Calor Bajo Cero Capítulo 47 Hugo
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Capítulo 47 Hugo

Subo las escaleras con la bolsa golpeándome la rodilla en cada peldaño y el teléfono ya en la mano.

Elena necesita saber esto ahora.

Abro el chat mientras busco las llaves con la misma mano, lo que resulta en que se me caen las llaves, las recojo, se me cae un yogur de la bolsa, lo dejo, y entro al apartamento con el yogur en el suelo del rellano como ofrenda a los vecinos.

Escribo rápido, de pie en el recibidor sin encender la luz:

Natalia te quiere. Y va a hacer una estupidez. Me la encontré antes en la calle. Intervén.

Enviar.

Dejo el teléfono en la encimera y empiezo a guardar las cosas en la nevera. Leche, queso, las aceitunas que he comprado porque Granada me está cambiando, jamón york aunque Elena diría que el york es una abominación.

El teléfono vibra.

Lo cojo pensando que es Elena.

Es Sergio Montoya, redactor de deportes del Marca, que lleva tres años sin escribirme nada que no fuera un meme de fútbol.

“¿Quién es Natalia?”

Me quedo mirando la pantalla.

Bajo el dedo hasta arriba del hilo. El nombre del chat es EX REDACCIÓN MARCA GRANADA y hay veintitrés personas ahí dentro, incluyendo a Julián Gutiérrez, que me despidió hace dos semanas y que tiene el silencio activado pero lo lee todo, lo sé porque lo conozco.

Cierro los ojos.

Los abro.

Sergio ha enviado un gif de una persona mirando a cámara con expresión de espera.

Alguien que se llama Puri, de administración, escribe: “Jajajajaja”.

Nada más. Solo eso. Como si bastara.

Busco el chat de Elena. El verdadero. Lo encuentro, reenvío el mensaje, y añado debajo:

Esto era para ti. Lo envié al grupo equivocado.

Guardo el teléfono en el bolsillo y me apoyo en la encimera.

Desde abajo llega otra vibración.

Es Sergio otra vez.

Oye pero en serio, ¿quién es Natalia? ¿Estás bien tío?

Y luego Julián, que sí lo lee todo:

“Marín”.

Solo mi apellido. Sin signo de interrogación. Sin nada más.

Lo que en Julián equivale a un párrafo entero.

Recojo el yogur del rellano y cierro la puerta.