CAPITULO 09
A manece y en casa de los Evans se encuentran Anthony y George, sentados en la isla de la cocina mientras desayunan.
—¡Hey Maxi! ¡Madrugaste! ¿Estás emocionado con tu primer día como pasante? —inquiere Anthony.
—¡Sí! ¡Estoy muy emocionado! —responde Max, sonriendo—.
Casi no dormí, en cambio, me quedé mirando videos en las redes.
Qué bueno que estás despierto, pensé que estarías rendido, tengo que mostrarles algo.
Tony… no te enojes conmigo —añade nervioso—.
Solo les muestro porque de igual manera ambos con total seguridad lo verán antes de que termine el día.
—¡¿Qué cosa?! ¡Ya me quitaste el hambre! —comenta Anthony, preocupado dejando la cuchara en su plato—. ¿Qué pasó?
—Ayer antes del partido vi un video de Alex, donde fue a una heladería.
—¿Y qué tiene de malo que ella te envíe un video en la heladería? —cuestiona Anthony, frunciendo el ceño.
—No Tony, es que no se lo envió Alex, es un video de unos paparazzi —aclara George.
—¡Qué! ¡¿Por qué?! ¡¿Cómo?! —exclama Anthony, angustiado—. ¿Por qué no me dijeron nada? Déjame verlo.
—Hijo, porque cuando Maxi lo vio, ya estabas en la pista calentando.
En ese momento, Max reproduce el video donde Alexa sale de la heladería, mientras que todos escuchan atentos.
“¡Oye! Este es el auto de Tony. ¿Dónde está Tony? ¿Tú quién eres? ¿Por qué conduces el jeep de Tony Evans? ¿Crees que él piense quedarse acá y por eso compro este auto?”
Se escucha la voz del primer paparazzi, y luego interviene el otro.
“¿Cómo es tu nombre? ¿Tú eres su asistente? ¿Su amiga? Esta es su heladería favorita, ¿por eso te envió a comprar acá?”
Anthony se queda pasmado mientras observa en la pantalla, como Alexa los esquiva, se sube al auto y conduce.
—¡Esto es una mierda! —comenta tocándose la frente—. ¡Demonios! ¿Por qué tienen que acosarla?
—No la buscaban a ella cariño, me parece que solo reconocieron el jepp —explica George, apretándole el hombro.
—Ya sé, pero… no por eso deja de ser una mierda —resopla Anthony, frustrado.
—Bueno Tony, como aun no tienes manager ni nadie que esté pendiente de estas cosas. Papá me dijo que mirara los últimos videos que han subido sobre ti, lo siento pero… sé que no te gustarán —añade Max
—¿Gustarán? ¿En plural? —cuestiona Anthony, viéndolo a los ojos—. ¿Hay más?
—Sí… lo siento.
Anthony se levanta enojado, toma el plato que aún está a medio comer y lo tira en el fregadero, bebe un poco de agua y luego regresa con los chicos.
—Ya… muéstrame.
—De verdad lo siento, los demás videos son todos de ayer, durante y después del partido —aclara Max.
—¿Y esos que tienen? ¿Por qué lo sientes tanto Maxi? —indaga George.
—No tienen nada de malo papá, es solo que las redes ya se salieron de control, están viralizados y como todo…
hay algunos buenos comentarios, pero también hay mucha mierda escrita —explica Max, encogiéndose de hombros—.
Por eso es que lo siento, aparte de esos, también he visto como veinte más, que son editados en base a los videos originales.
La gente saca de contexto las cosas y les pone el que se les da la gana, ya sabes cómo es —añade dándole una mirada triste a su hermano.
—Comprendo Maxi —murmura Anthony, con pesar—. Muéstrame y ya.
—Okey Tony.
Max reproduce los videos originales y luego los que han sido editados de la gente, el primero es el de la celebración del segundo gol de Anthony, donde este festeja frente a Alexa y le muestra el número dos.
—Bueno hijo, pero eso es lo que vimos anoche en la transmisión. ¿Qué tiene de malo? —cuestiona George, confundido.
—Nada papá, como les dije antes los videos no tienen nada malo, el problema son los videos editados y el contexto —aclara Max.
—A ver los demás, ese no me molesta —interviene Anthony.
Todos enfocan la vista de nuevo en la pantalla, mientras observan la celebración del tercer gol, donde Anthony y Alexa festejan y él le muestra el número tres.
—Okey… Ese también es de la transmisión, no tengo problema.
—Este otro que viene no es de la transmisión en vivo, sino que es de alguien en la tribuna —indica Max, reproduciéndolo.
Se ve a Anthony y a Alexa, abrazados fuertemente al terminar el partido, él le da un beso en la mejilla, mientras que van pasando los jugadores a un lado de ellos, despeinando y dándole manotazos a él felicitándolo, luego se ve como Anthony le besa la frente a ella y le acaricia la mejilla.
—Tony... desde ese ángulo no se nota el golpe de Alex, pero como ya nos contaste lo que pasó en las gradas, ya sé que le estabas mirando la inflamación del rostro —comenta Max, compartiendo miradas con su hermano.
Anthony asiente con cara de pocos amigos, a la vez que George se da cuenta de su expresión.
—Pero hijo, yo no veo nada de malo en que festejen o en que te preocupes por ella. Sigo sin entender lo malo, Maxi.
—Papá… hay tres videos más. Cómo les dije, el problema en si son los videos editados, para nosotros que conocemos a Alex no es ninguna novedad, pero para el resto...
—Muéstrame el otro —dice Anthony, en tono serio.
—Este es uno de los más virales —indica Max, reproduciendo el video—. También es desde las tribunas.
Los chicos ven Alexa sentada en la banca sosteniendo el hielo sobre su cara.
Por su parte, a Anthony le bastó observar solo esos dos segundos, para darse cuenta de lo que estaba a punto de ver y de inmediato, se agarra la frente con ambas manos, prensando los labios, mientras que fija la vista en la pantalla.
En el video, él se acerca sin camiseta y con las coderas puestas, se sienta frente a Alexa, con la banca entre las piernas, a la vez que le sostiene el hielo, después le saca la chupeta de los labios y se la lleva a su boca mientras que hablan durante unos segundos, luego él se levanta, le deposita un beso en la mejilla y se aleja comiéndose el dulce.
—Maxi… ¿esta estupidez está viralizada? —cuestiona Anthony, riéndose un poco nervioso.
Él trata de restarle importancia, a la complicidad que se observa en el video, para intentan disimular la situación frente a su padre.
—Sí… —responde Max, asintiendo—. Este otro, es la entrevista que diste en la transmisión en vivo de las redes del equipo.
—Ah sí, eso me lo veía venir. Me obligaron a responder, yo sabía que lo que dijera, se volvería una locura —afirma Anthony.
—Esa entrevista no la vi —agrega George, mientras que Max reproduce el video.
“—Tony acá preguntan, ¿qué disfrutaste más meter póker de goles o un Michigan?
—Que difícil pregunta. La verdad es que me parece que los disfruté por igual, porque era mi primera vez realizándolos, no pudiera elegir uno sobre otro. Aunque no mentiré, el Michigan no lo olvidaré jamás.
—¿Prefieres el invierno o el verano?
—¡Rayos! ¡Estas preguntas están complicadas! Amo el invierno, Vancouver, el frio, el hockey, pero… también amo el sol, el calor y la playa. Creo que tampoco podría elegir uno sobre otro, tengo que tener ambos.
—¿Cómo describirías a tu chica ideal o la chica de tus sueños?
—¿Qué preguntas son estas?
—Tony, no odies al mensajero. Yo solo leo las preguntas, y esa… es una de las que más se repite sin parar... Entonces… ¿cómo describirías a tu chica ideal?
—Pues… Tendría que ser una chica divertida, inteligente, que disfrute hacer las mismas cosas que yo, alguien que sepa que quiere en su vida.
—¿Cuál es el momento correcto para colocar las decoraciones navideñas?
—Si dependiera de mí, lo haría desde Julio. Es que yo amo la navidad
—Tony, tus fanáticas repiten hasta el cansancio que digas características físicas, porque ninguna chica sabe si es tu tipo con lo que acabas de mencionar.
—Es que yo no tengo características físicas definidas, no es una lista del supermercado.
—Ahora te preguntan, ¿altas o bajas?
—Altas no, pero muy bajas tampoco. Creo que una estatura promedio.
—¿Rubias o morenas?
—Ambas.
—No es selección múltiple, tienes que elegir —indica Sophia entre risas—. Entonces... ¿rubias o morenas?
—Morenas.
—Tony… el chat se llenó de muchas caritas llorando y corazones rotos, pero también hay otro bando que festeja —comenta Sophia riéndose—. Les rompiste el corazón a las rubias.
—Por eso dije ambas, porque no quería lastimar a nadie. Me obligaron a elegir.
—Aquí comentan, que esta noche se agotarán los tintes negros en Vancouver.”
—Es una tontería, ¿qué problema habría con esto? —pregunta George, riéndose.
—Papá, date cuenta que en estos momentos, Tony es uno de los chicos más deseados, todo lo que diga o haga, creará una conmoción en millones de chicas que lo idolatran —explica Max.
—¿Esos son todos? —inquiere Anthony.
—Hay uno más... fue en esa misma transmisión.
—Pero Maxi… yo no respondí más nada, después de eso, solo me fui —añade Anthony.
—Exacto, solo te fuiste —afirma Max, reproduciendo el último video.
En este, se ve como Anthony camina tomado de la mano de Alexa y salen juntos de la sala de prensa.
—Okey… —murmura Anthony, confundido—. No sé qué pensar… Ahora enséñame los videos viralizados.
—¿En qué orden? —inquiere Max—. ¿Primero los buenos o los malos?
—¡Santo cielo! —replica Anthony, colocando las manos detrás de su cuello con un suspiro—. Los malos.
—Okey… perdón —susurra Max, reproduciendo uno.
Este está editado con varios fragmentos de videos viejos, se ve a Anthony abrazando a Brittany, luego a Amber, a Cassie, a cuatro chicas más en algunas fiestas y por último aparece con Alexa entre sus brazos.
—¡Qué mierda! —exclama Anthony, negando con la cabeza—. ¡¿Por qué hacen esto?!
George observa como su hijo se levanta enojado y comienza a caminar alrededor de la cocina, él entiende porque se siente así. Luego mira a Max.
—Hijo… ¿qué dicen los comentarios? —inquiere con preocupación.
—No papá, no los pienso leer en voz alta —responde Max, en tono serio.
—¿Por qué? Es decir… que dirán. Que soy un mujeriego, eso ya lo veo venir, pero… ¿qué más pueden decir Maxi? —cuestiona Anthony.
—No Tony, la verdad es que… se enfocan más en odiar a Alex que a ti.
—¿A Alex? Pero… ¿por qué?