Cencella 5° (Saga Cencella 5) CAPITULO 05 #2
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CAPITULO 05 #2

Alexa guarda su teléfono, el primer periodo está a punto de finalizar, Los Ángeles van arriba en el marcador 1 a 0. En la última jugada, Anthony le hace un pase a Sergei, quien recibe el puck y con un disparo al primer palo, marca el gol del empate.

Alexa y Mary aplauden entusiasmadas, a la vez que todos a su alrededor, las observan con odio. En cuanto los Rangers se van a los vestidores, ella decide escribir al chat con los gemelos mientras que espera que se reanude el juego.

Alexa

¡Gol! ¡Dios mío! Venir de visitante es deporte extremo.

Aplaudí y cuando voltee a mi alrededor,

todos me mataron con la mirada.

Leo

¡Que se jodan! ¡Van a perder!

Max

Alex ignóralos, pero cuando ganemos gritas con todo.

Al cabo de unos minutos, los equipos salen de vuelta al hielo y se da inicio al segundo periodo.

Los Rangers toman la delantera con una escapada en solitario de Taylor que marca el 2 a 1.

Posteriormente, Donovan recupera el puck y le hace un pase a Anthony, quien a toda velocidad, remata hacia la esquina superior derecha del arco, convirtiendo el tercer gol de los Rangers.

Anthony celebra con sus compañeros en la banca, luego con el palo, señala a Alexa y le sonríe.

Un par de minutos antes de que concluya el segundo periodo, Ryan tiene un encontronazo con un defensa de Los Ángeles, este enojado, tira el palo, ambos se sacan los guantes y se van a los puños, se toman con una mano de las camisetas y comienzan a golpearse brutalmente hasta que el defensa de Los Ángeles resbala.

Ambos caen al piso y en ese momento los árbitros los separan, enviándolos a la caja de castigos.

El corazón de Alexa late a toda prisa, ver todo eso, le recuerda a la pelea de Anthony, pero cuando voltea hacia un lado, se da cuenta de que Mary está aplaudiendo, muy emocionada por la situación. No puede evitar reírse sola.

«Es increíble que ella este disfrutando esto… yo no soporto verlo.»

Unos minutos después, termina el segundo periodo y ven como los jugadores ingresan nuevamente a sus respectivos vestidores.

—Hey, Mary… ¿siempre vienes a los partidos o es la primera vez?

—Acá en Los Ángeles es la primera vez... ya había ido antes pero en Vancouver.

—¿Te mudaste aquí hace poco?

—No, yo nací aquí, pero mi papá y yo vamos mucho a Vancouver.

—¿Y tu papá por qué no vino hoy contigo?

—Está en la casa porque tiene un yeso en la pierna, entonces mi mami me trajo, y me dejó con mi tío, ella tenía que trabajar, es diseñadora de interiores.

—Entiendo, eso suena como un trabajo divertido —comenta Alexa.

—Sí, ella me enseñó a dibujar. Ya sé hacer casas muy bonitas, también me decoró mi casa de muñecas, quedó muy linda, más que las de mis amigas, ninguna tiene una casa de muñecas como la mía.

Alexa sonríe al escucharla a la niña hablar tan orgullosa de su madre.

—¿Podemos volver a bajar para ver cuando salgan? —pregunta Mary.

—Claro.

Las chicas bajan nuevamente al borde de la pista cuando notan que los jugadores empiezan a salir al hielo, cuando Anthony llega a la banca, voltea a mirar hacia la tribuna pero ve el asiento vacío.

Por lo que patina hacia la pista, donde se da cuenta que Alexa se encuentra nuevamente parada junto al cristal.

Él se acerca a ella, y ambos se miran fijamente a los ojos. Anthony se quita uno de sus guantes y coloca sobre el vidrio, a la vez que Alexa hace lo mismo, y se sonríen.

En ese momento, Mary, quien está a su lado, toca el vidrio emocionada al ver a Harrison pasar.

—¡Oye Harri! ¡Te esperan acá! —exclama Anthony.

Harrison voltea y al ver a su sobrina, patina hacia ella, en el momento en el que él se acerca, también se aproximan un grupo de varios aficionados de Los Ángeles para saludarlo, quedando muy cerca de las chicas.

Él se inclina para saludar a Mary, a la vez que Alexa la levanta, para que ella lo pueda ver mejor, mientras que la niña está riéndose muy emocionada. En ese momento, Harrison toma un disco de la pista y se lo lanza por encima de la pared, el puck cae detrás de ellas.

Alexa se agacha para recogerlo, pero uno de los chicos que está a su lado, lo toma y se lo queda. Mary se da cuenta de cómo ellos se quedan con su disco y la comisura de sus labios desciende.

—No, no, tranquila. Espera —dice Harrison, tomando otro puck de la pista y se lo vuelve a lanzar.

Esta vez, las chicas intentan agarrarlo, sin embargo, otro de los muchachos lo toma en el aire, antes de que ellas lo puedan atajar.

—¡Hey! ¡No! ¡Qué te pasa! ¡Es de la niña! —exclama Anthony, molesto.

Harrison enojado, comienza a golpear el vidrio frente a los chicos, mientras que Mary con los ojos vidriosos observa como ellos celebran por agarrar el puck.

—Oye Mary —comenta Alexa en voz suave, tratando de calmar a la niña que aún está en sus brazos—. No llores, ya nos van a pasar otro.

Una vez más, Harrison muy molesto, toma otro puck del hielo y con su dedo índice, toca el cristal frente a Mary, señalándola a ella directamente y tira el disco. En ese momento, dos de los chicos, se abalanzan a tomar el puck empujando a las chicas contra el cristal.

Alexa logra mantener el equilibrio pero no puede evitar quedar aplastada contra el vidrio, mientras que intenta proteger la cara de Mary, quien comienza a llorar.