53 - Atuch se rinde
Tú, rodeado por los guerreros incas y con la visión de tu padre atado y herido, sientes que la esperanza se desvanece.
La lucha parece imposible y la idea de más derramamiento de sangre te consume.
Con un suspiro pesado, tiras cualquier arma que aún tengas al suelo, levantando las manos en señal de rendición.
Los gritos incas disminuyen, sustituidos por un silencio tenso.
Los guerreros se acercan, y uno de ellos te agarra con fuerza.
Un saco se coloca sobre tu cabeza de nuevo, y eres atado, sintiendo el peso de la derrota aplastar tu espíritu en la oscuridad.
Sin saber a dónde te llevan, eres arrastrado lejos y tienes la certeza de que tu destino está sellado.
– Pachamama kay sacrificiota chaskichun, atipanapaq. – dice uno de ellos.
A tu lado, ves un sendero escondido que serpentea un acantilado. Será difícil, pero tal vez consigas llegar hasta él y salir de allí apoyando tu pie izquierdo.