Cartas desde Dubái ELVIRA, LUIS Y PAOLA
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ELVIRA, LUIS Y PAOLA

Cuando el 13 de abril de 2015 llegaron a casa después del safari por el desierto, Luis, como de costumbre, se puso su ropa de deporte y salió a correr por la urbanización. Mientras, Elvira le cogió el móvil a su marido y le mandó aquel fatídico mensaje a Alfredo.

¿Por qué lo hizo? Por todas las barbaridades que le había dicho Lola el día anterior en su propia casa, porque era la única que había descubierto la verdadera naturaleza de su relación con Paola y porque no iba a permitir que nadie destruyera su nueva vida en Dubái,

donde podía hacer lo que le viniera en gana siempre que Luis siguiera mirando para otro lado y ella fuera discreta.

Cuando supo que a Lola la habían sentenciado a tres años de cárcel sintió una punzada de remordimiento, pero nada que verdaderamente le quitara el sueño.

Al fin y al cabo el que la había denunciado era su propio marido; ella se había limitado a contar lo que había visto con sus propios ojos.

Un año después, Elvira y Luis siguen «felizmente» casados junto a sus hijos en Dubái.

La relación de Elvira con Paola duró algunos meses más, hasta que Francesco, su marido, se dio cuenta de lo que estaba pasando entre su mujer y la española, y mandó a Paola y a los niños con billete solo de ida a Milán, donde se divorciaron al poco tiempo.

Pero después de Paola vinieron otras que a Elvira le duraban meses, o semanas a veces.

Duraran lo que duraran las relaciones con sus «amigas» a ella le hacían más llevadera su existencia y de esa manera era más o menos feliz.