Cencella 5° (Saga Cencella 5) CAPITULO 09 #2
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CAPITULO 09 #2

—Bueno hermano, dicho de manera decente... Por tener la desfachatez de atreverse a abrazarte.

—¡¿Qué?! ¡Eso no tiene sentido!

—Tony… a ti te adoran, por lo que no dirán nada malo sobre ti, pero…

ella es el enemigo en común, es la “chica de turno” —comenta Max, haciendo comillas con las manos—.

A ella es la que deben atacar, porque es la última que te abraza en ese video, a esto es lo que me refería cuando hablaba del contexto que cada quien le da a estas ediciones.

—Ya lo comprendo. Tienes razón hijo, viendo el video original no le veo nada malo pero… al ver este, prácticamente está enfocado en ponerle un blanco a Alex en la espalda —comenta George.

—Exacto papá.

—Déjame ver Maxi, necesito saber que dicen —añade Anthony quitándole la tableta para leer algunos comentarios.

¿Quién es esa mosca muerta?

¡Es una maldita! Se arrepentirá de tocar a mi chico...

¿Qué le pasa a Tony? ¡Qué asco! ¿Es que se quedó ciego después de la última pelea?

Tony necesita lentes, urgente. Esa no es competencia para mí...

Demasiado chico para ella, seguro es solo una fan. Apuesto que duran una semana...

Anthony termina de leer, cierra los ojos y coloca la tableta de regreso en el mesón, totalmente furioso.

—Perdón… te lo advertí.

—Maxi… ¿hay más videos? —inquiere Anthony, agarrándose la cabeza angustiado.

—Sí.

—Okey… enséñame.

Max de inmediato, busca el otro video y lo reproduce.

En este, es una compilación de Anthony besándose en la boca con un montón de chicas con música vigorosa de fondo, entre las cuales están incluidas, Bianca Fox, Brittany, Amber, un grupo en varias fiestas y algunas fanáticas cuando se acercaban a pedir autógrafos, por último, se le ve besando en cámara lenta, a Alexa en la frente con una melodía tétrica.

Max y George comparten una mirada preocupados mientras que Anthony se mantiene en silencio, para él es horrible recordar todos esos momentos, deseando que nunca hubiesen ocurrido. Se siente frustrado, porque sabe que Alexa verá esos videos, y le causarán dolor.

—Ay Dios —murmura Anthony, caminando hacia la pared más cercana y se apoya en ella con los ojos aguados—.

No sé qué hacer con esta mierda. Esos malditos videos me perseguirán toda la vida.

¡No es justo! ¡Es horrible! —exclama agobiado, cerrando los ojos, sintiendo nauseas, por lo que se agacha llevándose la mano a la frente—.

Me hacen sentir como una basura… ese no soy yo.

No me reconozco. ¡Maldición! ¿Qué voy a hacer con tanta mierda? ¿Por qué no puedo ser feliz?

—Tranquilo, lo siento —susurra Max, con pesar—. Era mejor que te lo mostrara de una vez, a que no supieras nada al respecto y que te enteraras después por alguien del equipo.

George se queda viendo con preocupación el estado en el que se encuentra su hijo, nota como todo la atención a su vida privada le está afectando mentalmente, lo mata la impotencia de no saber cómo solucionarlo,

—Maxi… ¿Qué dicen los comentarios en este video? —indaga George.

—Es básicamente lo mismo, papá. Solo atacan a Alex, quieren saber quién es, de donde salió, la insultan y cosas así —responde Max, encogiéndose de hombros.

—Esto es nuevo para mí, la verdad es que en mi época no existían esta clase de ataques virtuales —explica George, frunciendo el ceño—.

Lo máximo que podía pasar era que te gritaran diciéndote que apestabas, o que jugabas como la mierda cuando te veían en la calle.

Tony… la verdad es que yo tampoco sé que hacer.

—¿Maxi cuantos videos de estos editados viste? —pregunta Anthony, levantando la vista.

—Vi como quince hasta hoy en la madrugada, pero que fueran virales, solo tres. De seguro con todas las imágenes nuevas seguirán apareciendo, solo hay que esperar a ver cuáles se vuelven populares.

—¡Ay por Dios! ¡Esto no se acaba nunca! —exclama Anthony, frustrado—. Enséñame el otro que mencionaste.

—Este es lo opuesto, porque pertenece al bando que romantiza todo —aclara Max.

Anthony se levanta y se acerca nuevamente a la isla mientras que su hermano lo reproduce, este también es una compilación, acompañado de música alegre, donde se observa a Anthony abrazando a Alexa, sonriendo frente a ella, dedicándole los goles, besándola en varias ocasiones en la mejilla, luego a él diciendo que le gustan las morenas, sacándole la chupeta a Alexa y llevándosela a su boca, después se ve acariciándole el rostro y termina caminando junto a ella tomados de la mano, al salir de la rueda de prensa.

—Esto es demasiado bipolar para mí —susurra Anthony, sonriendo—. No sé qué pensar… es demasiado.

—Los comentarios no dicen nada malo, son buenos —comenta Max, acariciándole el hombro—. Aunque sí preguntan quién es, como se llama, si alguien la ha visto o la conocen de algún lugar. Pareciera que están como tras su pista.

—Necesito que me envíes todos esos videos Maxi —dice Anthony, suspirando—. Hoy tenemos reunión, debemos finiquitar lo del manager para que arregle todo este desastre. No sé qué se puede hacer, pero necesitamos a alguien que sepa más de este tema que nosotros.

—Tranquilo hijo, vamos a resolverlo —añade George, apretándole el brazo.