Cencella 5° (Saga Cencella 5) CAPITULO 05
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CAPITULO 05

A Al llegar a su casa, Alexa guarda la comida que compró, rápidamente se baña y alista para volver a salir al arena con el jeep.

Una vez allá, estaciona el automóvil y entra al lugar, escanea su boleto y de inmediato va para su asiento, ya que quiere estar ahí antes de que los Rangers salgan al hielo a calentar.

Mientras tanto en los vestidores del arena, el entrenador Donson charla con los jugadores antes de salgan a calentar, a la vez que lleva puesto el casco blanco, el cual después de unos segundos, comienza a pasar de cabeza en cabeza por todos los chicos, a medida que la conversación avanza.

De regreso en el rink, Alexa se encuentra sentada en la tercera fila detrás de la banca de los Rangers, desde donde puede ver perfectamente cuando salgan a calentar.

Lleva puesta como de costumbre la camiseta de Anthony, pero cuando mira a su alrededor, nota que está rodeada de personas con camisetas de Los Ángeles, es la primera vez que está de visitante y se siente un poco rara.

Alexa nota que a su lado derecho, están sentados dos chicos con sudaderas de Los Ángeles, luego hay un puesto vacío, después de que pasan unos minutos, una chica de protocolo, de esas que ayudan al público a ubicar sus asientos, se acerca con una niña de unos siete años, quien lleva puesta una camiseta de los Rangers, la acompaña y la sienta en la silla vacía.

Ella observa que al otro lado de la niña, están sentados una pareja de personas mayores con la camiseta de Los Ángeles, por lo que le parece raro que esta niña esté sola, vistiendo el uniforme de los Rangers.

Alexa vuelve a mirar hacia el banquillo, notando que los jugadores aun no salen a calentar, mientras que se queda intrigada por la situación de la pequeña, después de unos segundos decide hacer algo.

—Disculpen chicos… ¿estarían de acuerdo en cambiar de lugar? Así quedo sentada al lado de mi amiga.

—Sí, está bien. No tengo problema —responde uno de los chicos.

Alexa cambia de lugar con uno de ellos, quedando así sentada junto a la niña, quien al ver que ella también lleva la camiseta de Los Rangers le sonríe.

—Hola, me llamo Alexa, soy fanática de Los Rangers. ¿Y tú?

—Hola… yo también. Me llamo Mary.

—Tienes un lindo nombre... ¿viniste sola hoy?

—No, vine con mi tío, pero él está trabajando, así que tengo que ver el partido acá.

—Ah que bueno. Entonces me puedes acompañar, porque yo sí vine sola.

—¿Cuál es tu jugador favorito? —Alexa se voltea, mostrándole la espalda de su camiseta

—¿Evans? Es muy bonito, me gusta su cabello azul, es lindo.

—Sí, a mí también me gusta —comenta Alexa, sonriéndole—. ¿Cuál es el tuyo?

Mary también se voltea para mostrarle el nombre que tiene en la espalda.

—¡Harrison es genial! A mí me cae muy bien. Además, es el jugador favorito de mi hermanita de cinco años, ella lo ama.

—Él es increíble, es el mejor, yo también lo amo demasiado.

—Mary, mira… ya comienzan a salir para calentar —dice Alexa poniéndose de pie, para poder ver mejor la pista.

Ella ve salir a la mitad de los jugadores hasta que finalmente nota a Anthony caminando por el túnel. Cuando él llega a la banca, inmediatamente voltea hacia al público buscándola, ella lo observa y comienza a hacerle señas con la mano.

—¡Alexa mira! ¡Es Tony! —exclama Mary, emocionada.

—Sí, le estoy haciendo señas.

Anthony la ve, sonríe, le saluda con la mano y luego le tira un beso, Alexa se sonroja, a la vez que le hace un corazón. Luego de unos segundos él entra a la pista sonriendo.

—Alexa… te tiró un beso. ¿Lo viste? Es tan lindo.

—Si lo vi Mary, tienes razón, es hermoso. Oye, hay que estar pendiente, no he visto a Harrison.

—Es que él siempre sale de último. Mira… ahí viene.

Alexa observa como Harrison sale a la banca y luego entra directo a la pista.

—Ay Mary, no volteó... ¿Quieres acercarte al cristal así tratamos de saludarlo? —inquiere Alexa.

—Sí claro.

Ambas se levantan de sus asientos y bajan hasta pararse frente al cristal, para esperar que pasen Harrison o Anthony.

—Mary déjame cargarte, así ves mejor —comenta Alexa, levantándola contra su cintura.

Varios jugadores pasan patinando, hasta que Taylor se detiene cerca de ellas y Alexa comienza a golpear el cristal con la mano para llamar su atención.

—¡Taylor! ¡Taylor! ¡Taylor! —grita ella, repetidas veces.

Taylor al escuchar su nombre, se voltea y saluda por saludar, mientras que Alexa sigue insistiendo, llamándolo varias veces más. Él voltear una vez más, pero ahora sí le mira la cara y es cuando la reconoce, de inmediato se ríe, sorprendido de verla allí.

—¡¿Qué haces aquí?! —exclama Taylor, entre las uniones del cristal.

—¡Viéndolos! —responde Alexa, con una sonrisa.

—¿Llamo a Tony? —inquiere él y ella asiente.

Taylor patina hacia donde se encuentra Anthony en el hielo.

—¡Oye Evans! Tienes una visita... ¿sabias?

—Sí, ya sé —replica Anthony, riéndose—. ¿La viste atrás de la banca?

—No, está allá junto al cristal esperándote, le dije que te buscaría.

Anthony enseguida patina hacia ella, y se extraña de verla con una niña en brazos.

—¡Hola hermosa!

—¡Hola! —replica Alexa, sonriéndole.

Mary se emociona de verlo tan cerca y lo saluda con la mano, Anthony le devuelve el saludo a la niña, mientras que con las manos le hace señas a Alexa preguntándole quien es.

Ella gira a la niña un poco en sus brazos, para mostrarle el nombre de Harrison, que se encuentra en el dorsal de la camiseta.

—¡Lo quiere ver! —grita Alexa.

Anthony voltea la mirada hacia la pista y ve a Harrison estirándose, por lo que patina hacia él.

—¡Oye Harri! Hay una pequeña niña que quiere verte, te está llamando.

—¿Y desde cuando te importa que alguien me llame? —bromea Harrison, a la vez que sigue con sus estiramientos.

—Solo desde hoy... porque la niña se encuentra en los brazos de mi novia —aclara Anthony, riéndose.

—¿Kenny está aquí? —pregunta Harrison, confundido.

—No, no es mi hermana, es otra niña pequeña del público. Vamos a saludarla y no te molesto más.

—Okey.

Ambos patinan juntos, y cuando están como a unos cinco metros antes de llegar al cristal, Harrison golpea el brazo de su compañero.

—¡Ay! ¡Harri! ¡Ya enloqueciste! —exclama Anthony, riéndose.

—No es una niña del público, esa es Mary.

—¿Y quién es?

—Mary es ella... es mi sobrina —aclara Harrison, sonriéndole.

—¡Ah! ¿Para ella era el pony?

—Sí, es la niña más tierna del mundo.

Mary se emociona cuando lo ve acercarse al vidrio, mientras que Harrison sonríe colocando su mano sobre este, a la vez que la niña le da un beso al cristal.

—¡Te amo! ¡Te amo mucho! —grita Mary.

Alexa se muere de amor viendo a la niña tan emocionada por conocer a su jugador favorito.

Mientras tanto en casa de los Evans, todos esperan a que dé inicio el partido.

—¡Oye papá! Tienes que venir a ver esto.

—¿Qué cosa Maxi? —inquiere George.

—Es que me salió un video de Tony, pero después miré las otras publicaciones de esa cuenta y… creo que tienes que verlos.

George se acerca a Max mientras que este le muestra el contenido.

—Mira este, es de ayer de Tony con el jeep de Alex —comenta Max, reproduciendo el video y ambos se quedan atentos escuchándolo.

—Tony Evans en Los Ángeles. Bienvenido... ¡Vaya que tienes un lindo auto! ¡Te felicito Tony! ¡Es una belleza!

—Gracias

—¿Cómo te trata la ciudad? ¿Qué tal el calor comparado a Vancouver?

—¡Tony Blue en Los Ángeles! ¡Suerte en el partido de hoy!

—Gracias chicos, chao.

Max quita el video mientras que sigue revisando su teléfono, buscando otra de las publicaciones.

—Vaya Maxi… la verdad es que sí que está precioso el jeep. Pásame el video, así se lo mando a Cooper.

—Sí papá, pero no fue eso lo que llamó mi atención. Es que… después revisé esa cuenta, se ve que ellos colocan videos de famosos en Los Ángeles, mira el que publicaron hoy —comenta Max, con tono preocupado.

Él le da a reproducir el video, a la vez que George se queda viendo la pantalla concentrado en escuchar lo que dicen, para tratar de entender porque su hijo está así.

—¡Oye! Este es el auto de Tony. ¿Dónde está Tony? ¿Tú quién eres? ¿Por qué conduces el jeep de Tony Evans? ¿Crees que él piense quedarse acá y por eso compró este auto?

—¿Cómo es tu nombre? ¿Eres su asistente? ¿Su amiga? Esta es su heladería favorita ¿por eso te envió a comprar acá?

Ambos ven como Alexa se sube al jeep sin responderles, cierra la puerta y conduce. Max pausa el video y sube la mirada hacia su padre.

—Hijo… ellos reconocieron el Jeep —comenta George, frunciendo el ceño.

—Sí papá, me imagino que Alex se debe haber asustado.

—Lo sé —añade George, asintiendo—. Ella no está acostumbrada a nada de eso. Maxi, pásame ese video y sigue a esa cuenta, está pendiente de lo que publiquen, cualquier cosa rara que veas, me dices.

—Está bien papá, lo haré.

—Yo no puedo encargarme de todo esto de las redes —confiesa George, soltando un suspiro largo—. Eso va más rápido que mi capacidad para estar al tanto de todo, la verdad es que me supera, no tengo tiempo, ni experiencia en eso.

—¿Y qué pasó con el nuevo manager? Deja que él se encargue de esta parte.

—Pues… hay dos que le gustaron a Tony, pero aún no hemos tenido tiempo de entrevistarlos.

—Papá, eso es una prioridad, dile que haga eso apenas vuelva.

—Lo sé... Oye hijo, ayúdame con eso, sigue mirando los videos nuevos que han subido de Tony en la última semana, me avisas si encuentras algo más.

—Tranquilo lo haré.

De regreso en Los Ángeles, Alexa vive por primera vez la experiencia de asistir a un partido como visitante, de inmediato nota que el ambiente es completamente diferente, es todo lo opuesto a lo que ella conoce.

Por lo que busca su teléfono para escribir un mensaje en el chat grupal que tiene con los gemelos.

Alexa

Chicos, los extraño. Es horrible ver el juego sin ustedes,

me siento una invasora. Las pocas camisetas de

los Rangers que veo en el público están regadas.

Creo que solo gritaré los goles por mensaje,

tengo miedo Jajaja.