Capítulo 98
Vicky
Cuando termino mi primer turno y me tomo un descanso antes de empezar el segundo, conduzco hasta mi apartamento en Delavan, un estudio pequeño e insignificante que se encuentra a solo diez minutos del centro de acogida en Elkhorn, Wisconsin.
El lugar solo tiene el tamaño suficiente para extender los brazos, pero es mío, y el horno, la nevera y el calefactor funcionan.
No echo de menos conducir casi ciento cincuenta kilómetros para ir y volver de Grace Park, cuando “vivía” con Simon, allá por julio, y tenía que viajar todos los días hasta aquí para trabajar.
Sin embargo, voy a echar de menos la cama cómoda de Simon. Voy a echar de menos esa cocina enorme y el café listo para cuando me levantaba. Voy a echar de menos no tener que pensar dos veces si la nevera o la despensa estaban llenas. Voy a echar de menos ese oasis que creó en la terraza.
También voy a echar de menos a Simon. Su consideración y sus particularidades, su sentido del humor. Más que nada, su manera de mirarme. Desearía que hubiera sido suficiente para mí. Desearía haber podido decirle que sí cuando me propuso matrimonio… las dos veces que lo hizo.
Si alguna vez me caso, será con Simon. Pero nunca lo haré. Nunca voy a atarme a otra persona. Aprendí a vivir sola y supongo que aprendí bastante bien.
Pasamos un gran momento hace tres años, cuando me mudé a Chicago después del suicidio de mi hermana.
Yo era un desastre y él no. Me ayudó a recuperar la sobriedad.
Me rescató del pozo en el que estaba metida.
Desde entonces no volví a consumir drogas ni a vender mi cuerpo.
Simon fue el primer hombre que me trató como si valiera algo.
Me puso en un pedestal. Pero me daba cuenta de cuánto más quería de mí —hijos, matrimonio—, así que decidí terminar la relación.
Esa vida no era para mí. Y no me habría gustado que nos quedáramos sin hacer lo que queríamos.
Me mudé a Wisconsin y empecé a trabajar en el centro de acogida.
Y no volví a hablar con él durante meses.
Hasta mayo, cuando vio a Lauren en Michigan Avenue.
Cuando termino la comida que recalenté en el microondas, conduzco hasta la reserva ecológica de Burlington, a treinta minutos.
He estado viniendo aquí tres veces al día: por la mañana, al mediodía y después del trabajo.
Camino por el sendero hasta un mirador panorámico a poco menos de un kilómetro, donde hay una placa de madera que cuenta la historia del lago que se ve abajo.
Busco detrás de la placa y despego un recipiente adherido con velcro.
En su interior, está el teléfono desechable que Simon me dio para toda la diversión post-Halloween.
Lo enciendo y espero a que carguen los mensajes. Primero aparece el que le envié a Simon la noche de Halloween, después de conducir hasta Wisconsin, a este mismo lugar: Lunes 31 de octubre, 23.09
Gavin me vio. Sabe lo de mi nombre. Quiere la mitad del $$ el 3/11 o te lo contará todo. También me dio una buena patada en las costillas. ¿Necesitas ayuda?
Y luego las respuestas de Simon de los últimos días, con un mensaje nuevo que envió hoy: Martes 1 de noviembre, 12.06
No, yo me encargo de él. No hay mucho en los periódicos hoy.
Miércoles 2 de noviembre, 11.39
Salió en los periódicos, pero dan pocos detalles. Estoy organizando para hablar con la policía, no te preocupes.
Hoy 16.34
Buenas/malas noticias. Ya me encargué de Gavin. Hablé con la policía, tienen tu nombre completo (¿la recepcionista?), pero siguen confundidos.
Mierda. Tienen el nombre de Vicky Lanier. La policía lo sabe. Sí, debió de ser eso… Tiene que haber sido la recepcionista. Emily, por lo que recuerdo. Es lo único que se me ocurre.
Pero el mensaje dice que “siguen confundidos”, lo que significa que no saben qué hacer con el nombre de Vicky Lanier. Eso espero. Por lo demás, no tienen ningún rastro mío. Ese nombre no los va a llevar a ningún lado.
Y al menos ya se encargó de Gavin. ¿Qué quiso decir con eso? ¿Qué le hizo? Conociéndolo, es probable que haya hablado con él para que no se metiera.
Dependo de las huellas dactilares. Si dejé alguna huella aislada en algún lugar de la oficina o del apartamento de Nick, estoy acabada. La van a pasar por la base de datos nacional y me van a encontrar en cinco segundos, registrada en el estado de Wisconsin.
Simon me dijo que procesarían las huellas uno o dos días después de encontrar a Lauren, lo que significa que podrían descubrirlo en cualquier momento.
O salgo limpia o estoy condenada.