Capítulo 103
Simon
A las diez y media de la mañana del lunes siguiente, es hora de hacer mi llamada. No recuerdo si él me iba a llamar o al revés, pero justo me llama en ese momento exacto.
—Dennis —digo.
—Simon, ¿cómo estás?
—Si me fuera mejor, tendrían que arrestarme —respondo.
—Bueno, desearía poder decir lo mismo. Vamos a echarte de menos.
—Te lo agradezco. Y re agradezco todo lo que has hecho por mí, Dennis. En serio.
—Ha sido un placer. Bueno, ¿quieres que repasemos las asignaciones una vez más?
—Por favor.
—Vale —dice—. Cinco millones para la Asociación Estadounidense de Accidentes Cerebrovasculares.
—Sí.
—Cinco millones para la Línea Nacional de Prevención del Suicidio.
—Sí.
—Cinco millones para el Centro Nacional sobre Violencia Doméstica, Traumas y Salud Mental.
—Correcto.
—Otros cinco millones para la Línea Nacional de Jóvenes Fugitivos.
—Sí.
—Bueeeno —dice—. Y sacaste un millón de dólares hace unos meses.
Así es. Eso es para otra cosa.
—Entonces… —continúa—. Quedan aún algunos cientos de miles. Podrías dejarlo con nosotros o podrías invertirlo en un fondo de renta fija.
—Divídelo en partes iguales y súmalos a los cinco millones que estamos donando a cada uno de los grupos —indico.
—¿No quieres quedarte con un poco para ti, Simon?
No. No quiero ni un centavo de ese dinero.