sonrisa.
—Oh por Dios —murmura Mika, mientras que los demás se mantienen atentos en completo silencio.
—En ese video, solo estábamos siendo nosotros mismos, felices después de una victoria y un póker de goles.
No éramos un producto mercadotécnico, no estábamos fingiendo, pero alguien está generando dinero con nuestra vida.
Y encima de eso, me están linchando sin yo haber hecho nada malo, así que lo justo, es que él aproveche la oportunidad, y facture con ella.
Claro, solo si tú estás de acuerdo en que te paguen por comerte una chupeta —dice ella, fijando la vista en Anthony, quien le sonríe de vuelta.
—Alex… eso se oye genial —añade George, compartiendo una mirada con Cooper—. Hijo… ¿es algo que te gustaría hacer?
—Papá, lo haría hasta gratis solo por venganza, pero Alex tiene razón, hay que sacarle el mayor provecho económico. Todo lo que están haciéndonos, no puede ser por nada.
—¡Alex! ¡Las mejores ideas se te ocurren con el pelo azul! ¡No te quites más nunca esas mechas! —bromea Cooper, causando la risa de los demás.
—Oigan… sé que soy el nuevo, pero yo apoyo totalmente esa idea —comenta Mika—.
Además, es un dulce que representa algo juvenil e infantil, veo que Tony tiene muchísimo público dentro de ese rango de edad, creo que sería algo novedoso y fresco para hacer luego de lo de Blue Machine.
Y no sería una campaña tan laboriosa, ya que solo es una chupeta, no son veinte máquinas de gimnasio, por lo que no consumirá mucho de tu tiempo.
—¡Hey Tío! ¿Qué estás esperando? —inquiere Anthony.
—Tony… ¿qué se supone que haga? Ya les dije que no conozco a nadie ahí —replica Cooper.
—Es fácil, solo escríbeles por privado en sus redes. Tú eres mega ultra famoso, con una cuenta verificada, de seguro leerán tu mensaje —recalca Alexa, sonriéndole.
—No sé, pero... ¿qué se supone que les escriba?
—Señor… dale algo de inspiración a este ciervo asustado, que no es capaz de armar una frase —reza Anthony con la vista hacia el techo—. Quítale el miedo de mandar un simple mensaje.
Todos en el comedor estallan en carcajadas.
—Tío, es fácil. Solo sé tú, escríbeles: Oigan Apop, ¿cuándo es que grabaran la publicidad con Tony Evans? Y les adjuntas nuestro video con la chupeta —indica Alexa.
—Sí Cooper. Eso sin lugar a duda, se oye como algo que tú dirías —bromea George.
—Está bien, les voy a enviar el mensaje —dice Cooper, sacando su teléfono— Listo, enviado.
—¡Genial! Ahora sí voy a subir a cambiarme —informa Alexa caminando hacia las escaleras, donde toma su equipaje para luego dirigirse a su habitación.
—Chicos… ¿ella siempre es así? —pregunta Mika, unos segundos más tarde.
—¿Así como? —replica Anthony.
—Astuta, lista, perspicaz —responde Mika, enumerando con los dedos.
—Sí, ella suele ver cosas que nosotros no vemos, esta no es la primera vez —aclara Anthony, sonriendo.
—Pues… eso es cierto. Ella vio una oportunidad en medio del caos, es buena observadora —añade Mika.
—No tienes ni idea. A veces solo nos sentimos como tres tontos y ella es la que nos muestra la luz —replica George, riéndose.
—¡Eso es genial! ¡Debería estudiar marketing o algo así! La verdad es que sería muy buena —comenta Mika, que revisa su laptop.
—No, ella se va a graduar de Ingeniera Química, exactamente dentro de cuatro meses —aclara Anthony.
—¡¿En ingeniería?! —inquiere Mika, sorprendido—. Se ve muy joven… no le calculo más de dieciocho años.
—En realidad tiene diecisiete, está muy adelantada —añade George.
—¡Eso es increíble! Oye, me sorprendió tanto con los datos de tu cuenta, que justamente los estaba revisando —informa Mika, volteando su laptop y mostrándoles la pantalla—. Y tiene razón, sí aumentaste más de seiscientos mil seguidores en menos de un día, lo cual es una locura, es demasiado bueno.
—¡Oigan! ¡Oigan! —exclama Cooper, atrayendo la atención de todos—. ¡La chupeta respondió!
—¿Qué dijeron tío?
—“Cooper, que sorpresa ver tu mensaje. Claro que nos encantaría hacerlo, llámanos” —dice leyendo en voz alta—. Inclusive me dejaron el número.
Los cuatro festejan abajo por la noticia mientras que aplauden y se ríen. Después de unos minutos, Anthony sube corriendo las escaleras, y entra directamente hacia la habitación de Alexa, quien voltea asustada mientras que se cambiaba de ropa.
—¡Ali! ¡Respondieron de Apop! —exclama Anthony, emocionado—. ¡Dijeron que sí lo quieren hacer! ¡Cooper los va a llamar!
—¡Eso es genial Oti! —dice Alexa, abrazándolo—. Ahora te pagarán por comerte una chupeta. ¡Qué locura!
—Fue una gran idea amor, eres increíble —susurra él, acariciándole la mejilla—. Te felicito.
—Es que merecíamos sacar algo bueno de todo esto.
—Sí, tienes razón. Aunque Ali… yo igual sigo odiando toda esa mierda, a pesar de que digas que no te afecta.
—Lo entiendo Oti, pero la verdad es que hay un video que sí me gustó, prefiero pensar más en ese, y no hacerme mala sangre enfocándome en los demás.
—¿Te refieres en el que estamos celebrando? Donde nos abrazamos, te beso, digo que me gustan las morenas, te saco la chupeta de la boca y caminamos de la mano —murmura él, dándole un suave beso en la mejilla.
—¡Entonces sí lo viste! —replica ella, riéndose.
—Claro amor, me encantó, pero sin duda fue raro verlo desde afuera.
—Sí Oti… fue muy invasivo. Pensé que quizás solo eran ideas mías, y que tú ya estabas acostumbrado a eso.
—No amor, no lo estoy. Es decir… a que me graben cuando me ven, me pidan fotos, autógrafos y esas cosas sí, pero esto fue diferente. La verdad es que me sentí súper desnudo —confiesa él.
—Entonces no estoy loca… porque yo me sentí igual.
—Ali, dime algo, pero por favor, necesito que seas completamente sincera —puntualiza él tomándola del mentón—. ¿Te molesta que te graben o fotografíen por estar conmigo? ¿Esa invasión te causa incomodidad?
—La verdad es que, en otro contexto, sí —responde ella, viéndolo a los ojos—.
Me explico… que de la nada te persigan, te graben, obviamente es raro, molesto e intimidante, pero yo me mentalicé hace ya un tiempo, que esto en algún momento pasaría.
No soy boba Oti, sé que eres muy famoso, tarde o temprano alguien me grabaría contigo en una de nuestras salidas.
No tengo elección, así que lo acepto o no, y yo…
no quiero, ni puedo estar sin ti. Así que decido adaptarme y trataré de llevarlo con la mejor actitud, para que no sea un problema.
—En otras palabras… sí te molesta amor, solo soportas todo eso por mí —susurra él, con tristeza.
—Sí Oti, pero es un precio que estoy dispuesta a pagar por ti. Aguantaré lo que sea, no me importa, no te voy a perder —declara ella, acercando su rostro más hacia Anthony y depositando un suave beso en la comisura de sus labios.