Capítulo 100
Vicky
—No es verdad para nada —dice Mariah.
—Sí que lo es, me acuerdo —responde Macy.
—Claro, seguro, te acuerdas. ¿Qué tenías? ¿Seis años? —pregunta Mariah, mirándola como si fuera la criatura más tonta del planeta.
—Chicas…
—¡Tenía siete y tú estabas llorando y estabas nerviosa!
—Chicas, por favor —digo—. Las dos estabais nerviosas antes de haceros las perforaciones. Pero fuisteis muy valientes.
Es viernes por la noche en Elm Grove. Queda a menos de una hora en coche desde mi horrible apartamento en Delavan.
Con todos los dobles turnos que he estado cubriendo últimamente, me debían unas horas el viernes.
Pensé en quedarme en casa, pero Macy quería perforarse las orejas y me pidió que la acompañara.
Tomo Sunflower Drive con el coche de Adam y conduzco hacia la casa.
Entonces, veo un coche, un sedán, aparcado en la entrada del garaje. Aminoro la marcha lo suficiente para ver la matrícula. Tiene el sello del estado, con la mitad del texto en la parte superior del círculo y la otra mitad en la parte inferior: Departamento de Justicia de Wisconsin
Oficina del Fiscal General
Sigo conduciendo.
—Mmm, Vicky, ¿esa es nuestra casa?
—Ey, ¿sabéis qué? Había olvidado que vuestro padre tenía una reunión —digo, alejándome de la casa—. ¿Qué os parece si vamos a cenar y después le llevamos algo?
—¿Quieres que le avise? —pregunta Mariah.
—No, no. No hace falta. Tiene una reunión, no lo molestes.
Sujeto el volante con fuerza y cuento hasta cinco.
Podría escapar. Podría hacerlo. Ahora mismo, podría escapar. Rambo podría conseguirme una nueva identidad. Pero tengo a las chicas conmigo.
No va a ser posible.